En Colombia habrá boletaje el 21 de junio. Ninguno de los dos candidatos que encabezaron la contienda obtuvo suficientes votos para ganar en primera vuelta. Uno es Abelardo de la Espriella, un abogado que en el ejercicio de su profesión no ha tenido “prejuicios” éticos para aceptar a quienes defender penalmente. Su posición política es […]
En Colombia habrá boletaje el 21 de junio. Ninguno de los dos candidatos que encabezaron la contienda obtuvo suficientes votos para ganar en primera vuelta. Uno es Abelardo de la Espriella, un abogado que en el ejercicio de su profesión no ha tenido “prejuicios” éticos para aceptar a quienes defender penalmente. Su posición política es de extrema derecha y sus referentes internacionales son Trump y Milei, así como Bukele. Es, como suele decirse, un “outsider” y representa una derecha fascistoide.
El otro contrincante es Iván Cepeda, actualmente Senador, quien tiene una larga y coherente carrera política, siempre del lado de la izquierda. No participó en ninguna de las organizaciones armadas durante la guerra. Siempre ha luchado por los derechos humanos. Jugó un papel central en el esfuerzo que hizo el Presidente Petro para lograr lo que denominó “Paz Total”, el cual fracasó ante la intransigencia de quienes aún se encuentran alzados en armas en Colombia.
De cara al futuro inmediato, el resultado no es una victoria para ninguno de los dos candidatos. La diferencia de votos fue de 655,915. El derechista obtuvo 10,361,473 (43.74%) y Cepeda 9,688,348 (40.90%). O sea un 2.84%.
El tercero y cuarto lugar sacaron una cantidad muy baja de votos, pero son relevantes para analizar el posible resultado el 21 de junio. Paloma Valencia obtuvo el 6.92% y Sergio Fajardo el 4.16%.
Valencia es el residuo del uribismo. Fajardo ha sido siempre ambivalente.
La primera declaró de inmediato su apoyo a Espriella, pero su candidato a Vicepresidente, Daniel Oviedo, rápidamente se distanció de ella y declaró su desacuerdo con respaldar a Espiriella. Incluso se refirió a la campaña electoral de ese personaje como “sucia, machista y homofóbica”.
Con relación a Fajardo, se ha sabido que posiblemente puede haber ya conversaciones con Cepeda. El obtuvo 1,009,073 votos (4.26 %).
Otra de las candidatas perdedoras, Claudia López, que puede catalogarse como una corriente entre el “progresismo”, obtuvo 255,517 sufragios. Los votos en blanco sumaron 406,970.
Comparando el resultado electoral actual con el ocurrido hace cuatro años, Petro tampoco ganó en la primera vuelta, aunque sí superó a su oponente. Entonces obtuvo 8,527,768 votos. Esto significa que Cepeda sumó más de un millón de votos adicionales frente al resultado que Petro consiguió hace cuatro años.
Todas las referencias cuantitativas que hago en los párrafos anteriores, pretenden hacer ver que Cepeda tiene la posibilidad de ganar el balotaje, a pesar de que no ganó la primera vuelta como dijeron las encuestas. O sea que el discurso triunfalista de las derechas es inconsistente.
Pero además del breve análisis electoral que acá hago, es muy importante resaltar los siguientes elementos cualitativos.
El mapa político de Colombia cambió. Hasta antes del 2022 estaba dominado por las derechas y, particularmente, por el uribismo. Ahora existe una fuerza política de izquierda, que no es solo electoral, sino que se manifiesta en la movilización y la convicción ideológica. Y Petro es el principal artífice de este salto cualitativo. Lo logró, a pesar de la férrea batalla que han dado las élites de las derechas para descalificarlo y la siempre veleidad que caracteriza a las clases medias ascendentes (esas cuya única aspiración en la vida es el ascenso social individual y egoísta). Cepeda llenó las plazas de Colombia en su campaña, donde la participación fue siempre combativa.
Otra diferencia sustancial es el desarrollo del instrumento político. En el 2022 el Pacto Histórico que llevó a la presidencia a Petro era una coalición de partidos y movimientos políticos de izquierda y centroizquierda. Ahora, el Pacto Histórico ya no es eso. Es un partido político unificado. Las izquierdas, porque en ese partido se expresa su pluralidad, ya no son una coalición electoral, son un partido que contiene las diversas corrientes de pensamiento que caracterizan su pluralidad. Y esto es fundamental para la continuidad de la lucha revolucionaria en ese país, cualquiera que sea el resultado electoral el 21 de junio. Sea para defender los avances logrados hasta ahora por el gobierno de Petro o para profundizarlos con el gobierno de Cepeda.