Protagonismo de la Palabra de Dios

Protagonismo de la Palabra de Dios

“Nada me importa tanto como la vida humana” (San Romero de América).
08/02/2025 00:03
Fuente: Prensa Libre 

El proceso de la Santa Misión Popular en la región de Galilea a orillas del lago de Genesaret, entre muchedumbre de campesinos y pescadores, sigue su rumbo liderado por Jesús y su equipo de discípulos misioneros, quienes “dejándolo todo, lo siguieron”, con la firme determinación de navegar en las aguas profundas de la historia para “pescar hombres”.

La Palabra de Dios es clave en la Misión Popular Sinodal, para reavivar la esperanza en el año jubilar.

Esto es, salvar al ser humano que está en peligro, en medio de imperios que criminalizan a los más vulnerables y empobrecidos como los migrantes; en sociedades violentas y desiguales, carente de justicia, de paz y de desarrollo integral; y, en regímenes de corrupción e impunidad impuestos por un terrorismo judicial.

Entonces, la tarea primordial de la Misión Popular impulsada por Jesús no es salvar almas, sino promover integralmente al ser humano, tal como lo entendió san Romero de América: “Nada me importa tanto, como la vida humana”, que interpreta sabiamente el discurso programático de Jesús: Ungido por el Espíritu anunciaba buenas noticias a los empobrecidos, promovía la libertad a los cautivos, despertaba en las personas la capacidad de ver, transmitía esperanza a los oprimidos e inauguraban un tiempo nuevo de reconciliación y paz.

En la Buena Noticia de este domingo (Lucas 5, 1-11) destaca el protagonismo de la Palabra de Dios, de allí que la Misión Popular se caracteriza por la predicación y la formación desarrollada por Jesús, no desde los templos, sino desde la realidad donde vive y trabaja la gente: a la orilla del mar y con pescadores.

El primer impacto de ese proceso liberador cargado de esperanza es exitoso, pues la gente “se amontonaba junto a él para escuchar la Palabra de Dios”, pero después, conforme la Misión avanzaba, las muchedumbres iban desapareciendo e incluso serán las que, manipuladas por las elites político-religiosas, estarán en su contra en los momentos culminantes de su vida y misión.

Para comunicar su propuesta sube a una barca, símbolo de una persona cuya existencia se ha comparado con la travesía del mar. En este caso la de Simón, el discípulo, quien debe tener el coraje de ir a fondo en la misión que se le encomendará. Sentado en esa barca enseña, porque le interesa el cambio de mentalidad de aquella muchedumbre. Para que esto sea posible, Simón debe soltar sus amarras y navegar “mar adentro”.

En la Misión Popular Sinodal, para reavivar la esperanza, llamados a realizar en este Año Jubilar, la Palabra de Dios, en su fuerza y capacidad transformadora, hace posible lo que parece imposible. Lo vemos cuando los pescadores han estado durante la noche –hora apropiada para la pesca- luchando y no han pescado nada. Y en una hora ya inapropiada, Jesús manda echar de nuevo la red. Los pescadores, obedeciendo a esa Palabra, logran mucho más de lo que conseguían otras veces.

Surge aquí una inspiración para creer que otra Guatemala y otro mundo son posibles y también otra Iglesia y otras comunidades eclesiales son posibles, si nos abrimos confiadamente al Evangelio de Jesús que nos manda ir a fondo en la transformación de la realidad para que renazca y florezca la esperanza, tan necesaria en estos momentos de acoso y dominio de “Babilonia la Grande” del siglo XXI que persigue y criminaliza migrantes.

Necesitamos vencer la desesperanza que provoca las redes de corrupción, criminalidad e impunidad aún vigentes, para la Guatemala distinta que anhelamos. La Palabra de Dios hará también posible forjar juntos la iglesia sinodal misionera y profética; cercana, misericordiosa y solidaria planteada por el Papa. Urgen “misioneros de esperanza entre los pueblos”, para cuidar la vida humana y del planeta en una sociedad abrumada por densas sombras (Francisco).