Alza del petróleo eleva inflación, presiona a hogares y complica ajuste del salario mínimo del 2027
El conflicto geopolítico internacional, que ha incrementado los precios del barril de petróleo desde febrero, implica un alto riesgo de un golpe inflacionario en los hogares guatemaltecos. Así afectará la inflación.
Guatemala se prepara para recibir un golpe inflacionario como resultado del incremento del precio internacional del barril de petróleo, que no cede desde finales de febrero, y el subsidio aprobado no logra frenar el posible impacto en los hogares y en el bolsillo de los consumidores.
Al cumplirse 10 semanas desde que comenzó la crisis geopolítica internacional en Oriente Medio, la Junta Monetaria (JM) ajustó al alza la proyección de la inflación para el cierre del 2026, que pasó de 3.50% a 3.75%, y proyecta 4% para el 2027. Analistas consultados por Prensa Libre aseguran que la nueva proyección es conservadora.
Se trata de una primera revisión oficial, pero persiste la incertidumbre por el entorno cambiante a escala global, que genera expectativas en los agentes económicos para sus decisiones de inversión, expansión o acciones a nivel macroeconómico.
A nivel microeconómico también habrá repercusiones en el nivel general de precios, así como en los denominados efectos de segunda vuelta en los escenarios económicos del 2026 y del 2027. Además, esto pondrá presión técnico-política para establecer la nueva tabla del salario mínimo del próximo año.
Alza del petróleo presiona gasto en hogares
Sergio Recinos, expresidente del Banco de Guatemala (Banguat), declaró a Prensa Libre que habrá un problema inflacionario derivado de este conflicto internacional, el cual provocará el aumento del precio del petróleo, del gas propano, así como de otros insumos, como los fertilizantes, que comenzaría a reflejarse en la economía en el segundo semestre de este año y del 2027, al explicar el impacto en los consumidores y hogares en Guatemala.
Tal como sucedió en marzo, cuando el ritmo inflacionario se incrementó a 2.50%, lo que representó un punto porcentual más con respecto a febrero, el exfuncionario anticipó que el mayor impacto se vería en abril y en los siguientes meses, si no se “frena” esta turbulencia internacional.
Aclaró que, aunque se resuelva el conflicto bélico, los efectos no serán inmediatos y que el precio del crudo —del cual se utiliza para la refinación de productos como diésel, gasolinas y propano, entre otros— no regresaría a los niveles observados antes del conflicto.
Esto, traducido en inflación para Guatemala, implica que la banca central ya hizo una revisión al alza: “obviamente elevando sus previsiones (a 3.75%) y creo que se quedaron aún un poco corto, porque podría ser más, por lo que el escenario optimista ya quedó fuera y entramos a un escenario intermedio”.
Recinos recordó la experiencia del 2022 —cuando también se presentó una escalada de precios internacionales por el conflicto Rusia-Ucrania—, así como los rezagos de la pandemia, y señaló que la inflación se disparó por encima del 9%.
“No será una inflación tan alta —ahora—, pero el 3.5% se quedará un poco corto y podría estar por arriba del 4%. Esto afecta el bolsillo de toda la población, sobre todo de las personas que están sujetas a ingresos fijos, que son las más impactadas”, indicó.

Subsidio no frena impacto en hogares
Para el economista Maynor Cabrera, de la Fundación Economía para el Desarrollo (Fedes), es evidente que el mayor impacto será en los productos energéticos en los hogares. Aunque hay vigente un subsidio —Q8 para el galón de diésel y Q5 para las gasolinas—, aún es poco claro el impacto real sobre el consumidor final y los costos para las empresas, ya que, a su juicio, “pudo haber sido mucho mejor, en una estructura de mercado que puede tener cierta colusión, por decirlo así”, declaró.
“No será una inflación tan alta —ahora—, pero el 3.5% se quedará un poco corto y podría estar por arriba del 4%. Esto afecta el bolsillo de toda la población, sobre todo de las personas que están sujetas a ingresos fijos, que son las más impactadas”.
Sergio Recinos, expresidente del Banguat
Por otro lado, explicó que con el tiempo habrá efectos indirectos que se observarán de forma gradual. Además, indicó que hay otros factores, como el clima, que también pueden influir en los precios, sobre todo en la canasta básica de alimentos y en algunos bienes de exportación de origen agrícola.
Alza de combustibles impacta el IPC
Hugo Maul, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), sostiene que, desde la perspectiva de la estructura del Índice de Precios al Consumidor (IPC), hay un impacto directo del encarecimiento de los combustibles sobre el nivel general de precios, en función de los ponderadores que estos tienen en los distintos rubros de las divisiones de gasto.
Explicó que, en el rubro de transporte dentro de la canasta del IPC, los combustibles representan cerca del 8%, lo que significa que cualquier variación —a la baja o al alza— se multiplica automáticamente por ese porcentaje, “y ahí sí impacta en la proporción de su peso relativo”.
Por otro lado, mencionó que el gasto en combustibles dentro de los hogares, como el propano o el keroseno, representa otro 3%, por lo que al sumar ambos componentes se alcanza un 11%.
“Si hablamos de un efecto de impacto, todo el precio del petróleo tiene una traslación directa de estos combustibles al IPC”, puntualizó.
La medición del IPC se hace cada diez días (decadías), y el muestreo para su construcción alcanza cerca de 100 mil observaciones a escala nacional, por lo que se calcula el cambio relativo respecto al mismo período anterior.
El analista del Cien aseveró que, durante marzo pasado, en dos períodos de decadías, “se mordió” el efecto del alza del precio del petróleo; ahora, en el reporte de abril, se captura completa la serie, por lo que se observará el efecto del ajuste de precios en las demás divisiones de gasto.
Entonces, una vez hecho ese ajuste, no habrá razones para que la inflación siga subiendo en función de los aumentos en los precios del petróleo: “ya sería un efecto grada y no un efecto cambio de pendiente”, aseveró.
Ejemplificó que, en comparación con Honduras, la principal preocupación por el alza de los combustibles es su impacto en el precio de la electricidad, lo cual no ha sido un problema en Guatemala.
Inflación presiona alza del salario mínimo
Ante el alza de la inflación observada y la que se prevé, las comisiones paritarias, en representación de los sectores trabajador, empleador y Gobierno, comenzaron la discusión para la fijación del nuevo pliego salarial del 2027. La inflación es un factor que deberá analizarse para definir qué decisión adopta la Comisión Nacional del Salario en el segundo semestre, en el escenario de que se logre algún acuerdo en esa instancia.
El analista del Cien explicó que, en conversaciones que ha tenido con representantes de algunas empresas, estos han expresado que han apoyado los ajustes por decreto presidencial durante la gestión actual, mediante la aplicación de eficiencias, ahorros y ajustes en la empleabilidad; sin embargo, al sumar los costos energéticos, los márgenes se reducen para evitar el traslado de precios.
Al respecto, consideró que existe una relación entre el encarecimiento del costo general de las empresas por la vía del salario, sobre todo en aquellas que son intensivas en la contratación de mano de obra, y ahora con el aumento de los costos energéticos.
Lo más preocupante, enfatizó, es que, si la inflación llega a superar el 5%, en la próxima revisión del salario mínimo se pretenda hacer ese traslado, y “se estaría en una situación bastante grave”.