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Balance positivo de la visita de Rubio
El espaldarazo de la administración de Trump a Arévalo ataja los intentos desestabilizadores de la cleptocracia local.
La incertidumbre que existía previo a la visita de Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., se transformó en una perspectiva favorable para Guatemala. El millonario cabildeo que habían efectuado los sectores golpistas para acercarse al gobierno de Donald Trump se topó con una pared infranqueable. El visitante dejó claro que su único interlocutor válido es el presidente Bernardo Arévalo, a quien felicitó por su respaldo a la institucionalidad del país. Solo ese hecho fue un espaldarazo que dejó fuera cualquier espejismo de apoyo a aventuras desestabilizadoras. Los compromisos en materia de seguridad, combate al narcotráfico y recepción de deportados son congruentes con la relación bilateral, pero a cambio se obtuvo el acuerdo de Washington de dar asistencia en materia portuaria, infraestructura vial y del metro.
El espaldarazo de la administración de Trump a Arévalo ataja los intentos desestabilizadores de la cleptocracia local.
La realidad guatemalteca no era extraña para el visitante. Desde que fuera senador, Rubio mantuvo contacto con varios presidentes del país y el cabildeo efectuado en el 2018 por sectores conservadores incidió para que el representante republicano congelara US$6 millones de financiamiento para la Cicig. Sin embargo, indicó que estaba de acuerdo con esa comisión en el combate de la corrupción, pero pedía una investigación sobre el caso de la familia rusa Bitkov. En el 2023, Rubio fue uno de los siete senadores republicanos y demócratas que suscribieron una carta para que se respetara el traspaso de mando que estaba en riesgo por los ataques de Consuelo Porras, desde el Ministerio Público. En la misiva expresaban su rechazo a las pretensiones de tratar de despojar al presidente electo de su inmunidad y poner en duda la toma de posesión por un supuesto fraude electoral que solo existía en las mentes desquiciadas de la mafia de Giammattei. En noviembre de 2023, Rubio recibió en Washington a Arévalo. En palabras del aun presidente electo, “el diálogo fue fructuoso” y conversaron sobre “democracia y desarrollo en Guatemala”.
Cuando Arévalo ya había tomado posesión de la Presidencia, Rubio le envió una misiva en la que le pedía mantener vínculos con Taiwán y rechazar las presiones de la República Popular China. Por algo funcionarios del gobierno y diputados de Semilla fueron conminados por el Ejecutivo a no aceptar invitaciones para visitar este último país, para no incomodar a Washington. Estas circunstancias podrían explicar por qué no tuvieron mayor incidencia los recientes cabildeos de los sectores golpistas que pretendían un acercamiento con Rubio. El actual secretario de Estado es un republicano del ala más conservadora, pero una cosa es tener afinidad político-ideológica y otra muy distinta acuerpar intentos desestabilizadores como los que impulsa la cleptocracia local. Algo de eso quedó implícito cuando Rubio dijo que la Casa Blanca no ha tratado lo referente a las sanciones impuestas a personas corruptas y antidemocráticas, incluidas en la Lista Engel, pero que no tiene contemplado levantarlas.
Es lógico entender que la visita de Rubio buscaba poner en primer plano los intereses estadounidenses en las relaciones con el istmo, en el que Guatemala juega un papel estratégico, pero las demandas no han supuesto ningún sobresalto. Aceptar el aumento del 40% de deportaciones de connacionales es lo que ya se esperaba, quizá lo nuevo sea el arribo de expulsados de otros países, pero que solo estarían en tránsito. El reforzamiento de las fronteras contra el narcotráfico y mantener las relaciones con Taiwán no suponen nada extraordinario. A cambio de eso es importante que, para el desarrollo del país, EE. UU. dé asistencia para la construcción de dos puertos marítimos y de infraestructura vial, además de apoyo para el metro capitalino. Por ello, el balance de la visita de Rubio resulta positivo para el país, algo que debe reconocerse de la diplomacia del presidente Arévalo.