Niños y adolescentes que pasan mucho tiempo frente a pantallas tendrían más problemas de salud mental, según estudios
Problemas de salud mental, de conducta y académicos podrían desarrollarse en niños y adolescentes que pasan demasiado tiempo frente a las pantallas, principalmente al navegar en redes sociales.
Una revisión de estudios internacionales publicada el 9 de marzo del 2026 en la revista JAMA Pediatrics revela que un mayor uso de los medios digitales en niños y adolescentes se relaciona sistemáticamente con más síntomas depresivos, problemas de comportamiento, mayor riesgo de autolesiones, adicciones y peor rendimiento escolar.
La revisión, dirigida por Sam Teague, investigador de la Universidad James Cook, de Australia, destaca que el uso de las redes sociales fue el ámbito más problemático.
El equipo de Teague analizó 153 estudios con niños y adolescentes de 2 a 19 años, a quienes se dio seguimiento durante 20 años.
“Los jóvenes que usaban las redes sociales con mayor frecuencia eran más propensos a tener síntomas de depresión, dificultades de comportamiento, consumo de sustancias, autolesiones y peor rendimiento académico más adelante”, informa el investigador.
Agrega que encontraron un patrón claro entre el uso de las redes sociales y el uso problemático posterior de los medios digitales, lo que sugiere que la interacción temprana con estos espacios puede afianzarse y volverse más difícil de gestionar con el paso del tiempo.
En cuanto a los videojuegos, los resultados fueron en dos direcciones: por una parte, se relacionaron con mayores niveles de agresividad y problemas de conducta, debido a contenidos violentos; por otra, con mayor capacidad de funcionamiento ejecutivo y atención, lo que posiblemente refleje las exigencias cognitivas de algunos juegos.
Según Teague, las tendencias eran más marcadas en los primeros años de la adolescencia y en los estudios más recientes, correspondientes a los últimos 12 años. En este período destaca el aumento de plataformas con realidad virtual y de aquellas basadas en algoritmos diseñados para atraer intensamente a los adolescentes.
Insiste en que, aunque la relación entre el uso de los medios digitales y los problemas detectados no demuestra que uno sea causa directa del otro, “cuando los patrones se repiten en diferentes países, grupos de edad y diseños de estudio, hay que tomarlos en serio”.
Sin embargo, los expertos aseguran que no se trata solo de la cantidad de tiempo que se pasa frente a las pantallas, sino también de mejorar la calidad y la seguridad de los entornos digitales que visitan los jóvenes.
“No se trata solo de que las familias gestionen los dispositivos, porque las plataformas digitales están diseñadas intencionadamente para maximizar la participación”, explica Delyse Hutchinson, psicóloga clínica del Lifespan Institute de la Universidad de Deakin, Australia, y autora principal de la investigación.
La especialista considera necesario que los gobiernos y las empresas tecnológicas establezcan normas reguladoras y definan la arquitectura de estos entornos digitales. Para ello sugiere:
- Diseñar las plataformas para adecuarlas a la edad de los usuarios
- Reducir las características persuasivas o adictivas
- Aumentar la protección de la privacidad de los menores
- Establecer mecanismos de rendición de cuentas más claros para los operadores de plataformas
- Mantener una comunicación abierta entre padres e hijos sobre el tiempo que pasan conectados
- Establecer límites coherentes
- Dar prioridad al sueño y a las actividades no relacionadas con el mundo digital
“La tecnología digital aporta beneficios reales, pero necesitamos sistemas que den prioridad al bienestar de los niños“, concluye.
Con información de EFE.