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Ellas son las primeras mujeres universitarias que se graduaron en Guatemala y vencieron estereotipos
En el Día de la Mujer, se recuerda aquella época en Guatemala cuando la mujer no ejercía sus derechos civiles, pero destacaron mujeres que nadaron a contracorriente para graduarse de la universidad.
En el 2023, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), del total de estudiantes matriculados en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), el 57.5% estaba constituido por mujeres, y en las universidades privadas, 53.6%, también en ese año. Sin embargo, desde la Colonia y hasta hace poco menos de cien años, no se le permitía cursar estudios superiores a la mujer, y no fue sino hasta en 1919 que la primera guatemalteca recibió el título de licenciada.
En este espacio se recuerdan los nombres de mujeres ejemplares y valientes que, pese a vicisitudes como la discriminación, empezaron a cerrar la brecha en cuanto a equidad entre los sexos, al haber sido las primeras en terminar carreras universitarias en Guatemala.
Debe tenerse en cuenta que luego de la llegada de los españoles, en 1524, la formación de niñas y jóvenes adultas de la nueva élite social estuvo a cargo de religiosas y “buenas señoras de la sociedad”. Las instituciones educativas para mujeres eran conventos, casas de enseñanza y beaterios. El patrón cultural las relegó al aprendizaje de tareas domésticas, como el arte culinario o el aseo del hogar y, desde la infancia, a una posición subalterna en relación con los varones, además de prepararlas para dedicarse a “actividades de la reproducción”.
En la Usac no se registró a una sola mujer en sus aulas, durante los casi 300 años del período colonial, al final del cual la mujer continuaba sumisa y prevalecía una educación limitada para ella.
A partir de la Revolución Liberal, de 1871, a las niñas y jóvenes adultas se les impartía una educación que comprendía, además de las materias principales, las clases de “obras de aguja y economía doméstica”.
No fue sino hasta 1875 cuando se dio importancia a la enseñanza primaria y, por primera vez, se reconoció la obligatoriedad de la educación formal de niñas, pero la participación era desigual. En 1881, de los 37 mil 469 educandos que acudían a escuelas, 10 mil 696 eran mujeres. En dicho año se crearon establecimientos de instrucción secundaria para ambos sexos. Sin embargo, a la mujer se le continuaba vedando la admisión en la universidad. Una escuela normal de señoritas fue inaugurada en 1893.
Una de las primeras mujeres egresadas del nivel secundario fue Elisa Zirión, quien en 1887 se graduó en un establecimiento privado como maestra de Educación Primaria, con su tesis, “La importancia de la educación de la mujer”.
Pioneras
Las primeras en inscribirse en la universidad se enfrentaron a normas patriarcales.
En 1895, hace 130 años, por primera vez, se le otorgó a mujeres el derecho de estudiar una carrera corta universitaria —de dos años y medio—. En la Escuela Anexa de Comadronas de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad Nacional —como se llamaba en ese entonces la Usac—, esta era la única carrera permitida para mujeres, por considerarla “femenina”. Las primeras siete parteras en graduarse fueron Piedad Rogel, Pilar Rivera de Villeda, Amalia San Germán de Montiel, María Castro de Morales, Paula Rückwardt, Jesusa Rodríguez Castillo e Isabel Ardón. Este hito ocurrió 214 años después de que a las mujeres les negaran los estudios superiores, pues solo se habían inscrito varones desde 1681. De 1897 a 1905 se graduaron 25 parteras.
Sin embargo, se les exigían a ellas más requisitos que a los hombres para poder ser admitidas —carta de buena conducta, haber sido vacunada y carta de reconocido ciudadano que atestara su honradez, entre otros—.
Olimpia R. Altuve, oriunda de Quetzaltenango, fue la primera mujer en graduarse de la universidad como licenciada en Farmacia, el 23 de noviembre de 1919, con la tesis “Contribución al estudio de la cecropia mexicana (guarumo)”, quien sostuvo “brillantemente” su examen público y a quien el dictador Manuel Estrada Cabrera le entregó su título. El gobernante las felicitó a ella y a cuatro enfermeras que se graduaron también en esa fecha, cuando se conmemora el Día de la Mujer Universitaria.

