¿Decepción democrática?
Ayer se presentó la encuesta de opinión realizada por la Fundación Libertad y Desarrollo en alianza con la empresa CID Gallup de reconocido prestigio y, sin duda, hay abundantes asuntos que deben analizarse y muchos de ellos preocupan, como la creencia del 69 por ciento de los guatemaltecos en el sentido que el narcotráfico y […]
Ayer se presentó la encuesta de opinión realizada por la Fundación Libertad y Desarrollo en alianza con la empresa CID Gallup de reconocido prestigio y, sin duda, hay abundantes asuntos que deben analizarse y muchos de ellos preocupan, como la creencia del 69 por ciento de los guatemaltecos en el sentido que el narcotráfico y el crimen organizado tratarán de jugar un papel clave en las próximas elecciones. Pero posiblemente el tema más delicado es que más de la mitad de la población (51%) expresa preferencia por un gobierno autoritario.
Si debemos analizar las causas de ese comportamiento de la opinión pública, que para muchos puede parecer absurdo e inaceptable, hay que empezar por entender qué ha pasado en el país desde 1985 cuando tomó posesión el primer gobierno de la llamada era democrática, encabezado por Vinicio Cerezo, y lo que ha ido produciendo esa supuesta apertura. Y es que el efecto más notable (e irrefutable) es la absoluta prostitución de toda la institucionalidad supuestamente democrática que ha sido cooptada burdamente por las mafias que se enriquecen robando el dinero que debiera usarse en la promoción del bien común, para la generación de oportunidades y para inversiones que eleven las oportunidades de los guatemaltecos de todo nivel.
Hay muchos aspectos de la encuesta que ameritan análisis, sin duda, pero el más preocupante es que los guatemaltecos tengamos tal decepción de la democracia que podamos preferir la instauración de un régimen autoritario y hasta dictatorial. La historia del país está llena de ejemplos de lo que esos sistemas causan a la sociedad y el daño que significa la eliminación del respeto a la voluntad popular, pero también forma ya parte de esa historia cómo fueron operando los gobiernos de 1985 hasta la fecha y cuáles son los resultados de la bendita democracia.
Vinicio Cerezo, a poco de entregar el poder, llamó a los ciudadanos a participar diciendo que esa actitud es la música de la democracia, pero hemos ido viendo cómo la abstención crece en la medida en que se cobra conciencia de que tal música no sirve más que para legitimar a gobiernos corruptos, incluyendo a aquellos que se venden como diferentes.
Posiblemente, el golpe más duro al espíritu democrático de la población fue hace cuatro años, cuando la gente votó con fe y entusiasmo para dar un mandato claro de combate a la podredumbre que empobrece al país y el resultado ha sido catastrófico, no solo por la falta de voluntad para cumplir el mandato sino hasta porque vemos los mismos vicios que habían hartado a los chapines.
Repetimos que la encuesta tiene muchos aspectos para analizar, pero el más preocupante es ese desengaño sufrido por los electores que entendieron que su voto no significa un mandato y que quien resulta investido no va a ejecutarlo, sea por falta de carácter o porque es más fácil ajustarse a vivir con el sistema y tender puentes a la corrupción.