De concejos coloniales y marchas LGBTQ+

De concejos coloniales y marchas LGBTQ+

0
21/06/2026 00:02
Prensa Libre
Enlace de Compartir

Resumen Inteligente

¿Qué mensaje recibe ahora el turista que tanto nos esforzamos por atraer?

En 2022, Catar se preparó para recibir al mundo con su mundial y descubrió —tal vez demasiado tarde— que sus normas inflexibles sobre alcohol, vestimenta y afecto en público eran un obstáculo para el turismo occidental. Su promesa de espectáculo y país moderno fue afectada por una conversación que terminó girando alrededor de sus restricciones morales y del miedo a terminar en la cárcel por besar a la novia en público. Esta semana, una decisión del Concejo de Antigua Guatemala me hizo recordar aquello.


Hace poco, en un café de la ciudad colonial, vi a un joven maquillado y de blusa corta moverse con una naturalidad que aún resulta poco común en buena parte de este país. ¿Para cuántas personas son estas calles empedradas un oasis?, pensé entonces. Quizás para más de las que imaginamos. Porque buena parte del turismo occidental proviene de sociedades que hace ratos dejaron atrás muchas de estas discusiones. La arremetida municipal contra el desfile PRIDE, pues, amenaza con enviar al mundo un mensaje muy distinto al que lo ha convertido en un atractivo internacional.


El turismo en Guatemala vive un momento dulce. Al buscar “INGUAT” en internet ya no encontramos las notas penosas usuales sobre asuntos de gobierno. Los logros, en cambio, son históricos. US$1.4 millardos el año pasado duplicaron el crecimiento continental. La cartera se ha vuelto un raro orgullo nacional, donde como pocas veces sentimos que las cosas se están haciendo bien. Y la apuesta es ambiciosa: Crecer en EE. UU. y Europa, donde la derrama económica es mayor. Que entre más pisto, pues, para hablar sin adornos. Antigua, con su encanto, es la joya de esa corona. Y es precisamente esa vitrina la que hoy se pone en riesgo por pretensiones políticas. Pues la pregunta relevante toma un giro hacia afuera: ¿Qué mensaje recibe ahora el turista que tanto nos esforzamos por atraer?

Catar pagó con su reputación el no transar sobre lo que consideró intocable.


Lo imagino. Hay quien reducirá la identidad de Antigua a su dimensión religiosa. Y es de reconocer que durante la Cuaresma la ciudad se viste de morado. Pero muchos de quienes la visitan buscan más el fenómeno cultural que el religioso. Hablando honestamente, muchos turistas dan más importancia a la foto en Instagram que a una homilía a la que nunca asistieron. Y fuera de esa época, además, la ciudad proyecta enteramente otra cosa. Es un lugar cosmopolita, relajado y abierto al mundo. No es casualidad que algunos de sus espacios más valorados hayan sido creados o impulsados por miembros de las comunidades LGBTQ+. La ciudad que el turista paga por visitar no es una estancada o detenida en el siglo de su fundación. Es una ciudad viva y construida por manos diversas. Algunas de ellas, precisamente, son las que hoy reciben una notificación que les impide dar la cara al sol.


Los tiempos exigen ver esto sin sorpresa. Utilizar a las minorías como blanco político —los migrantes allá, la gente LGBTQ+ aquí— es herramienta frecuente del populismo. Por eso, cuando el político levanta una bandera moral, otros hemos aprendido a ver a su alrededor. No es para menos. Después de los Jimmys, los Giammatteis, en Guatemala deberíamos ya reconocer el mecanismo. Cuando un político grita: ¡valor!, es hora de indagar sobre sus cuentas. El discurso suele ser cortina. “Pretensiones políticas”, dije párrafos atrás. La ciudadanía sensata está llamada a identificar el truco, y responder.


Catar pagó con su reputación el no transar sobre lo que consideró intocable. Allá ellos. Pero para nosotros queda otra reflexión. Aquella chica trans del café tiene en Antigua un lugar donde respira como se respira en otros lares. Las caminatas PRIDE procuran precisamente esa posibilidad. Y tal vez ahí sí hay algo que vale la pena proteger. Algo tan constitucional como permitir que la gente viva en paz. Y algo que, además, parece ser un caso raro. Uno donde lo correcto coincide con lo práctico y estratégico. Solo hay que preguntarse: ¿Cuánto en divisas costará a Antigua el proyectarse ahora como una ciudad más medieval de lo que realmente es?

Comentarios

¿Qué opinas hoy?
Sé el primero en encender la conversación.

Noticias relacionadas