Olimpia Altuve fue la primera mujer en obtener una licenciatura en Guatemala. (Foto Prensa Libre, revista Nosotras (1938)/ cortesía de Ana Patricia Borrayo)
Había comenzado a estudiar Medicina, pero —debido al acoso de compañeros— decidió cambiar de carrera. La segunda mujer en egresar de la universidad fue la también quetzalteca Blanca Chávez Altuve, también de la carrera de Farmacia, en 1920.
Luz Castillo Díaz-Ordaz fue la primera guatemalteca —y centroamericana— que el 4 de junio de 1927 obtuvo, a sus 23 años, el título de abogada y notaria, en la entonces Escuela de Derecho y Notariado de Occidente, en Quetzaltenango, un centro de estudios superiores dependiente de la Universidad Nacional. Tituló su tesis: “La mujer, uno de los problemas que más ha preocupado a la humanidad”. Fue la primera mujer en abordar la condición de subordinación y desigualdades jurídica y social de sus congéneres, y fue honrada con numerosos reconocimientos; sin embargo, tuvo que enfrentarse a la realidad de ese tiempo, que no le permitió ejercer su profesión por no gozar de sus derechos cívico-políticos.
Las pocas mujeres que en esos años se inscribieron tenían que soportar situaciones denigrantes, pues llegaban a un espacio masculino agresivo en el que no eran escuchadas y no se les daba su lugar intelectualmente, pues la posición tradicional las relegaba a su rol de esposas y madres. Con perseverancia y ahínco, se hicieron respetar y hacer valer sus derechos.
Así, María Isabel Escobar fue la primera graduada como médica y cirujana en la Universidad Estatal de la Ciudad de Guatemala, el 22 de diciembre de 1942. “…Otras mujeres guatemaltecas irán más lejos, conquistarán verdaderos triunfos, fundarán la tradición científica de la mujer en nuestra patria y, entonces, saborearemos la satisfacción —tanto vosotras como yo— de haber alentado estos triunfos del porvenir”, dijo Escobar en uno de los homenajes que se le rindieron por tal hito. Se especializó en Pediatría en Estados Unidos (1945-1946) y fue cofundadora del Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala.

María Isabel Escobar fue la primera mujer graduada como médica y cirujana en Guatemala. (Foto Prensa Libre, La gaceta No. 26 (1941)/ cortesía de Ana Patricia Borrayo).
Además de las egresadas de la Escuela Anexa de Comadronas (1897-1905), hasta 1942, solo tres mujeres se habían titulado en estudios superiores: una farmacéutica, una abogada y una médica y cirujana.
Luego seguiría el logro de Graciela Quan Valenzuela, quien se convirtió en la primera fémina en haber obtenido su título de abogada y notaria en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, en 1943, con la tesis: “Ciudadanía opcional para la mujer guatemalteca”, y se refiere, particularmente, a reclamar el sufragio femenino. Realizó estudios de Bienestar Social en Estados Unidos y fue presidenta de la Unión Femenina Guatemalteca. Recién graduada, no pudo ejercer su profesión. En 1942 se estableció que: “…los títulos de abogado y notario que se otorgan a personas del sexo femenino sean solamente académicos”.

Graciela Quan Valenzuela se convirtió en la primera fémina en haber obtenido su título de abogada y notaria. (Foto Prensa Libre: revista Espiral No. 14 (1961)/ cortesía de Ana Patricia Borrayo).
Las mujeres que concluían su carrera universitaria en ese entonces, además, debían enfrentar obstáculos en el campo laboral, pues no eran ciudadanas. Gracias a la Revolución del 20 de octubre de 1944, se les confirió en 1945 a las mujeres la ciudadanía parcial y el derecho al voto opcional. El número de mujeres aumento en algunas facultades y la graduación de una mujer en la universidad ya era vista como algo normal.
La primera mujer con derecho a ejercer la profesión de abogada y notaria fue Eunice Lima, graduada entre 1953 y 1954, a sus 21 años, y la primera en desempeñarse en una judicatura fue Ana María Vargas de Ortiz.
Francisca Fernández-Hall fue la primera mujer en titularse de ingeniera civil en Guatemala y en Centroamérica, en 1947. En un comienzo, mostró interés por estudiar Derecho para luchar contra la “trata de blancas”, pero como no podía ejercer, optó por la carrera de Ingeniería Civil. Para poder matricularse, el decano pidió autorización al gobernante Jorge Ubico.
Estudió con dedicación y obtuvo los más altos promedios de calificaciones. Fue galardonada como la mejor estudiante en el último año de su carrera. Además, impartió clases de álgebra, geometría y física en varios centros educativos de señoritas. Obtuvo una beca para estudiar un posgrado en Ingeniería de la Construcción en la Escuela Técnica del Ejército, de Brasil, donde fue la primera mujer en ser aceptada.

