Taiwán debe ser parte activa de la Organización Mundial de la Salud.
La salud es un derecho humano fundamental y un valor universal. La seguridad sanitaria mundial está profundamente interconectada. En un momento en que el mundo enfrenta crecientes amenazas de enfermedades infecciosas, así como la creciente carga de enfermedades no transmisibles y el envejecimiento de la población, la cooperación internacional en salud pública es más importante que nunca.
Taiwán está dispuesto a compartir sus estrategias y experiencias con la comunidad internacional.
Como miembro responsable de la comunidad internacional, Taiwán ha compartido activamente suministros, tecnologías y conocimientos para la lucha contra pandemias con países de todo el mundo durante las crisis sanitarias globales. Además, continúa contribuyendo al sistema mundial de salud pública. En 2024, el presidente Lai Ching-te presentó su visión política de una “Taiwán Saludable”, cuyo objetivo es aumentar la esperanza de vida promedio de la población taiwanesa y reducir los años vividos con mala salud, prestando especial atención tanto al bienestar físico como mental.
De cara al futuro, Taiwán seguirá enfrentando importantes desafíos de salud global, incluidos el cáncer, las enfermedades infecciosas emergentes transfronterizas de origen desconocido y las superbacterias resistentes a los medicamentos, así como problemas demográficos como la disminución de las tasas de natalidad y el envejecimiento de la población. Taiwán está dispuesto a compartir sus estrategias y experiencias con la comunidad internacional para que las personas puedan vivir vidas más saludables, pero para esto la Organización Mundial de la Salud debe hacer honor a su nombre y ser realmente Mundial y no guiarse por la agenda política del partido comunista chino.
Taiwán ha establecido un sistema integral y altamente digitalizado de vigilancia y notificación de enfermedades infecciosas, que integra reportes en tiempo real de instituciones médicas, una red nacional de laboratorios, la gestión de cuarentenas fronterizas y mecanismos de integración de datos entre distintos ministerios. La experiencia de Taiwán durante el brote de SARS en 2003 llevó al gobierno a revisar profundamente su preparación ante epidemias. A través de reformas legislativas, reestructuración organizativa, ampliación de la capacidad del personal especializado y la actualización continua de las normativas de prevención de enfermedades conforme a los estándares internacionales, Taiwán ha fortalecido significativamente su sistema de respuesta ante epidemias y su preparación frente a enfermedades emergentes.
Dada su proximidad geográfica a China y las similitudes lingüísticas y culturales, Taiwán está bien posicionado para detectar y monitorear brotes de enfermedades en China en etapas tempranas. Por ejemplo, a finales de 2019, cuando surgió el COVID-19, Taiwán identificó rápidamente la situación, activó medidas preventivas y notificó a la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, esta advertencia no recibió la atención adecuada, y el mundo posteriormente sufrió los devastadores impactos de la pandemia. Esta experiencia demuestra la importancia de Taiwán en la vigilancia de enfermedades en China y su contribución al sistema global de alerta temprana frente a amenazas sanitarias emergentes. La Organización Mundial de la Salud debe reconsiderar sus políticas y atender el tema fundamental por la cual fue creada que es la salud mundial, no debe afiliarse a cuestiones políticas y excluir a países como Taiwán. Su inclusión y participación sería un beneficio no solo para dicha organización sino para todo el mundo. ¡Feliz domingo!