Tipos de vino: Cuáles existen y cómo elegir uno para impresionar a la pareja durante el Día del cariño

Tipos de vino: Cuáles existen y cómo elegir uno para impresionar a la pareja durante el Día del cariño

Para el 14 de febrero o para cualquier ocasión especial, el vino puede ser la combinación perfecta para celebrar y compartir.
13/02/2025 12:00
Fuente: Prensa Libre 

Los vinos se pueden clasificar, básicamente, de dos maneras. Por su estilo, es decir, si es un vino joven que no tiene paso por barrica o si es un vino con crianza, lo cual significa que va a tener paso por barrica y un tiempo determinado de almacenamiento en ellas y en botella.

La otra forma que podemos clasificar los vinos es por el tipo de uva y color, con esto me refiero a las grandes clasificaciones de vino tinto, blanco, rosado y espumante.

Cuáles son los vinos tintos

Los tintos se hacen únicamente de uvas tintas, el color viene de la pigmentación de las cáscaras de dicho fruto.

Cuáles son los vinos blancos

En el caso de los vinos blancos, la mayoría se hace de las uvas blancas o verdes, que es como se ven, pero se les clasifica como blancas.

También se pueden hacer vinos blancos de uvas tintas porque se exprime el jugo o el mosto de la uva y luego no hay una maceración con las cáscaras, por lo tanto, el jugo queda totalmente blanco.

Cuáles son los vinos rosados

En el caso de los vinos rosados, la mayoría se hace con uvas tintas, pero el contacto con las cáscaras es de muy corto tiempo por eso se pigmentan levemente.

Una forma fácil de comprender es como cuando se está haciendo una infusión o un té, si se deja un rato se obtendrá levemente una pigmentación, color y aromas. Lo mismo pasa con las uvas, si se exprime el jugo de uvas tintas y si se dejan un momento las cáscaras, se obtendrá una leve pigmentación y aromas, luego se retiran y se hace la vinificación como la de un vino blanco.

Cuáles son los vinos espumosos

Finalmente tenemos los espumantes. Lo que hace que los vinos tengan burbujas es la doble fermentación.

Primero se fermenta con un vino tranquilo o normal y luego se hace una fermentación en la botella, lo cual genera gas carbónico que da las burbujas.

Cuando hablamos de vinos jóvenes o con crianza tenemos la clasificación más conocida, que es la española. Es decir, sin barrica, con crianza y podemos agregar los reservas y los grandes reservas, que llevan más tiempo en barrica y en botella. Lo que va a ir cambiando es la estructura y la potencia que van a tener los vinos, pues a más tiempo en barrica más potentes y estructurados van a ser.

Sin barrica o menos tiempo en ella, el vino va a ser más frutal, ligero y fácil de beber. Es importante, porque dependiendo del vino, será la forma en que lo combinemos con las comidas.

¿Cómo elegir la combinación perfecta entre vino y comida?

El maridaje es un matrimonio entre la comida y el vino. El vino complementa la comida y la comida al vino, no compiten, sino se busca que, entre los dos, la experiencia sea mejor.

Los vinos jóvenes son ideales para empezar una cita, una reunión o una comida. Son perfectos para combinar con boquitas, jamones, quesos, semillas, pues se pueden beber fácilmente, no son tan estructurados, son afrutados y con buena acidez.

Diego Jarquín
Diego Jarquín, Chef Cordon Bleu y experto en vinos. (Foto Prensa Libre: Cortesía Diego Jarquín)

Los vinos jóvenes que no tengan barrica o muy poca, al igual que los blancos y los rosados que son frescos, son ideales para picotear, acompañar con pizza y comidas sencillas. También podemos encajar allí a los vinos espumosos.

Si hablamos de vinos más estructurados estos combinarán con comidas complejas como guisos o estofados. En palabras guatemaltecas pondríamos como ejemplo el Pepián y el Pulique; internacionales como el bœuf bourguignon o el Ossobuco. También se pueden mencionar platillos como la carne asada, pasta a la Boloñesa, hamburguesas y todos los platos más elaborados y estructurados.

