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Un actor unitario
El gobierno de Trump tiene un enfoque realista de política exterior como lo demuestran las declaraciones de Marco Rubio.
Las dos imágenes preponderantes del estudio de las relaciones internacionales que más se aplican a la política exterior son la realista (y sus dos grandes teorías) y la liberal (y sus tres teorías básicas y una gran teoría). Como bien lo argumentaron Tim Dunne y Brian C. Schmidt en su ensayo La eterna sabiduría del realismo (2001), la imagen realista es la que más se ha impuesto en el diseño y la práctica de la política exterior. Sin embargo, este no ha sido el caso en buena parte de las últimas tres décadas, en donde la imagen liberal ha prevalecido sobre la realista. En el caso específico de los Estados Unidos, esta se viene aplicando desde el 2004, con la reelección de George W. Bush, que enfocó esfuerzos en el nation-building de Afganistán e Irak. Desde entonces, el único cambio a una política exterior enfocada en una Gran Estrategia liberal fue el primer gobierno de Donald Trump (2017–2021).
Es importante mencionar que estas dos imágenes, a las que se les solía llamar paradigmas, no son ideologías. El realismo no es de derechas, así como el liberalismo no es de izquierdas. Son visiones del mundo que aplican teorías específicas en el diseño y práctica de la política exterior y otras políticas públicas. Reitero, el primer término de George W. Bush tuvo un enfoque realista y el segundo, liberal. Este es un error demasiado común en los tomadores de decisiones que ignoran o se toman muy a la ligera la disciplina de las Relaciones Internacionales, lo cual resulta en cometer errores de política exterior y querer separarlos con chapuces. La diferencia entre ambas imágenes no se puede diferenciar simplemente en que una ve el mundo como es. No se trata de ser “una soñadora en un mundo de realidades”, como decía la poeta Alejandra Pizarnik. La diferencia se encuentra en los elementos que componen el sistema internacional: Los actores, la visión sobre estos, su dinámica y los temas que tratan.
Donald Trump ha marcado una línea que retorna a una política exterior bajo un enfoque más realista que busca maximizar beneficios y minimizar riesgos.
Desde que asumió su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha marcado una línea que retorna a una política exterior bajo un enfoque más realista que busca maximizar beneficios y minimizar riesgos, y en donde los demás actores (específicamente los Estados) son vistos como rivales hasta que demuestren lo contrario. Otros actores como los organismos intergubernamentales son figuras desechables que solo estorban dentro del sistema internacional (por eso Estados Unidos se desvinculó de la Organización Mundial de la Salud y seguro vendrán otras más). Pero el tema importante para Centroamérica y Guatemala es la visión que se tiene de los actores, y en este caso es que cada estado es un actor unitario. Lo que se refiere a que cada Estado funciona como una unidad guiada por el gobierno que tenga sin importar el tipo. El gobierno, el poder Ejecutivo específicamente, es quien guía los destinos del país.
Las recientes declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial de Estados Unidos para América Latina, Mauricio Claver-Carone reflejan esto. Son los gobiernos de nuestros países los que deben definir su Gran Estrategia y guiar la política exterior al mismo tiempo que reflejen la unidad de los elementos que componen la administración pública, pues estos no deben guiar ni mucho menos ejecutar la política exterior. Bajo una imagen realista, los Estados Unidos tratarán temas bilaterales con el gobierno de Guatemala y no con otras instancias que no ejecutan políticas públicas, y así es la imagen realista que está poniendo en práctica el gobierno de Trump. ¡Feliz Domingo!