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Hacer más fluido el tránsito en las ciudades de Guatemala sí es posible y experto opina sobre cómo hacerlo
El doctor Celso Cerezo cree que se deben aplicar soluciones integrales que permitan una mejor movilidad y con ello afectar en forma positiva a los vecinos.
Imaginemos la Ciudad de Guatemala como un edificio en el que cada piso es una zona o un barrio. Si bien hay gente que vive y trabaja en el mismo barrio o piso, la gran mayoría debe desplazarse a una planta distinta, recorriendo otras. Para tal fin, el vecino tiene varias opciones. Puede usar las escaleras que en algunos tramos son estrechas, y en otros, peligrosas. Podría también valerse del elevador colectivo, que actualmente solo funciona en un sentido y cuyo ducto es compartido con otros elevadores de uso particular.
Pasa el tiempo, aumentan los vecinos, el edificio sigue creciendo y empieza a colapsar. ¿A quién culpar? Evidentemente el problema es de todos; no solo del administrador del edificio (Municipalidad), sino también compete a los vecinos y al gobierno central, ya que el edificio (ciudad) se conecta con otros edificios (ciudades). Pero, a estas alturas, más importante que señalar a alguien, debemos enfocarnos en la solución. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Qué opciones tenemos? Primero, debemos ir ordenando el edificio.
Debiéramos ser capaces de poder vivir, trabajar y llevar a nuestros hijos al colegio dentro del mismo piso. Esto es lo que se llama un “distrito de uso múltiple”, y hay varios ejemplos de éxito, sobre todo en Europa y Estados Unidos. Esto puede tomar tiempo, pero sí que es necesario tenerlo en mente, sobre todo, para el crecimiento futuro de la huella urbana y la densificación. ¿Cómo nos movemos, entonces? Pensando en el principio de “jerarquía”, debemos considerar primero al peatón y los ciclistas.
Esto es, por un lado, dotar de más y mejores aceras al peatón; que sean más amplias y seguras. Y, con las bicicletas, crear más y mejores rutas. Que todos nos sintamos cómodos y seguros al utilizar nuestras bicicletas, además de quemar calorías y mantener una buena salud. Por ejemplo, en Holanda, se cuenta con más de 35 mil kilómetros de ciclovías bien mantenidas, así como con apoyo de políticas gubernamentales que favorecen al peatón y a los ciclistas por encima de los vehículos.
También en Bogotá, una capital latinoamericana con una idiosincrasia y una topografía más similares a las nuestras, se cuenta con más de 600 kilómetros de ciclovía, y alrededor de 7% de los viajes diarios se realiza en bicicleta. En nuestra analogía del “edificio”, esto se traduce en ampliar y mejorar las gradas, que se pueda andar en ellas de forma cómoda y segura. No debería ser tan complicado. Luego, para seguir con nuestro principio de jerarquía, toca abordar el transporte colectivo.
Para entender el uso y eficiencia de cada transporte, sigamos con nuestra analogía. Pensemos que un bus articulado (Transmetro) es un elevador económico y que puede mover a 10 personas. Un metro sería un elevador con capacidad para 60 personas, y un teleférico sería un elevador más oneroso y que únicamente podría movilizar a dos personas. (Ver gráfico sobre las diferentes alternativas de transporte).
La solución se explica sola: debemos utilizar el elevador de 10 personas que ya tenemos, e ir pensando en la construcción de un metro subterráneo en el mediano plazo. Ahora bien, ese elevador de 10 personas ya lo tenemos, y es el Transmetro. Lo que pasa es que aún hace falta un esfuerzo para que este sea de uso exclusivo en ambas vías, en todas las arterias donde opera.
La gran duda es cómo lograr esto sin eliminar otro carril para los vehículos particulares, como ha sucedido en la calzada Raúl Aguilar Batres. Déjeme compartirle la solución, diseñada por un colega ingeniero, guatemalteco, con quien hemos conversado ampliamente sobre la problemática. Hemos de recordar el ferrocarril transoceánico que alguna vez tuvimos, en donde por un solo binario recorría tanto el tren de ida como el que venía de vuelta. Esto es fácil de realizar, y estamos hablando de millones de quetzales, mas no de cientos de millones como en el caso de un teleférico, por ejemplo.
Regresando a nuestra analogía, esto sería una solución para que nuestro elevador eficiente de 10 personas esté bien habilitado y que su conducto sirva tanto para el elevador que sube como para el que baja, sin requerirse un espacio adicional para el otro elevador. Habría que introducir también buses alimentadores, que conecten áreas distantes con las estaciones del bus de transporte rápido (BRT, por su sigla en inglés).
Y ¿sobre el uso del teleférico como medio de transporte urbano? El teleférico, diseñado originalmente para terrenos montañosos, tiene un uso específico y adecuado: conectar comunidades ubicadas en zonas de difícil acceso, como montañas o barrancos, donde sería complicado o imposible implementar otros sistemas de transporte. Por ejemplo, un transmetro o un metro subterráneo no serían viables en terrenos con pendientes muy pronunciadas. Si lo vemos dentro de nuestro edificio imaginario, podemos pensar que el teleférico sería el “elevador oneroso y pequeño” que conecta pisos como el 2, el 6 y el 8, ubicados en un área de difícil acceso. Sin embargo, este tipo de solución sería ineficiente y redundante en zonas planas, como la calzada Roosevelt, donde otro tipo de transporte puede funcionar mejor.
¿Cómo mejorar la movilidad del edificio imaginario?
El “administrador del edificio” (representado aquí por la municipalidad) puede ejecutar varias acciones para maximizar la movilidad:
- Mejorar la infraestructura para peatones y ciclistas: Es esencial acondicionar adecuadamente las escaleras (o rutas) que utilizan los peatones y ciclistas, para garantizar accesibilidad y seguridad.
- Optimizar el sistema de transporte actual (Transmetro): El Transmetro, introducido en el 2007, debería fortalecerse mediante un mejor diseño y la incorporación de intercambiadores o estaciones que faciliten conexiones eficientes entre rutas.
- Evaluar la viabilidad del teleférico en zonas específicas: El uso del teleférico debería estudiarse únicamente en lugares donde tenga sentido técnico y económico, como para conectar municipios con topografía complicada (por ejemplo, Mixco, Villa Nueva, Amatitlán, San José Pinula y Santa Catarina Pinula).
- Aprovechar la innovación del mercado: Según pensadores como Kirzner, el mercado puede ofrecer soluciones más eficientes si se reducen regulaciones excesivas y subsidios innecesarios. Esto fomentaría la competencia y permitiría que las empresas propongan alternativas funcionales y sostenibles.
Comentario final
Este artículo propone un enfoque práctico y racional para la implementación de medios de transporte según las características del terreno y las necesidades de la población. Resalta que las soluciones deben ser específicas para cada contexto: los teleféricos para terrenos complicados, el transporte masivo para áreas densas y planas, y la infraestructura para peatones y ciclistas en todos los casos. Además, sugiere que fomentar la competencia en el mercado contribuye a encontrar soluciones innovadoras y eficientes.