En la obra Hamlet de William Shakespeare se utilizó la frase “algo huele a podrido en Dinamarca” y en este caso al invertir el sentido para decir que “no todo está podrido en Dinamarca” es decir que, en relación de los resultados PISA para Guatemala, aunque negativos, deben analizarse no sólo desde el punto de […]
En la obra Hamlet de William Shakespeare se utilizó la frase “algo huele a podrido en Dinamarca” y en este caso al invertir el sentido para decir que “no todo está podrido en Dinamarca” es decir que, en relación de los resultados PISA para Guatemala, aunque negativos, deben analizarse no sólo desde el punto de vista de castigo social para la comunidad educativa integrada por alumnos, padres y autoridades.
Existen algunos aspectos para criticar esta prueba que se realiza cada tres años y se realiza con estudiantes de quince años en las materias de ciencias, matemáticas y lectura. Uno de los aspectos a señalar consiste en que dicho examen pretende estandarizar los rendimientos escolares, y para ello es sustancial señalar que debe tomarse en cuenta las condiciones de cada población escolar.
La población estudiantil examinada –según PISA– ha deteriorado su comprensión lectora; me atrevo a indicar que, a mi juicio, no sólo en los examinados, considero que también en todos los niveles educativos del sistema escolar guatemalteco y ello debido a, entre otros a los grupos estudiantiles de los niveles primaria y secundaria formados en su mayoría en la era digital y de las redes sociales.
El celular acabó con los tiempos muertos, los adolescentes despiertan, comen, estudian y duermen frente a una pantalla que ofrece diversidad de estímulos. Lo anterior significa que, dichos segmentos estudiantiles crecieron en un entorno donde la información es de fácil acceso e inmediata siempre que se tenga acceso a internet y el dispositivo adecuado, lo que les hace dominar la brevedad de los mensajes escritos o audiovisuales, por ello su lectura no requiere atención prolongada.
Quienes dedicamos parte de nuestra vida a la actividad docente lo hemos sabido, no sólo en primaria y educación media, también quienes cursan estudios universitarios ya que, en sus exámenes aparentan haber leído y los catedráticos saben muy bien que ni siquiera leyeron la bibliografía o e-grafía referida.
El resultado PISA aun siendo negativo y pueda desembocar en estigmatizaciones de quienes tienen menores recursos e infraestructura educativa, nos lleva a reflexionar sobre la organización de proyectos que fomenten la lectura; claro, es una tarea de largo plazo que debe encararse hoy y por lo menos dejar las bases para un futuro cercano.
El consumo excesivo de imágenes y dispositivos digitales dificulta enfrentarse a lecturas extensas; por ello está bien que se implementen restricciones en el uso de teléfonos y tablets en las aulas, pero que esa acción no sea considerada punitiva; para eso es necesario que el sector docente en su formación inicial y continua tenga la capacidad pedagógica para persuadir a los estudiantes a mantener su atención en lecturas elegidas.
En la radiografía demográfica educativa y social, todos sabemos que en nuestro país cada vez nacen más niños, eso implica la necesaria construcción de nuevas escuelas cercanas a los lugares donde viven los estudiantes, la ampliación de los centros educativos con alta concentración de alumnos y ahora la consolidación de las Escuelas Normales.