De discípulo de García Márquez a destacado periodista y escritor: la trayectoria de Felipe Restrepo Pombo

De discípulo de García Márquez a destacado periodista y escritor: la trayectoria de Felipe Restrepo Pombo

La trayectoria de Felipe Restrepo, su mirada crítica sobre el periodismo y su conexión con grandes figuras como García Márquez hacen que su vida sea inspiradora.
06/03/2025 16:14
Fuente: Prensa Libre 

Periodista, escritor y editor. Felipe Restrepo Pombo fue seleccionado como uno de los mejores autores jóvenes de la década en Latinoamérica por el Hay Festival. En una entrevista por videollamada con Prensa Libre, el autor da una retrospectiva de su caminar profesional y también un breve adelanto de su próxima presentación en el Festival Centroamérica Cuenta (CAC) 2025.

Restrepo fue uno de los discípulos de Gabriel García Márquez, escritor reconocido por un Nobel en Literatura y por llevar a las nuevas generaciones la pasión por el periodismo. El 6 de marzo era su cumpleaños y en el 2025 estaría cumpliendo 98 años. Márquez falleció el 17 de abril del 2014.


En el 2013 fue editor invitado en la revista Paris Match, en París, y desde entonces es su corresponsal. En el 2015 fue invitado por la editorial británica MacLehose Press a editar y prologar The Sorrows of Mexico, ganador del English PEN Award. Editó dos antologías en la colección Crónica con lo mejor del periodismo narrativo latinoamericano.

En el 2018 fue elegido Escritor en Residencia por el British Council en Gales. Ha sido dos veces coordinador del Premio Anagrama de Crónica en España y jurado del Premio Neustadt de Literatura en Estados Unidos.

Fue editor para Latinoamérica de Esquire, editor cultural de Semana y director de Arcadia. Ha colaborado en BBC, Words Without Borders y World Literature Today, entre otros. Ha dictado talleres de escritura en Estados Unidos, México, Chile, Uruguay, Argentina y Colombia.


¿Cómo comienza la pasión por la escritura?

Siempre he sentido pasión por la escritura, la lectura y las historias. No puedo precisar desde cuándo, pero posiblemente desde mi niñez.

Crecí en una familia donde siempre hubo mucho cuidado y respeto por distintas formas de creación artística, así como por la filosofía, la escritura y la literatura. Mi padre también es filósofo y periodista. Desde pequeño veía cómo era su trabajo y lo acompañaba a reuniones editoriales, salas de redacción e imprentas.

En casa había una biblioteca grande, donde no existía la obligación de leer, pero los libros estaban disponibles, y así empecé a descubrir otros mundos. Ahí nació mi amor por la lectura. Al crecer, devoré más libros e historias con la idea de que algún día sería escritor. Era una fantasía: soñaba con escribir.

Estudié literatura y casi al mismo tiempo comencé a trabajar en una revista llamada Cambio, en Colombia. Tuve la gran fortuna de que esta revista era propiedad de Gabriel García Márquez, quien además era su editor y director. Ahí descubrí cómo se relacionaba con los periodistas jóvenes y aprendí de él esa pasión por contar historias.
En ese momento, él ya era un novelista reconocido y ganador del Premio Nobel. Se tomaba el tiempo de hablar con los periodistas, guiarlos y ser una luz para el gremio. Esa experiencia me transmitió una enorme pasión que sigue viva.


Su recorrido ha sido amplio como periodista en distintas culturas. ¿Cómo ha sido la experiencia de conocer diversas formas de pensamiento?


Si uno hace bien su oficio, se trata de tener curiosidad por el mundo y encontrar historias en todas partes. Una de las grandes oportunidades que ofrece el periodismo es vivir muchas vidas y explorar distintos mundos.

Desde que inicié en el periodismo, en diferentes medios, he tenido clara esa voluntad de conocer las historias de los demás y también comprender mi propia historia.

