¿China o China?

¿China o China?

La relación de Guatemala con la República de China, Taiwán, debe reinventarse.
04/12/2024 00:01
Fuente: Prensa Libre 

Guatemala no tendría —ni tiene— razón alguna para sustraerse de tener relaciones diplomáticas con la República Popular China, pero (pequeño detalle) quien no acepta establecerlas es la República Popular China, salvo que Guatemala deje de tenerlas con su otra expresión política, la República de China, Taiwán. Afirmar otra cosa denota una ignorancia crasa de la situación: no es que Guatemala no lo quiera, sino que la República Popular China no lo acepta a menos que se produzca el rompimiento de relaciones —reitero— con la República de China, Taiwán.

Nadie discute la soberanía de la República Popular China —absurdo sería negarla—, pero, tan absurdo como negársela a la República Popular China sería negársela a la República de China, Taiwán, puesto que ambas son China, la mismísima China, con dos expresiones políticas distintas, tan soberana una como la otra.

Es una pena que la República de China, Taiwán, haya desperdiciado su dinero pagando una visita a su país para que se conociese sobre su sector institucional de justicia y su sistema legal, cuando no pudo apreciarse en la visita la realidad de una sola China con dos expresiones políticas distintas, tan soberana una como la otra.

En igual desperdicio incurrió la República de China, Taiwán, con los suntuosos viajes y visitas pagadas a quienes fueron incapaces de entender tal realidad, incapaces, incluso —tema distinto— de comprender la existencia de una China y dos sistemas, aplicable esta fórmula a la realidad existente en Hong Kong, pero jamás planteada en el caso de Hong Kong una expresión soberana distinta, sino, simplemente, distinto el sistema económico. No se trataba ni se trata, Hong Kong, de un expresión política soberana, sino simplemente de parte de China con un sistema económico distinto.


Nunca acepté las invitaciones que me fueron giradas para visitar la República de China, Taiwán, y las que se me hicieron para visitar Hong Kong, y sin embargo, por mi cuenta, visité ambos lugares, invitaciones que decliné para evitar compromiso alguno y no perder objetividad en la estricta evaluación de la realidad.

En mi visita —por mí mismo definida— a la República de China, Taiwán —declinada de mi parte su invitación oficial—, pasé la mayoría de tiempo visitando y conociendo a fondo su oficina sobre “mainland China”, asiento, “mainland China”, de la República Popular China; la República de China, Taiwán —en aquel momento— la segunda inversionista más importante en “mainland China” , la República Popular China, y poco después la tercera, solamente detrás de los Estados Unidos de América y de la Unión Europea.

Si de oportunidad y conveniencia quiere hablarse, háblese de oportunidad y conveniencia, pero no se invoque —invocación inútil— lo jurídico.

El reconocimiento guatemalteco de una sola China, aunque una, con dos expresiones políticas distintas, igualmente soberanas, se sustenta en nuestra política exterior de neutralidad activa; en principios y valores, y no solamente en intereses (Lesther Mead entendió nuestra capacidad de soñar con los ojos abiertos), así como en nuestro firme convencimiento de que China y solamente China debe resolver ese fenómeno de sus dos expresiones políticas, igualmente soberanas.

La cultura china detesta a los traidores, y si bien la República Popular China ha fomentado sus relaciones con ella a costa de terminarlas con su otra expresión política, a sus ojos, no hace menos traidores a aquellos que accedieron. “Traidores, sí, pero nuestros traidores”, habrá de pensar, parafraseando a aquella afirmación yanqui sobre un dictador centroamericano.

La relación de Guatemala con la República de China, Taiwán, debe reinventarse, superados los momentos de extorsión vividos en los que la República de China, Taiwán, tuvo que pagar a políticos guatemaltecos por su adhesión y su “lealtad”; así como los no menos vergonzosos del estatal chantaje pedigüeño: Obras y programas.

¿Solos, en nuestro reconocimiento de la República de China, Taiwán? ¿Errados? Guatemala —soberana-neutral activa— no es quien para dirimir la existencia de dos expresiones soberanas de la misma China, siendo China quien —a su ritmo y con su sabiduría— habrá de dirimirla.

La República de China, Taiwán, fue la expresión política de China originalmente miembro de la Organización de las Naciones Unidas, uno de los cinco miembros permanentes de su Consejo de Seguridad —miembro con derecho a veto, posteriormente excluida y sustituida por su otra expresión política, la República Popular China—.

No se venga con sinrazones “leguyescas” a hacer afirmaciones jurídicas carentes de sustento: Sun Yat Sen, a inicios del siglo XX, fundó la primera república habida en Asia, la República de China; República de China, Taiwán, expresión política de China con la que Guatemala tiene relaciones diplomáticas, no habiendo fundado Sun Yat Sen la República Popular China, expresión política de China surgida hasta casi medio siglo después.


Si de oportunidad y conveniencia quiere hablarse, háblese de oportunidad y conveniencia, pero no se invoque —invocación inútil— lo jurídico.
¿Garantizar derechos de los habitantes de la República de China, Taiwán, suprimida, aplastada, su expresión política soberana?


¡Por favor! ¿Y también se nos invita a creer en pajaritos preñados? ¿Avergonzados por traicionar, al menos preocupados (del diente al labio) por los derechos humanos de los habitantes de la expresión política excluida, fuera de nuestro alcance lograr para estos garantía alguna, tal lo que —tan delicadamente— se propone?