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Los Waifens, la pandilla que aumenta operaciones en Guatemala y la integran exmiembros del Barrio 18 y Salvatrucha
El Ministerio Público señaló que la Mara Salvatrucha aumentó su presencia en el país, además, afirma que hay un tercer grupo de pandilleros que exigen extorsiones y cometen asesinatos y que hasta el momento los han identificado en dos municipios.
La Fiscalía contra el Delito de Extorsión del Ministerio Público (MP), dio a conocer que la pandilla denominada los Waifens ha expandido sus operaciones delictivas en San Pedro Ayampuc y San Juan Sacatepéquez, Guatemala.
“Ha crecido, porque ya existía un tercer movimiento de las pandillas. Es una estructura criminal que existe junto a la pandilla del Barrio 18 y la Mara Salvatrucha”, detalló Edgar Morales, la Fiscalía contra Extorsiones del MP.
Agregó que los Waifens surgen en 2005 y había un pequeño grupo operando en Carranza, San Juan Sacatepéquez, pero durante los últimos meses han identificado que la pandilla ha extendido sus operaciones a San Pedro Ayampuc, a donde se han mudado exmiembros de una estructura criminal de El Salvador llamada “Revolucionarios”.
“Han estado gestando el cobro de extorsiones y asesinatos. Tenemos información en cuanto a su forma de operar y a quiénes la integran”, argumentó.
Morales dijo que las pesquisas han demostrado que, derivado de las políticas implementadas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, surgió una estructura a la cual se le llamó Revolucionarios y estos criminales pueden estar operando con los Waifens.
A estos criminales se les atribuye el cobro de extorsión a los pilotos de buses extraurbanos de rutas cortas, que van desde San Pedro Ayampuc a la ciudad capital.
En 2024 los choferes decidieron dejar de laborar en tres ocasiones, para demostrar su inconformidad por la poca seguridad en el municipio.
Subdivisión en la mara Salvatrucha
El fiscal dijo que además de los Waifens, hay una subestructura dentro de la Mara Salvatrucha denominada “el Programa de Los”, que se encarga de distribuir a los integrantes de esa pandilla en Guatemala.
“Este programa se dedica a recibir a pandilleros de nacionalidades centroamericanas y ya pueden distribuirlos dentro de la estructura atendiendo a la clica, a la cual han pertenecido en sus países de origen”, argumentó.
Morales reconoció que este subgrupo de la MS-13 anteriormente no exigía extorsión en el país.
“En la actualidad ya están cobrando la extorsión. Esto al considerarse que es un negocio redondo el tema de las extorsiones en Guatemala”, expuso.
Extorsiones desde cárceles
De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía, las llamadas extorsivas siguen saliendo desde las cárceles del país y son dirigidas por los cabecillas de las maras.
Morales explicó que los cabecillas del Barrio 18 se encuentran en dos cárceles, Fraijanes y Preventivo para Varones de la zona 18.
El grupo denominado La rueda del Barrio 18 en su mayoría está recluida en Fraijanes y el subgrupo La Rueda del 11, opera en el sector once del centro preventivo.
Señaló que en Pavoncito está recluido el Consejo de los Nueve, máximos líderes de la MS, y es otro penal donde se siguen registrando órdenes y llamadas extorsivas.
En ese mismo centro, en noviembre de 2024, se constató como los reos construyeron aparamentos de lujo para los cabecillas de la MS, sin autorización del Sistema Penitenciario.
El fiscal aseguró que otros grupos que exigen extorsión en las cárceles de Escuintla y Quetzaltenango son parte del Barrio 18 y Mara Salvatrucha.
Postura del Mingob
El Ministerio de Gobernación (Mingob), señaló que los Waifens y el Programa de Los ya operaban en el país y que por eso se han realizado operativos junto al MP para desarticular a las estructuras.
Agregó que las investigaciones continúan por parte de ambas instituciones y durante el último año hubo una reducción de las víctimas que pagaron la extorsión.
Argumentó que hay un incremento de las denuncias por las llamadas extorsivas, debido a la confianza que tiene la población en la Policía.
La PNC confirmó que en las cárceles existen las “mesas de extorsión”, desde las cuales se planifica la captación de víctimas, se asignan las listas de números telefónicos para acosar y se reciben y concentran los pagos. Este negocio representó en los últimos 45 días unos Q1.7 millones en pagos.
Datos oficiales señalan que entre el 1 de enero y el 17 de febrero de este año se han denunciado tres mil 845 casos de extorsión, de los cuales se consiguió evitar el pago en tres mil 443, lo que representa el 89.54% de los reportes. El monto total que los extorsionistas exigían a sus víctimas era de Q35.54 millones.
Sin embargo, la Policía sostiene que actualmente, y gracias a las denuncias y la mediación de expertos en seguridad, el 81% de extorsiones no se paga.
También se ha logrado determinar que un 19% de las extorsiones que se pagan son exigencias de pandillas; el resto es de los denominados imitadores, que se hacen pasar por pandilleros.