Esta profesión me ha permitido viajar por el mundo, conocer a personas de todo tipo y tener la fortuna de entrevistar a gente sumamente interesante. Siempre digo que una de las grandes enseñanzas es entender por qué las personas hacen lo que hacen y cuáles son sus motivaciones. Se trata de comprender qué hay detrás de la experiencia vital de los demás.

¿Alguna de estas historias ha impactado más que otra en su vida?

Hay muchísimas y las he tratado de llevar todas a mis libros, no tendría una en particular. He tenido la suerte y el rigor de llevar estos descubrimientos a los demás, a través de mis textos. En mis libros de periodismo he creado perfiles de personajes latinoamericanos que han sido relevantes y han marcado sus campos, que han sido creadores o pensadores.

¿Cómo es su proceso creativo?

Cada nuevo proyecto es un reto enorme. La gente cree que mientras más se escribe y publica es cada vez más fácil escribir y, por el contrario, cada vez es más difícil y complejo y se requiere mayor compromiso. Batallo con las historias, me toma mucho de mí mismo escribir y encontrar esos personajes. Mis últimos dos libros han sido de ficción: Formas de evasión, (2016) y Ceremonia, (2021).

Cada uno ha sido dispendioso, me ha llevado tiempo, me tomó tiempo en investigar, leer y pensar qué quiero escribir. Una de las responsabilidades que uno tiene como escritor es entregar el trabajo con la mejor calidad que se pueda. Hago un trabajo previo y complejo, pienso en escenas, ambientes y en qué voy a crear. Lo construyo poco a poco. Tardo varios años entre libro y libro, entendiendo qué es lo que quiero narrar.

En su faceta de periodista, ¿cuáles considera que son los retos más importantes para alcanzar el éxito en una industria que cambia a un ritmo vertiginoso?

El periodismo está pasando por un momento complejo, por un momento difícil. Aunque no creo que el periodismo sea el que está en crisis, creo que son las industrias de los medios, porque están cambiando sus niveles de negocios, sus formas de trascender.

Estoy de acuerdo con que vivimos en un momento donde hay una cantidad enorme de información, información falsa, información creada por inteligencia artificial y de formas distintas y de manera masiva. Gracias a las redes sociales, esta información está circulando todo el tiempo por diferentes canales. Lo que los periodistas podemos hacer es hacer nuestro trabajo de manera más profesional y profunda.

No debemos competir en contra de la velocidad, sino ir hasta el fondo de las historias, buscar qué es lo que hay detrás de tantos datos y hechos, encontrar a las personas, que son el alma de nuestras historias. Es importante encontrarlas y narrar por qué están ahí qué están haciendo y narrarlos de la mejor manera.
En un mundo en el que hay tantas amenazas y confusión y personas interesadas en que las personas circulen por ahí, es un reto para nosotros los periodistas que nos tomamos en serio nuestro trabajo.


Debemos ser más cuidadosos y verificar hasta encontrar esas historias que valen la pena. El periodismo no ha perdido audiencias, sino capacidad de impactar y sorprender, y por eso debemos volver a ganar audiencias y la atención de las personas y los lectores a través de la calidad de nuestro trabajo.

¿Qué podemos esperar de Centroamérica Cuenta en esta nueva edición?

Es mi primera vez en Guatemala y en este festival. Estoy contento, porque es un espacio que ha ido creciendo con los años y junta una cantidad de voces de Hispanoamérica y el mundo que vale la pena escuchar. Un festival que se hace con mucho esfuerzo y trabajo. Participaré en diferentes mesas y estaré hablando de mi trabajo narrativo, mis libros, novelas, de mi trabajo de no ficción y, seguramente, compartiré con muchos colegas que estimo y admiro.


Debemos transmitir ese interés que generan espacios como CAC. Debemos tener rigor como escritores y cada vez contar mejores cosas, este es nuestro trabajo. El CAC también es un tiempo para compartir con los lectores y gente que se interesa por la narrativa, las historias y las experiencias artísticas.