La opinión pública reprueba
Encuesta de opinión es muy desfavorable para el actual gobierno nacional
La última encuesta de opinión sobre la situación nacional debiera llamar la atención de las altas autoridades gubernamentales. Los resultados apuntan a la falta de confianza en la dirección estatal así como el agobio por la situación económica. El 58% de los consultados indicó que la situación económica de la familia empeoraba, en congruencia con la apreciación negativa de la economía en conjunto. El futuro es visto con temor, y un patético 51% afirmó la falta de fondos para la compra de comida en el último mes.
Si el aprecio de la seguridad es un asunto de percepción, un 68% estima un aumento del crimen. Aunque solo la quinta parte podía dar cuenta de haber sufrido robo o asalto en los últimos cuatro meses. El punto es la aflicción de la ciudadanía, de nuevo con vistas al futuro. Pero la resiliencia de la población se expresa en un 49% sin ánimo de emigrar. Obvio, si tuviera que hacerlo, iría a los EUA.
Para satisfacción de los conservacionistas de la naturaleza, un 35% la apoya por encima de la obtención de ventajas económicas. Una sorpresa es la alta valoración de Álvaro Colom con calificación del 48%, mientras el actual presidente, Bernardo Arévalo, es calificado por el 74% como el peor, entre los 11 mandatarios desde la década de 1980. Parece que la fafa no consigue modificar el juicio severo de una persona temerosa del futuro. Un 81% de los connacionales piensa que Arévalo en poco o nada resolverá las preocupaciones enfrentadas en la familia. Sin embargo, es bien calificado por su desempeño en el área educativa por una tercera parte. Aunque, ahora sí, las pruebas Pisa desmientan el criterio mayoritario.
Enfrentar el desánimo nacional es una tarea por encima de propaganda sobre obras públicas.
Ya se sabe, los partidos carecen de arraigo general. El 89% manifiesta no preferir a ningún partido político. Congruente con el rechazo del 72% de los diputados. Hay un descenso del aprecio de la democracia 32%, frente a la aceptación de medidas de fuerza por el 51%. Finalmente, el 45% considera a la corrupción gubernamental como el principal problema nacional, en relación al desempleo, falta de hospitales o la violencia.
La encuesta fue realizada por la empresa costarricense CID con las técnicas de la famosa empresa Gallup. En años pasados, ha demostrado profesionalismo y carencia de sesgo interesado. Por lo tanto, se le debe tener como un acercamiento válido para reflejar el estado de ánimo ciudadano. Si nos salimos de los datos para especular, después de considerar los resultados, es posible atribuir hartazgo y ánimo destructivo en la opinión. Elegir lo peor, suplicar por un Bukele autoritario, temer al desarrollo de la informática, especialmente la inteligencia artificial. En fin, todos pueden imaginar razones. Pero, lo evidente es apreciar a una colectividad cargada de frustración.
Aguardemos por el inicio de la campaña electoral, con sus lemas y cancioncitas; tal vez logren modificar esta fotografía cargada de pesimismo, para escuchar una propuesta optimista creíble para los años venideros. El gobierno termina mal y no parece recomponerse. Por mucho cemento que eche al suelo de tierra, acabará como una decepción más. No ha logrado concitar entusiasmo y amenaza con perder el poco respeto a la pretensión de ser un ejemplo de probidad y preocupación por los más necesitados. La mala situación mundial, conspiró para arruinar su visión keynesiana y el discurso del buenismo. Mejor le hubiese valido tomar decisiones de largo alcance, pues aunque no consiguen la popularidad inmediata, al menos en el futuro, se le habría de reconocer alguna virtud. El ejercicio irracional de la fuerza, lo alcanzó, en Huité