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El error común al lavarse las manos que podría hacerle enfermar
No dedicar suficiente tiempo al lavado de manos es uno de los errores más comunes que puede tener consecuencias en la salud de las personas.
Todo el tiempo, todos los días, las manos están en contacto con muchas superficies y pueden ser el transporte ideal de virus, bacterias y microorganismos que son los causantes de enfermedades como la gripe, Covid-19, diarreas y otras infecciones de mayor gravedad. “El lavarse las manos de manera adecuada reduce hasta en un 50% el riesgo de enfermedades diarreicas y respiratorias. Es una forma sencilla y efectiva de proteger nuestra salud y la de quienes nos rodean”, asegura el médico Daniel Navichoque, quien además insiste en la importancia de lavarse las manos con frecuencia, pero también hacerlo de forma correcta.
En Guatemala, señala el experto, donde enfermedades respiratorias y gastrointestinales aún son retos para la salud de la población, el lavado de manos es una herramienta simple, económica y poderosa para proteger a las familias. Es importante destacar que esto no requiere recursos especiales, solo constancia, una buena técnica y seguir las medidas preventivas de los profesionales en salud.
Un error que afecta la salud
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el lavado de manos debe tener una duración de al menos 20 segundos. Es ideal tomar el tiempo necesario para poder eliminar la mayor cantidad de microorganismos presentes en las palmas, dedos, uñas y muñecas. Sin embargo, uno de los errores más comunes, asegura Navichoque, es no dedicar el tiempo suficiente para hacerlo.
Esta puede ser una de las razones por las que enfermedades se propagan fácilmente.
Otro de los desaciertos es no hacerlo con suficiente frecuencia durante el día, ya que en todo momento las personas estamos en contacto con bacterias y gérmenes. El lavado de manos debe realizarse siempre:
- Antes de comer o preparar alimentos. Debe ser constante primordialmente durante la preparación de la comida.
- Después de ir al baño.
- Luego de toser, estornudar o sonarse la nariz.
- Antes y después de atender a un bebé o una persona enferma.
- Después de tocar dinero, transporte público o superficies de uso común.
- Luego de jugar con mascotas o limpiar sus áreas y desechos.
En cada lavado es necesario utilizar agua y jabón en cantidades adecuadas, ya que no hacerlo reduce la efectividad. También es fundamental frotar todas las áreas de la mano, es decir, dorso, palmas, uñas, dedos y muñecas.
El jabón común es suficiente y efectivo para eliminar la mayoría de los gérmenes, siempre que se utilice con buena técnica de lavado. Sin embargo, se recomienda el jabón líquido en lugares públicos, ya que es más higiénico que el jabón en barra. Si no tiene agua y jabón disponibles, se puede usar alcohol en gel con al menos 60% de alcohol, pero solo como alternativa temporal.

Una vez realizado el lavado es necesario secarse con toallas limpias. Otro de los errores más frecuentes es utilizar toallas sucias o, en el peor de los casos, no secarse en absoluto, lo cual puede favorecer la proliferación de bacterias.
Pasos para lavarse las manos
Un buen lavado de manos, según la OMS, implica los siguientes pasos:
- Mojarse las manos con agua limpia.
- Aplicar suficiente jabón y frotar tratando de crear abundante espuma en todas las áreas por al menos 20 segundos
- Enjuagar bien, retirando todo rastro de suciedad y espuma.
- Secar con toalla limpia o al aire. Nunca con la ropa.
- Cerrar el grifo con la toalla para no contaminarse nuevamente