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Historia y Memoria Histórica son para aprender y reafirmar “Nunca Más”
Raul Molina Se vive hoy en Guatemala una lotería de porquería –presidente mediocre, inmoral y corrupto, sin vicepresidente; Congreso infestado de “ratas”; y CC, CSJ, MP, TSE y gran parte del sistema judicial dedicados a prostituir la justicia y destruir el Estado de derecho. Estamos en la peor situación político-social posterior al conflicto armado interno, […]
Raul Molina
Se vive hoy en Guatemala una lotería de porquería –presidente mediocre, inmoral y corrupto, sin vicepresidente; Congreso infestado de “ratas”; y CC, CSJ, MP, TSE y gran parte del sistema judicial dedicados a prostituir la justicia y destruir el Estado de derecho. Estamos en la peor situación político-social posterior al conflicto armado interno, desgobernado el país por quienes aún sueñan con Ubico, la intervención gringa de 1954, la brutal contrainsurgencia y la “reconquista” del país, con rapiña por los “ricos” nacionales y extranjeros de territorios, tierras, recursos y tesoro del Estado. No es la primera vez que estamos tan mal: Ydígoras es el antecesor de Giammattei. Ante su corrupción y su entrega de la soberanía nacional se sucedieron el levantamiento de oficiales dignos, el 13 de noviembre de 1960, las jornada universitarias y nacionales de marzo y abril de 1962 y la organización de la guerrilla ese mismo año. Esto hizo que imperio, oligarquía y ejército desataran la más feroz contrainsurgencia, acusando de “comunista” a todo opositor.
La represión contra la USAC se agudizó en 1978, luego de la masacre de Panzós, cobrando gran número de víctimas de la comunidad universitaria. A la par, Lucas García descabezaba al movimiento obrero, campesino y popular y diversos sectores democráticos. En 1980, al concluir como Rector en funciones, me vi forzado a salir al exilio. En 1983, en su sesión sobre Guatemala, que concluyó hace cuarenta años (28/02), el Tribunal Permanente de los Pueblos, para el cual fui testigo, dictaminó que el gobierno de Ríos Montt, con apoyo de EE. UU., perpetraba genocidio, campañas de tierra arrasada, desapariciones forzadas y otros crímenes de lesa humanidad. Aunque Washington ordenó a la dictadura militar reemplazar al demente jefe de gobierno, lo que se hizo en agosto, los crímenes de lesa humanidad continuaron varios años más. Durante este período de muerte, muchos universitarios que sobrevivieron se incorporaron a las organizaciones revolucionarias, dentro y fuera del país. Rindo hoy tributo al doctor Mario Aníbal González, miembro de ORPA, que, luego de impecable carrera, falleció hace pocos días y, al acercarnos a un aniversario más de su secuestro y muerte, al dirigente estudiantil de Ingeniería Alejandro Cotí (05/03/1980). Ambos y muchos más se comprometieron con la Revolución. Hoy, doy a conocer que fui invitado en 1980 a integrarme a ORPA, y, posteriormente, ya en Costa Rica, tuve invitación de FAR (PGT nunca lo hice, por ser yo cristiano). En 1981 me uní al trabajo internacional de ORPA y luego, de la URNG, de forma unitaria. La memoria histórica, que nos obliga a reafirmar “Nunca más los crímenes de lesa humanidad y el Estado criminal” no debe ser solamente de víctimas, sino que principalmente de héroes y mártires en lucha revolucionaria. Hoy es fundamental volver a ella, aunque las modalidades pueden ser distintas. El CACIF entra en pánico ante las tomas de carreteras y sitios estratégicos, porque les recuerda que durante el conflicto armado interno ORPA les cobraba impuestos en sus fincas. Es el único lenguaje que la oligarquía entiende.