Ya basta de las inconstitucionalidades de la Corte de Constitucionalidad (CC)
He afirmado, una y otra vez, desde la firma de los Acuerdos de Paz, que la CC es un engendro creado no para proteger la vigencia de la Constitución, sino para estar al servicio de los grupúsculos de poder, comenzando hoy por la Embajada gringa y, muy abajo, los malos guatemaltecos agrupados en el CACIF […]
He afirmado, una y otra vez, desde la firma de los Acuerdos de Paz, que la CC es un engendro creado no para proteger la vigencia de la Constitución, sino para estar al servicio de los grupúsculos de poder, comenzando hoy por la Embajada gringa y, muy abajo, los malos guatemaltecos agrupados en el CACIF -y, en los últimos catorce años, el crimen organizado y las mafias en el Estado-. Son grupúsculos; pero, una vez aglutinados con el pegamento del dinero mal habido, han mantenido el poder político y económico, que no piensan soltar jamás.
Las inconstitucionalidades de este engendro del mal se multiplican cada vez que los “poderosos” se sienten amenazados por las ansias de libertad del pueblo. Sólo se puede detener a la CC con el ejercicio del derecho a la rebelión, afirmado en el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, o mediante reforma constitucional iniciada por la ciudadanía, para reemplazar a la CC por un tribunal con la única función de dictaminar la inconstitucionalidad de leyes y actos públicos. Los amparos deben ventilarse en el sistema ordinario de justicia. Este cambio debe ser acompañado por el establecimiento del “voto revocatorio”, a ser ejercido por la ciudadanía, para cualquier cargo en el Estado.
Hoy, tres magistrados quieren imponer a un verdadero maleante, que quiere seguir sintiéndose “capo” de la universidad y manipulador del sistema de justicia. La CC está en contra de la voluntad de la comunidad sancarlista, la sociedad civil y el gobierno, que rechazan la usurpación de la rectoría. Como no hay tiempo para hacer reformas constitucionales de la CC, nuestra vía obligada es la rebelión y la dimisión de Mazariegos y de su escudo en la CC. ¡A grandes males, grandes remedios!
Varias de las resoluciones inconstitucionales de la CC, a lo largo de su oscura historia, han sido sobre la Usac. Cambió elecciones universitarias, bajo un supuesto principio de “igualdad”. El resultado es que hoy, en el CSU, no hay igualdad de voto, porque los colegios profesionales pesan más que los estudiantes, al igual que en el Cuerpo Electoral Universitario (CEU), que elige al rector, en donde los estudiantes cuentan con diez cuerpos, mientras que los colegios profesionales son más. Peor aún, en donde no tienen voz ni voto casi la mitad de los estudiantes de toda la universidad y la totalidad de las y los profesores de las Escuelas facultativas y centros universitarios.
Al proteger a Mazariegos, el trío maligno en la CC rompe la autonomía universitaria al irrespetar el Decreto de Autonomía y la Ley Orgánica, que exigen que para reelegir al rector debe contar éste con los dos tercios del total de votos. Esto incita a que los dictadores secuestren electores, desconozcan cuerpos electos y hasta hagan desaparecer electores, con el fin de que el número de asistentes les permita contabilizar dos tercios de los presentes-. No es güizachería de la CC, es robo de las elecciones. ¡Sancarlistas y ciudadanía honesta, si nos dejamos robar la Usac, podemos olvidarnos ya de los procesos electorales del país, los cuales quedarán en manos de la “dictadura de la corrupción”!