Francisca Fernández-Hall fue la primera mujer en obtener su título como ingeniera civil. (Foto Prensa Libre: revista Nosotras No. 15 (1933)/ cortesía de Ana Patricia Borrayo).
Luego, fungió como diplomática y fue la primera fémina en ser designada como embajadora de Guatemala. Su trayectoria fue reconocida con múltiples homenajes, como la Orden del Quetzal.
Destaca, asimismo, Elena Ruiz Aragón de Barrios-Klée, la primera graduada de la Facultad de Humanidades, al haber obtenido el grado académico de licenciada en Pedagogía y Ciencias de la Educación, en 1950. También integró la primera promoción de graduados en dicha carrera. Raquel Ibáñez Lara fue la primera mujer en graduarse de economista en 1950. “Abrir la brecha fue un poco trabajoso, pero es algo de lo que todas las primeras universitarias nos podemos sentir plenamente orgullosas”, dijo en entrevista a Prensa Libre, en 1987. Por su lado, Carmen María Martínez fue la primera mujer graduada de cirujana dentista en 1953.

Elena Ruiz Aragón de Barrios-Klée fue la primera graduada de la Facultad de Humanidades. (Foto Prensa Libre, Sección de Estadística Usac (2006) / cortesía de Ana Patricia Borrayo).
En 1966, Hilda Baldizón Rodríguez de Lorenzana fue la primera mujer en titularse como veterinaria y zootécnica. Fundó en la Usac el Laboratorio de Patología Clínica. Becada, continuó sus estudios de posgrado en Brasil y EE. UU., y se doctoró en Alemania.
María Luisa Martínez destacó por haber sido la primera ingeniera agrónoma del país, graduada en 1968, tras haber desafiado la oposición familiar, pues las carreras científico-tecnológicas no se consideraban adecuadas para la mujer. Su tesis fue premiada como la mejor de la Facultad de Agronomía de dicho año. Siguió estudios de especialización en universidades extranjeras.
También sobresale el nombre de Amelia Marina Weymann, quien fue la primera mujer egresada de la Facultad de Arquitectura, en 1969, con su tesis “Centro penal de rehabilitación para mujeres”.

Carmen María Martínez fue la primera mujer graduada de cirujana dentista en 1953. (Foto Prensa Libre: La Hora Dominical (1953)/ cortesía de Ana Patricia Borrayo).
Otra pionera fue María Elena Trejo, de origen maya y colegiada número 315, quien es reconocida como la primera médica guatemalteca graduada de una universidad extranjera —en EE. UU.—. También se titularon de médicas Flora Otzoy Cutzal, primera mujer de origen maya, en 1976, y Gregoria Claudina Ellington, primera afrodescendiente, en 1985. La primera fémina en titularse como odontóloga fue Irma Otzoy Colaj, en 1985.
La primera psicóloga graduada fue Carolina Saldaña (1974); la primera historiadora, Ana Beatriz Mendizábal (1975); la primera comunicadora, Amalia Renée Paredes (1976); la primera politóloga, Lily Griselda Flores (1980); y la primera trabajadora social en el grado de licenciada, Sara Gil (1989).
Fuentes consultadas: En el trazo de mujeres. Historia de las precursoras en la educación superior en Usac, de Patricia Borrayo (2024), y Las primeras mujeres guatemaltecas a la Universidad Nacional, 1895, de Mynor Carrera.