En el tema de los vinos blancos, tintos y rosados, hoy en día las reglas no son como antes que se decía que el blanco iba con carnes blancas y el tinto con carnes rojas; la verdad es que dependerá mucho del condimento y de la sazón del plato. Si se sirve un pescado con salsa de chipotle y tomate, le va a ir mejor un vino tinto con algo de crianza, o un blanco con paso por barrica o un blanco con bastante estructura.

Los vinos blancos con frescura y acidez pueden ir perfectamente con un carpacho de carne y no estaría mal el maridaje. Personalmente, recomiendo buscar las características que tiene el vino y buscar platos similares, vinos frescos con buena acidez con platos frescos con buena acidez; vinos estructurados y potentes con platos fuertes y potentes, eso funciona bien.

¿Qué vino sería más adecuado para este 14 de febrero, día del cariño?

Dependerá mucho del gusto de cada uno, pero tomando en cuenta todo lo que hablamos anteriormente, responderá al plan que se tenga.

Si la idea es ver películas, picar jamones, pedir una pizza o algo así, recomiendo vinos con poca crianza o vinos jóvenes que sean tintos y que no tengan barrica o unos seis u ocho meses de barrica. Pueden ser blancos, rosados o espumantes. Vinos frescos con buena acidez y fáciles de tomar.

Si vamos a tener una cena más formal, con platos más complejos, con salsas picantes recomiendo los malbecs de Argentina de 12 meses para arriba de barrica. Otra opción son los carmeneres o syrahs de Chile.

Si van a comer carne o algún estofado especiado, se acompañará con vinos más complejos como los reserva y grandes reserva de España. Se pueden obtener también del Nuevo Mundo pero que tengan de 12 meses de barrica en adelante.

Siempre es bueno empezar con un vino espumante para refrescar la cita o la noche y posterior pasar a un vino más complejo, si se acompaña con comida más elaborada.

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¿Cómo se recomienda servir el vino?

Todo tiene un protocolo de servicio. Se dice que el vino tinto se sirve a temperatura ambiente; sin embargo, en países como el nuestro que es cálido no es del todo correcto. La temperatura adecuada para servir un vino tinto está entre los 16 y 18°.

Hay que tomar en cuenta que cuando se descorcha y se sirve en la copa va a perder entre uno y dos grados. Es decir que antes de abrirlo debe estar más o menos entre 14 y 15° para que en la copa esté entre 16 y 17°.

Diego Jarquín
Diego Jarquín, Chef Cordon Bleu y experto en vinos. (Foto Prensa Libre: Cortesía Diego Jarquín)

En el caso de los blancos, rosados y espumantes es idóneo tenerlos fríos entre 3 y 4°. También van a subir a 5 o 6 °, la temperatura de cata dice que debería estar como a 9° pero la realidad es que una cosa es cuando catamos y otra cosa es cuando disfrutamos. No se recomienda ponerles en hielo porque entonces vamos a aguar el vino.

¿Cómo debemos guardar el vino y qué hacemos si no nos lo terminamos?

Si tenemos vino en casa lo idóneo es colocarlas en un lugar fresco, donde no les pegue el sol, porque el vino es fotosensible a la luz, por eso las botellas son oscuras. Es idóneo tenerlos inclinados con un ángulo de 45° hacia arriba para que el corcho este siempre mojado y que la gravedad no ejerza presión y no haya una filtración del corcho.

Si se abre una botella y no se termina, lo recomendable es taparla de nuevo con el cocho o con un tapón de empaque al vacío que venden ahora y que trae como una bombita para sacar el aire esos son muy buenos, luego ponerlo en la refrigeradora.

Aunque se pase de frío, la próxima vez que se desee una copa se debe sacar un rato antes, para que así esté a la temperatura adecuada. El vino una vez entra en contacto con el oxígeno se acelera el proceso de descomposición, el frío lo va a retardar, por eso lo mejor es terminarse la botella, pero si no, lo recomendable es taparla lo más rápido posible y ponerla en el refrigerador.