El “efecto de la primera noche”: estudio revela por qué dormimos mal en un lugar nuevo, según la neurociencia

El “efecto de la primera noche”: estudio revela por qué dormimos mal en un lugar nuevo, según la neurociencia

Dormir en un entorno nuevo puede dificultar el descanso. Según estudios científicos, este fenómeno estaría relacionado con un estado de vigilancia del cerebro, una reacción explicada por la neurociencia.

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03/02/2026 11:15
Fuente: Prensa Libre 

Hospedarse en un lugar distinto, mudarse de vivienda o pasar la noche en una casa ajena puede dificultar conciliar el sueño durante la primera noche. Este fenómeno se debe a un proceso neuronal en el que el cerebro debe adaptarse a un entorno desconocido.

La alteración del descanso es conocida como el “efecto de la primera noche”, un término acuñado por científicos de la Universidad de Nagoya, en Japón, quienes lideraron una investigación para explicar por qué las personas duermen mal cuando se enfrentan a un espacio nuevo. El estudio, realizado en ratones, muestra cómo el cerebro se mantiene en estado de alerta ante un entorno no familiar.

La investigación fue publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y detalla el proceso mediante el cual el cerebro se habitúa progresivamente a nuevos espacios. El equipo científico analizó ratones para identificar las neuronas responsables de este estado de vigilancia.

Según los hallazgos, el efecto disminuye conforme aumenta el tiempo de permanencia en el nuevo entorno. El estudio señala que la respuesta está vinculada a un circuito cerebral y a una molécula liberada por las neuronas, responsable de mantener el estado de vigilia. Este mecanismo podría ser similar en los seres humanos.

El artículo destaca que estas neuronas liberan una molécula llamada neurotensina, responsable de mantener la vigilancia. Se activan cuando el roedor entra en un entorno nuevo, con lo cual buscan protegerlo ante posibles peligros en un ambiente desconocido.

La investigación remarca que este comportamiento es resultado de una respuesta cerebral que evolucionó para mejorar la supervivencia. Cuanto más tiempo pasa el individuo en el entorno, mayor confianza desarrolla.

La amígdala extendida es una región del cerebro encargada de procesar emociones y estrés en los mamíferos. En esta zona se ubican neuronas específicas llamadas IPACL CRF, que producen una molécula conocida como neurotensina y se activan al detectar un entorno nuevo.

Según Daisuke Ono, investigador de la Universidad de Nagoya, la neurotensina influye directamente en la sustancia negra, una región cerebral que regula el movimiento y el estado de alerta.

Científicos identifican un circuito cerebral que podría explicar el insomnio en ambientes no familiares. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

El estudio se llevó a cabo en ratones, a los que se introdujo en jaulas desconocidas mientras se registraba su actividad cerebral. Los resultados mostraron que, en presencia de un entorno nuevo, las neuronas IPACL CRF aumentaban su actividad de forma considerable.

Cuando estas neuronas fueron suprimidas artificialmente, los ratones lograron conciliar el sueño con rapidez, incluso en espacios no familiares. Por el contrario, al estimularlas, los animales permanecieron despiertos por más tiempo. El experimento también confirmó que estas neuronas se comunican con la sustancia negra a través de la neurotensina.

Dado que tanto la amígdala extendida como la sustancia negra están presentes en todos los mamíferos, los investigadores consideran probable que este mismo circuito funcione de manera similar en los seres humanos.

Estos hallazgos podrían abrir nuevas vías para tratar el insomnio y los trastornos de ansiedad. En especial, beneficiarían a personas con trastorno de estrés postraumático o estrés crónico, quienes suelen experimentar un estado de alerta elevado durante la noche. Fármacos que actúen sobre esta vía neuronal podrían ayudarles a mejorar la calidad del sueño.

*con información de Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)

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