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Impulsando los negocios sostenibles e inclusivos en Guatemala y Centroamérica
Según McKinsey & Company, los esfuerzos de las compañías deben enfocarse en tres áreas: tecnología, productividad e infraestructura.
En estos dos últimos años, en McKinsey hemos admirado el talento guatemalteco y el potencial de crecimiento del ecosistema empresarial del país. Por ello, este año tomamos la decisión de realizar por primera vez en el país nuestro evento regional insignia, el McKinsey Forum.
El objetivo fue traer ideas, debate y exposiciones para acelerar el crecimiento en una nueva era global, caracterizada por desafíos complejos pero llenos de oportunidades. En este contexto, al dialogar con referentes locales e internacionales, tres áreas clave sobresalen para catalizar el crecimiento en Guatemala y la región: tecnología, productividad e infraestructura.
La tecnología como palanca de crecimiento
La tecnología ha pasado de ser un diferenciador competitivo a un requisito indispensable. El avance de la inteligencia artificial y las innovaciones digitales están redefiniendo todos los aspectos del negocio: desde la producción hasta la distribución, desde la interacción con los consumidores hasta la gestión interna de las empresas. En Guatemala, aunque estamos avanzando en la adopción de estas tecnologías, todavía queda mucho por hacer.
Además, la digitalización no se trata solo de adoptar tecnologías; se trata de adoptar, escalar y aprovechar la tecnología de manera estratégica para incrementar la productividad, mejorar los servicios y reducir las brechas digitales en la población.
Productividad: el motor que impulsa el crecimiento
En los últimos 25 años, el crecimiento de la productividad en Latinoamérica ha quedado estancada según el informe “Investing in productivity growth” de McKinsey Global Institute (MGI); Guatemala, particularmente, se encuentra en el carril lento de crecimiento.
No obstante, el país puede aprovechar su localización estratégica y bono demográfico en los próximos 10 años. Invertir en la capacitación de la fuerza laboral, en la digitalización de procesos y en la mejora continua de las operaciones no es una opción, es una necesidad para impulsar la productividad. Sin embargo, para lograrlo se requiere un trabajo en conjunto; es decir, necesitamos de inversión pública pero también de inversión privada e inversión extranjera.
Infraestructura: la clave para desbloquear oportunidades
La infraestructura, tanto física como digital, es otro pilar fundamental para el crecimiento sostenible. Guatemala, por su ubicación privilegiada puede beneficiarse del nearshoring; una oportunidad única para acceder a nuevos mercados, incrementar la inversión y generar oportunidades de empleo a escala.
Sin embargo, esta ventaja solo se aprovechará si se invierte de manera inteligente en infraestructura moderna, que facilite la conectividad, el comercio y la atracción de inversión extranjera. Las inversiones en energía, transporte y comunicaciones son esenciales para reducir los costos operativos y aumentar la competitividad de las empresas locales.
En conclusión, la nueva era global representa varias avenidas para acelerar un crecimiento sostenible e inclusivo. Y, actualmente, el país está frente a la oportunidad de incrementar la productividad, cerrar brechas históricas de inclusión y avanzar hacia operaciones más sostenibles. Para lograrlo, es necesario colaborar entre todos los actores y trabajar juntos para desbloquear todo el potencial de Guatemala. Desde McKinsey, nuestro compromiso con Guatemala sigue firme y seguiremos trayendo ideas y tendencias globales para aportar al desarrollo y crecimiento del país. Gracias a todos los que nos acompañaron en el McKinsey Forum.
*Santiago Carbonell es Socio Senior de McKinsey & Company Guatemala