“Guatemala en letras”: un encuentro de escritores que retrata al país
Las voces de seis autores se fusionaron en la tercera edición de la reunión anual que organiza Sophos.
¿Qué han dicho los libros creados por autores guatemaltecos acerca del país en el último año? Esta es una pregunta difícil de responder porque las voces, tanto literarias como académicas, son muy variadas. Según asegura el editor Philippe Hunziker, se han publicado cerca de mil títulos en los últimos 12 meses. De esa gran gama de voces literarias y especializadas se eligió a seis para participar en Guatemala en letras 2026.
El encuentro organizado por Sophos, que se celebró por tercer año consecutivo, tuvo como invitados a Dina Fernández, Juan José Guerrero Pérez, Hugo Quinto, Edgar Ortiz Romero, Adolfo Méndez Vides y Julio Serrano.
La reunión tuvo lugar en el Teatro Dick Smith del Instituto Guatemalteco Americano (IGA) el jueves 24 de septiembre. El conductor de la plática fue Hunziker, quien hiló trayectorias, contenidos y mensajes para evidenciar los vínculos que unen a los autores. Anticipó que, a pesar de que los libros presentados son muy distintos, tienen en común que todos intentan explicar al país.
Instalado en un sillón en medio del escenario, Hunziker le dio la bienvenida a cada uno de los autores. La primera en unirse a la plática fue la antropóloga y periodista Dina Fernández, quien recientemente debutó como escritora con su libro de relatos Monstruos y pájaros, en el que, a través de la ficción, filtra realidades del país.

En cuanto a los personajes que presenta en su obra, señaló que, aunque hay individuos que en cualquier contexto serían monstruos, el entorno sí influye y, a veces, los hace monstruosos. Admitió que al escribir se revelan aspectos propios del escritor. “Hay cosas de las que ni siquiera estaba consciente que estaban ahí, pero cuando leí todos los cuentos dije: ‘tengo un tema con eso’”, indicó. Señaló que uno de los relatos contenidos en el libro donde proyecta cuestiones personales es Vaso negro, que obtuvo el premio Tierra de maíz de novela corta.
El próximo invitado fue el médico y escritor Juan José Guerrero Pérez, quien llegó desde Cobán, Alta Verapaz. El autor contó que, durante el conflicto armado interno, en un allanamiento le confiscaron dos libros: uno sobre las crisis existenciales y el segundo, Médico de cuerpos y almas, de Taylor Caldwell. Después de la firma de la paz, le fueron devueltos.

El libro que Guerrero presentó fue Las doce cartas del obispo Valdivieso, en el que enlaza dos martirios: el asesinato de Óscar Arnulfo Romero en 1980 —a cuyo funeral asistió sin haberlo planificado— y la muerte del obispo dominico Antonio de Valdivieso en 1550. De este último se dijo que fue “un hombre que en 1547 le mandó 12 cartas al rey de España, diciéndole que sus propias leyes no se cumplían en estos lugares”.
Promesas cumplidas e incumplidas
Hunziker afirmó, tanto antes como durante la presentación, que tres de los libros presentados la noche del jueves hablaban de promesas cumplidas y tres, de promesas sin cumplir. Así lo enfatizó al momento de presentar al abogado Edgar Ortiz Romero, autor del libro La Constitución de Guatemala: lo que pudo ser y lo que es. “Es un manifiesto de la visión de un autor post conflicto. No tengo memoria del conflicto… y eso te da una perspectiva distinta en un país tan herido”, destacó el autor.

Ortiz aseguró que su obra nació de la pregunta: “¿Por qué no se cumplen las leyes?”. Comentó que tenía pena de llegar a la reunión por el peso de las voces literarias que lo acompañarían, pero que reflexionó y bromeó: “Como las leyes en Guatemala son una sugerencia, básicamente los abogados estudiamos literatura”. El autor indicó que uno de sus objetivos fue dar una visión de las deudas históricas que deja la Constitución. Enfatizó la necesidad de hacer un cambio cultural para subsanar esas grietas del sistema.
Hugo Quinto, el siguiente convocado al escenario, habló de País matinal, un trabajo de tres tomos que le llevó un decenio realizar y para el cual incluyó a 38 expertos, entre ellos antropólogos, sociólogos, arquitectos, artistas y curadores. Es la historia crítica del arte de Guatemala entre 1871 y el 2025. El investigador asegura que la publicación puede ser abordada desde distintos aspectos. “Si al lector le interesa la contemporaneidad debería irse al tomo 3, si le interesa la arquitectura tendría que escoger un ensayo de cada uno de los tomos”.

