El auge de la IA impulsa el PIB de Taiwán a niveles récord, pero amplía las desigualdades
El ‘boom’ de la inteligencia artificial (IA) ha impulsado el crecimiento económico de Taiwán a niveles no vistos en décadas, una pujanza que, sin embargo, ha terminado por profundizar las desigualdades ya existentes en la isla, donde los sectores tradicionales sufren y los salarios continúan siendo bajos. El producto interior bruto taiwanés aumentó 12.92 % […]
El ‘boom’ de la inteligencia artificial (IA) ha impulsado el crecimiento económico de Taiwán a niveles no vistos en décadas, una pujanza que, sin embargo, ha terminado por profundizar las desigualdades ya existentes en la isla, donde los sectores tradicionales sufren y los salarios continúan siendo bajos.
El producto interior bruto taiwanés aumentó 12.92 % interanual en el segundo trimestre del año, según cifras oficiales publicadas este viernes, tras el avance del 14.55 % del primero, el mayor salto registrado para un trimestre en casi medio siglo.
Con pronósticos privados que hablan de un crecimiento superior al 10 % para el conjunto de 2026, la realidad es que la inmensa mayoría de los trabajadores de la isla no se verán directamente beneficiados por esta subida, ya que solo un 10 % está empleado en el sector de alta tecnología, adviertió Susan Yang, subdirectora del Instituto de Economía de la Academia Sínica de Taiwán.
«Está muy claro que esto lo provocan los semiconductores y el auge del ‘hardware’ de IA, así que no es un crecimiento económico de base amplia (…). En este caso, una proporción relativamente pequeña de los trabajadores recibe el beneficio, por lo que el efecto arrastre no es tan grande y, por eso, este crecimiento, siendo bueno, no es inclusivo», afirmó Yang.
SECTORES TRADICIONALES EN APRIETOS
Los datos sugieren que gran parte de esta bonanza se debe al tirón de compañías tecnológicas como TSMC, líder mundial en la producción de chips avanzados para inteligencia artificial, y Hon Hai (Foxconn), uno de los principales fabricantes de los servidores de IA del gigante estadounidense Nvidia.
Así, las exportaciones taiwanesas experimentaron en el primer semestre un avance interanual del 47.1 %, hasta los USD 416 mil 656 millones (unos 361 mil 840 millones de euros), con los componentes de productos electrónicos y la manufactura de dispositivos de información y comunicación aglutinando un 78.7 % del total.
Este aumento, propiciado por la fuerte demanda procedente de Estados Unidos (país que concentra un tercio de las exportaciones taiwanesas), no refleja el desempeño actual de los sectores tradicionales, que se encuentran bajo una «presión» mucho mayor, con márgenes de beneficio débiles y una modernización más lenta.
«Incluso sin la competencia de la IA por el capital y el talento, muchas industrias tradicionales seguirían afrontando problemas serios en Taiwán, como el exceso de capacidad de China, la competencia de precios bajos, los altos costes energéticos y la escasez de mano de obra», apunta Lin Chang-ching, jefe del Departamento de Economía de la Universidad Nacional Cheng Kung.
SALARIOS BAJOS Y ESTANCADOS
Fruto del buen hacer de las tecnológicas, el PIB per cápita de Taiwán no ha parado de avanzar en los últimos años y, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), está previsto que supere la barrera de los USD 40 mil por primera vez en 2026, situándose por encima de Japón (USD 35 mil 700) y Corea del Sur (USD 37 mil 410).
Con todo, los sueldos taiwaneses no están a la altura de estos dos países: el salario mensual regular promedio en los sectores industrial y de servicios se situó en 47 mil 884 dólares taiwaneses (USD 1 mil 481, 1 mil 286 euros) en 2025, según estadísticas oficiales, pero cerca de un 70 % de los trabajadores percibieron cifras inferiores a esa media.
Esa baja base salarial se compensa, en parte, con el sistema de bonus, mucho más generoso en la industria tecnológica que en otras actividades profesionales, y con la posibilidad de invertir en la bolsa de valores local, que ha crecido más de un 46 % en lo que va de año por el empuje de las acciones asociadas a la IA.
«Si tienes algo de dinero para invertir en bolsa, desde luego marca una gran diferencia, pero no mucha gente puede hacerlo», lamenta Lin.
SUBIRSE AL TREN DE LA IA
Ambos analistas coinciden en que, en este contexto, el Ejecutivo taiwanés debería ayudar a las empresas de menor valor añadido a encontrar la forma de «conectarse» con la cadena de suministro de semiconductores, proporcionando, por ejemplo, los componentes necesarios para esta industria.
«Creo que es realista, porque el Gobierno ya está promoviendo la tecnología de precisión a pequeña escala en el centro de Taiwán, donde la maquinaria y la manufactura tradicional están más concentradas», subraya Lin.
Para Chen Shin-horng, vicepresidente del Instituto Chung-Hua para la Investigación Económica, Taiwán necesita generar motores económicos alternativos e incentivar el consumo para no «depender en exceso» de la IA. «Tenemos que ser cautos con el equilibrio estructural de nuestra economía», concluye el experto.