Libertad para crecer: el Sueño Guatemalteco

Libertad para crecer: el Sueño Guatemalteco

Riqueza desde nuestras manos, dueños de nuestro futuro
25/02/2025 00:03
Fuente: Prensa Libre 

El 70% de los empleos generados en Guatemala están en micro y pequeñas empresas, y en áreas de provincia la cifra llega al 80%. Son tiendas de barrio, talleres de reparación, panaderías, fábricas artesanales y toda una gran gama de servicios: desde reparar un celular hasta brindar servicios de transporte, guía turística, comida y más. El emprendimiento y el empresariado son el motor de una mejor Guatemala, libre, próspera, creciente.

Con seguridad, el emprendedor florece y nuestros pueblos avanzan, dejando atrás el crimen que nos limita.

Pero aún con ese potencial, la falta de empleos empuja a nuestra gente a la pobreza y al éxodo al Norte, un camino peligroso y claramente insostenible. Miles de guatemaltecos cruzan fronteras cada año, no por gusto o antojo, sino en busca de sustento para sus familias.

Soy fiel creyente de que la solución está en liberar el potencial de los emprendedores —del sector privado—: los verdaderos generadores de riqueza y oportunidades. El Estado no crea empleos duraderos; lo hacen los hombres y mujeres que se arriesgan a abrir un pequeño negocio en su municipio, pueblo o barrio. Allí donde se necesita la seguridad completa: la seguridad pública para combatir a criminales es vital; pero también se necesita la seguridad de una infraestructura en buen estado, la seguridad de una educación moderna y pertinente, la seguridad de tener acompañamiento técnico e incentivos para crecer.

Los ciudadanos debemos trazar y exigir un país donde el pequeño comerciante en Chimaltenango venda y crezca más sin ser extorsionado; asimismo, las empresas de transporte de carga del Occidente deben poder desplazarse con eficiencia por buenas carreteras, y sin temer asaltos en ruta. Eso implica romper el yugo del crimen organizado, que asfixia desde los mercados locales hasta el corazón del Estado. No debemos dejar que los corruptos sigan robándonos el futuro. La seguridad pública, vial, educativa e institucional no debe ser un ofrecimiento o una utopía: es la base para que nuestro trabajo florezca.

El pueblo guatemalteco ha demostrado su fuerza en las plazas y en las urnas, cuando una juventud harta de promesas rotas eligió un nuevo gobierno contra todo pronóstico. Sí, los avances son lentos: hay proyectos paralizados, las carreteras siguen en mal estado y la burocracia pesa como ancla. Arrancar a grupos oscuros enquistados en el Estado por más de tres décadas no se logra en un año; se resisten y aferran a sus privilegios.

A pesar de tantas barreras, el emprendedor abre su negocio hoy y sigue adelante. La generación de empleo depende de vías modernas que conecten mercados y atraigan inversión, para que Guatemala sea un lugar atractivo para quedarse, producir y exportar.

La educación debe transformarse. Un sistema obsoleto y repetitivo limita a nuestros jóvenes y los empuja a caer en un ciclo de dependencia. Urge una reforma educativa que forme emprendedores y estimule talentos creativos. Los líderes generadores de empleo pueden apalancar este cambio, con alianzas de formación técnica y real. Menos pupitres polvorientos: más talleres técnicos y digitales donde se forje el futuro.

El gobierno debe dejar de ser una traba, quitando los “peros” en el camino y convirtiéndose en facilitador. El Estado debe brindar seguridad ciudadana y certeza jurídica. Menos burocracia y más libertad económica son claves para que los emprendedores, comerciantes y empresarios generen mejores empleos. Todos luchamos por nuestras familias; por ellas, unámonos para generar la riqueza que transformará a Guatemala. Desde el agricultor que necesita un mercado justo hasta el emprendedor que sueña con exportar. El #SueñoGuatemalteco —una nación moderna, libre y próspera— no es una utopía, sino el fruto del trabajo y la iniciativa individual, respaldados por un Estado eficiente.