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Memoria histórica un espacio en disputa
La memoria histórica es un medio para conocer la verdad de los hechos violentos, para dignificar a víctimas y construir una paz sostenible y duradera en los territorios. Fortalece el recuerdo de sucesos del pasado que modificaron el sentido de vida de personas y comunidades. Todas las sociedades humanas deben conocer la memoria histórica de […]
La memoria histórica es un medio para conocer la verdad de los hechos violentos, para dignificar a víctimas y construir una paz sostenible y duradera en los territorios. Fortalece el recuerdo de sucesos del pasado que modificaron el sentido de vida de personas y comunidades.
Todas las sociedades humanas deben conocer la memoria histórica de hechos del pasado, sobre todo es relevante en sociedades que atravesaron conflictos armados internos o externos. Se acostumbra decir que un pueblo que no conoce su historia, puede repetir hechos y sucesos adversos que desgarran el tejido social, polarizan las tensiones sociales y violan elementales derechos humanos de las personas.
Guatemala y su población es un país que en el Siglo XX atravesó por períodos de agitadas turbulencias sociales, una revolución interrumpida violentamente en 1944, dictaduras militares y un conflicto armado interno que se extendió por 36 años y culminó con la firma de la paz el 29 de diciembre de 1996.
Por la dimensión e impacto social que esos hechos provocaron no es posible olvidar, ignorar o pretender ocultar porque son históricos, aquí recobra notoriedad la memoria histórica como concepto historiográfico y el rescate de la memoria histórica como una construcción social.
Sobre el tema, en este país es tal la intolerancia y polarización existente que la memoria histórica es un espacio que confronta a sectores conservadores neofascistas que persisten en sembrar la amnesia colectiva en la sociedad y actores sociales organizados, tanto de familiares de víctimas, como de colectivos agraviados por graves violaciones a derechos humanos cometidas por el Estado y sus agentes.
En espacios públicos de diversas ciudades de este país centroamericano, es común encontrar símbolos de homenajes y rescate de memoria histórica, me refiero a placas conmemorativas, monumentos, murales artísticos y otras formas de recordar hechos del pasado, necesarios para no perder esa memoria e impedir que se implante la amnesia colectiva.
Precisamente, para contribuir a preservar memoria histórica, se realizó en Guatemala un encuentro convocado por la Comisión por la Paz y Derechos Humanos COPADEH del Gobierno de la República, la segunda semana de noviembre para dialogar sobre “MEMORIAS Y PROPUESTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UNA POLÍTICA PÚBLICA DEMOCRÁTICA Y PARTICIPATIVA EN GUATEMALA.”
Los temas que ahí se trataron fueron: 1. Acceso y preservación de archivos sobre graves violaciones a los derechos humanos. 2. Sitios de memoria, identificación, protección y promoción de los sitios y lugares de la memoria y la historia en Guatemala. Construcción de museos y de monumentos conmemorativos. 3. Investigación histórica para continuar el esclarecimiento de la verdad. 4. Comunicación y promoción de las memorias, parte del reconocimiento de las víctimas, sobrevivientes y protagonistas de procesos históricos de nuestro país, a quienes históricamente se les ha negado la construcción y expresión de sus propias narrativas. 5. Formación y capacitación sobre memoria histórica incidiendo en ministerios de cultura y deporte como el de educación, entre otros. Desde este pilar se realizará formación en memoria histórica y colectiva a funcionarios públicos, especialmente fuerzas de seguridad.
Algunas conclusiones de este diálogo son: “No es solo para la memoria histórica, es también para comprender el pasado, presente y futuro como un hilo conductor. Cuando hablamos de historias de vida, se necesita conocer que hay historias colectivas, familiar, individual y comunitaria.”
Como dije, aquí se atraviesa por una larga batalla por ganar espacio para rescatar y preservar la memoria histórica. Un empeño en que están comprometidos amplios sectores y actores sociales.