Entre los elementos que Quinto destacó de su análisis está cómo “durante los gobiernos militares se construyó en la ciudad el Centro Cívico, el Parque de la Industria y una red hospitalaria muy deficiente, pero se construía algo. La gran ironía es que en la época de la democracia todos los gobiernos se desentienden de qué es construir ciudad y qué es construir democracia”. En los tres libros hay 1,200 imágenes de obras de arte, de las cuales, a pedido de Hunziker, Quinto destacó “una imagen de Rafael Yela-Günther que se titula La tristeza suprema de la raza, que es una obra fundacional del arte guatemalteco, de los años 1916 o 1917…”.
Recuerdos, sentimientos y percepciones
El ganador del Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2025, Adolfo Méndez Vides, se hizo presente para hablar de uno de sus recientes libros, Antigua & Co., que presentó recientemente en la Feria Internacional del Libro de Costa Rica. En esa pieza literaria, el autor asegura que delinea el mapa de sus afectos por medio de relatos ficticios que reflejan aspectos reales de su ciudad natal, la Antigua Guatemala.

Méndez Vides enfatizó la fugacidad de la existencia. “Guatemala es una ficción en la que estamos envueltos ahorita, pero, así como surgió, va a desaparecer… lo único que está presente es el ser humano”, subrayó. Indicó que el hecho de vivir en la Antigua Guatemala les enseñaba desde tempranas etapas la idea de la finitud. “Las ruinas son la demostración de que el ser humano no importa qué cosa grandiosa se crea o haga se va a derrumbar. Eso nos lo enseñaban y nos decían que éramos guardianes de ruinas…”
“En ese ambiente en el que nos enseñaban que estábamos perdidos porque nos íbamos a morir, nos enseñaban también que todo estaba lleno de magia y de historias”, acotó el también ingeniero. “Hace un rato me acordé de uno de mis maestros, un cura alemán que tenía un doctorado en Física, lo que le interesaba de la Antigua era cazar fantasmas. Salíamos a la 1 de la mañana a ver dónde se aparecía La Llorona”, contó.
El último de los invitados fue Julio Serrano, quien se presentó al encuentro con su libro Avistamientos: Una utopía del fin del mundo. “Este libro no nació de una necesidad intelectual, sino como fruto de esta pesadumbre del tiempo que estamos atravesando”, apuntó.

Confesó también que el 20 de enero del 2025, día en el que Donald Trump tomó posesión como presidente de Estados Unidos, en vez de ir a trabajar decidió recorrer las calles y observar si algo cambiaba, y se dio cuenta de que la cotidianidad se mantenía. Esa noche cenó con el astrofísico Eduardo Rubio, quien estaba con pesadumbre por la situación geopolítica y sus posteriores consecuencias, y de ahí nació la inspiración del ejemplar. “Me nació una profunda y devota esperanza por un futuro que desconozco”, expresó.
Contó que, en febrero de este año, salió en medio de un baño y, aún sin ropa, empezó a escribir un poema a una mancha de agua. Se dio cuenta de que algo no estaba bien con él, porque tenía un año escribiendo con mucha intensidad. Una semana después le fue diagnosticado un tumor en el cerebro.
Hunziker intervino para observar: “Tu libro dice que en las grandes extinciones lo que sostuvo a las especies fue el cuidado y la comunidad, y 500 personas compraron este libro en menos de un mes, pero escribiste esa idea antes de comprobarla y antes de que la gente pudiera leerla”. Con esto hizo referencia a cómo los lectores y la propia comunidad artística han apoyado al escritor en la lucha por su salud. Serrano indicó que él ya había tenido pruebas de esa solidaridad y señaló que en Guatemala esas demostraciones de cuidado mutuo no son inusuales.
El libro fue ilustrado por el artista uruguayo Jorge “Perico” Carbajal, quien también mostró su apoyo a la causa de Serrano cuando él le contó de su idea y le respondió: “Hacé lo que tengás que hacer”. El escritor, que será operado en noviembre, fue el encargado de poner el punto final a la velada literaria y lo hizo con la lectura de uno de los Avistamientos que componen su libro.
Libros y autores
Monstruos y pájaros, de Dina Fernández
Las doce cartas del obispo Valdivieso, de Juan José Guerrero
País matinal, de Hugo Quinto
La Constitución de Guatemala: lo que pudo ser y lo que es, de Edgar Ortiz
Antigua & Co., de Adolfo Méndez Vides
Avistamientos: Una utopía del fin del mundo, de Julio Serrano