La reconstrucción de Venezuela
Si a Ud. le preguntaran si invertiría en Venezuela hoy, ¿lo haría? Me imagino que diría que no.
Venezuela ha tenido 28 años de malos gobiernos, destrucción de sus instituciones que defienden la vida, la propiedad y la libertad, dictaduras criminales que arbitrariamente hacían lo que querían con la gente que aún vivía en ese país, expropiaciones, hiperinflación, encarcelamientos a los opositores, torturas y asesinatos. Por si fuera poco, las empresas que producían petróleo disminuyeron rápidamente su producción por los malos manejos. Alrededor de ocho millones de venezolanos tuvieron que salir al exilio a buscar nuevas oportunidades. Un país con tanta riqueza y potencial para ser uno de los más desarrollados de Latinoamérica cayó a la cola de los más destrozados y pobres de la región. La razón: el socialismo del siglo XXI. No hay que darle vueltas al asunto. El socialismo y el comunismo son los destructores de la riqueza y de la vida de las personas en el mundo entero, así se les cambie el nombre.
El 3 de enero de este año, Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron extraídos del país por las fuerzas militares de Estados Unidos. En su lugar quedó Delcy Rodríguez como presidenta interina. Sin embargo, Venezuela continúa en el ojo del huracán porque, aunque ya liberaron a algunos presos políticos, queda todavía un buen grupo en prisión. La deuda pública está alrededor del doble del PIB. Sigue la hiperinflación y la economía aún no despega. La libertad de expresión sigue restringida a conveniencia. Las instituciones que garantizan la justicia y los derechos individuales no funcionan adecuadamente. Venezuela está en una transición dirigida por Estados Unidos, en vías de mejorar las inversiones y la producción, y de arreglar las instituciones que garantizan la libertad y los derechos individuales. Aunque se ha ido abriendo nuevamente al mundo, va avanzando muy lentamente.
El socialismo y el comunismo son los destructores de la riqueza y de la vida de las personas en el mundo entero, así se les cambie el nombre.
¿Qué se necesita para reconstruir a Venezuela y que vuelva a ser un país próspero y pacífico? No basta la cantidad de dinero entrando actualmente al país por parte de Estados Unidos. Si a Ud. le preguntaran si invertiría en Venezuela hoy, ¿lo haría? Me imagino que diría que no. Hace falta reconstruir las instituciones de justicia, seguridad, el Congreso, las del tribunal electoral y todas las instituciones que garanticen los derechos individuales de los habitantes del país, como lo son la vida, la propiedad y la libertad. Que se respeten los contratos y que el Ejecutivo no abuse de su poder. Para ello hay un serio problema que se debe resolver. ¿Qué hacer con Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y tantos criminales que aún tienen el poder? ¿Qué es lo más adecuado para reconstruir Venezuela? Muchos quisiéramos ver a estas personas juzgadas y encarceladas. ¿Pero esto permitirá que las cosas se resuelvan? No se trata de quitar y poner a otra persona. Las instituciones están corruptas de arriba hasta abajo. Algunas soluciones pasan por juicios y hasta perdones. Pero esto nos lleva a la impunidad de las acciones de quienes asesinaron y se enriquecieron robando a otros. La respuesta no es fácil. La situación es complicada y, aunque Estados Unidos es quien manda en este momento a través de Delcy, la cosa no parece tan sencilla de arreglar.
El camino que se vislumbra, según lo que se sabe, es la reconstrucción del Tribunal Supremo Electoral para volver a convocar a elecciones y lograr un nuevo liderazgo que sea representativo de lo que los venezolanos desean. Que ese nuevo gobierno representativo permita comenzar a gobernar y reconstruir poco a poco las instituciones que permitan a Venezuela volver a la prosperidad con armonía, paz y seguridad. Sea como sea, el camino es complicado, pero no imposible