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Jonathan Menkos parece seguir sin lograr su capricho

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Jonathan Menkos parece seguir sin lograr su capricho
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Un cambio en la CC deja fuera del Banguat a Jonathan Menkos, sin el mico y sin la montera, y golpea a Bernardo Arévalo.

Uno de los más repetidos errores de quienes han llegado a la presidencia de Guatemala y de muchos otros países consiste en gobernar con amigos y parientes, no con personas debidamente preparadas para ejercer los cargos. Estos puestos son considerados premios a los cuales se tiene derecho por haber financiado campañas, compartido aulas en cualquier nivel educativo o haber pasado por poco tiempo en entidades técnicas. Un ejemplo fue la llegada de Jonathan Menkos la presidencia del Banco de Guatemala y la Junta Monetaria. Las numerosas razones para no escogerlo a dedo llegaron al punto de obligar a la revocación ordenada por la cuestionada Corte de Constitucionalidad, solicitada por el sector privado organizado en el Cacif.


Sin embargo, extrañó la calidad de “suspendida” a esa resolución. Ahora queda duda para el ciudadano común del significado y efectos de esa palabra, porque puede ser cambiada y eliminada. Esto provoca desconfianza en las razones del cambio de criterio de la representante de Bernardo Arévalo y presidenta Anabella Morfín, y la integrante Marisol Rivera, nombrada por el desprestigiado Consejo Superior de la Usac. La primera es oficialista y la segunda puede serlo, aunque lo nieguen. La votación fue de tres votos a favor y dos razonados, en la práctica es ser contrarios. Pero con solo uno de los cambios, la decisión de la CC ya no vale, y al amigo presidencial Jonathan Menkos solo le queda regresar a la clica novenera del Congreso. El oficialismo tiembla.

Entre los cambios legales necesarios para el ejercicio de la política se encuentra todo lo relacionado con la parentela.


Menkos había cambiado a toda la Junta Monetaria, sustituyéndola con personajes sin duda ya enterados de esa decisión evidentemente conocida por Bernardo Arévalo. La solicitud del Cacif no está eliminada, pero además se afianza el escepticismo en el actual gobierno de numerosos sectores sociales, económicos y académicos. Lo ocurrido es similar a los amparos “provisionales”, nada seguros en la práctica y por ello cambiados sin romper ningún elemento legal, pero causantes de desprestigio y rechazo en buena parte de la ciudadanía. El mal de llevar a amigos y parientes se prueba con Samuel Pérez, cuya única razón para su brevísima presidencia del Congreso era imponer la banda a su ahora excompinche, excómplice o exsecuaz, hoy con nuevo partido.


Entre los cambios legales necesarios para el ejercicio de la política se encuentra todo lo relacionado con la parentela. Ahora hay pseudopartidos relacionados familiarmente con la UNE, es decir Sandra Torres, su eterna aspirante y motivo del voto en contra para ella. Este estuvo presente en las elecciones ganadas por Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, quienes castigaron al país con su increíble incapacidad, mala fe y ser corruptos profesionales. Así surgen fortunas en base a negocios turbios, contratos sobrevaluados al extremo y efectos terribles para el país. Este último agregó a las personas incapaces a su pareja sentimental juvenil y no femenina, Miguel Martínez, quien engrosó la horda de politiqueros millonarios, de manera sin precedentes en la historia.


El prestigio e independencia de las entidades técnicas, como el Banguat, depende del profesionalismo y experiencia de sus integrantes, desde su fundación, en 1946, como parte de los cambios provocados por la Revolución de Octubre dos años antes. Cuando se politizan, al dárselas a personajes relacionados directa o indirectamente con la política, sobre todo partidista, su prestigio se debilita y pueden llegar a derrumbarse. Los conocimientos para manejarlas exigen un alto nivel y sobre todo un indudable prestigio personal. En el caso de amigotes y parentela dentro del gobierno, es este el principal beneficiado, pero ello requiere seriedad y serenidad de admitir los efectos —aunque no se noten claramente— de no hacerlo por capricho o compromisos previos.

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