Guerra contra Irán podría desencadenar una crisis alimentaria

Guerra contra Irán podría desencadenar una crisis alimentaria

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14/03/2026 00:10
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

Regiones que están alrededor del conflicto geopolítico internacional y que dependen de las importaciones de alimentos son particularmente vulnerables. 

Desde el inicio de la campaña estadounidense-israelí contra Irán, solo un puñado de los cien buques que antes transitaban diariamente por el estrecho de Ormuz ha logrado cruzarlo. Ahora, con Irán supuestamente colocando minas marinas en este estrecho canal, la posibilidad de que su cierre se prolongue durante días, o incluso meses, ya no es hipotética.

Las repercusiones ya se sienten en los mercados energéticos mundiales, pero las consecuencias más inmediatas y peligrosas de un cierre prolongado podrían afectar directamente a la alimentación, no a la gasolina. El estrecho de Ormuz, después de todo, no es solo una ruta marítima para petroleros; es una arteria vital del sistema alimentario mundial. Los alimentos básicos esenciales —como el trigo, el maíz, el arroz, la soja y el azúcar— transitan por el estrecho de Ormuz en su camino hacia los países del golfo Pérsico, y los agricultores de todo el mundo dependen de los fertilizantes y el combustible que salen de él.

Los Estados del Golfo, que dependen en gran medida de las importaciones de alimentos, son particularmente vulnerables. Para garantizar el suministro de cereales, arroz, piensos y aceite de cocina, dependen de vías marítimas abiertas y de un flujo constante de envíos internacionales.

Como demostró la pandemia de covid-19, la fragilidad de la cadena de suministro no es solo un problema de guerra. En los últimos años, muchos países del Golfo han tomado medidas para fortalecer sus sistemas alimentarios, al ampliar las reservas estratégicas e invertir en la producción nacional. También han explorado rutas marítimas alternativas, con parte de la carga transportada por tierra o a través de puertos que evitan el estrecho de Ormuz, como el puerto islámico de Yeda en Arabia Saudí, en el mar Rojo.

Estas medidas han mejorado la resiliencia, pero no pueden compensar por completo un bloqueo prolongado del golfo Pérsico. Aproximadamente, el 70% de los alimentos consumidos en Baréin, Kuwait, Catar, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Irak transitan por el estrecho de Ormuz. Con una población combinada de cerca de cien millones de personas, reemplazar las importaciones interrumpidas en estos países requeriría el transporte diario de aproximadamente 191.3 millones de libras de alimentos a la región, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Abastecer el golfo Pérsico bajo un bloqueo requeriría, por lo tanto, una operación humanitaria sin precedentes, posiblemente a través de un espacio aéreo en disputa. En comparación, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas entregó un promedio de tan solo 15 millones de libras de alimentos por día a 81 millones de personas en 71 países en 2024.

Un bloqueo total perjudicaría a Irán tanto como a sus vecinos árabes. Las interrupciones en el comercio marítimo afectarían al país por ambos lados, restringiendo las exportaciones de energía y elevando el costo de productos básicos importados como el trigo, el arroz, los piensos y el aceite vegetal. Para muchos iraníes, las necesidades básicas, desde el pan hasta el alquiler, ya son inasequibles, lo que impulsó las protestas masivas que sacudieron el país a principios de este año.

Antecedentes

Históricamente, el aumento de los precios de los alimentos y la escasez ha sido factor determinante de la inestabilidad política. En el 2008, el aumento de los costos de la energía y los fertilizantes, sumado a fenómenos meteorológicos extremos y persistentes fallos en las políticas, casi duplicó el precio de los cultivos básicos, lo cual ocasionó disturbios por la escasez de alimentos en decenas de países. Unos años más tarde, en el 2010 y el 2011, una sequía y una ola de calor históricas en Rusia diezmaron las cosechas de cereales y dispararon los precios mundiales de los alimentos a máximos históricos, y sentó las bases para la Primavera Árabe.

Más recientemente, la invasión rusa de Ucrania en 2022 elevó los precios mundiales de los cereales, los fertilizantes y el combustible, lo que contribuyó a un fuerte aumento de la inseguridad alimentaria. Con el sistema alimentario mundial bajo una presión creciente debido a los impactos climáticos y las consecuencias persistentes de la pandemia, no sorprende que el mundo se enfrente al mayor repunte de conflictos violentos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El impacto de nuevas interrupciones en el estrecho de Ormuz se extendería mucho más allá del golfo Pérsico. Agricultores de todo el mundo, desde el sur de Asia hasta el África subsahariana, e incluso en Europa y Estados Unidos, dependen de un suministro estable de fertilizantes y combustible. El gas natural es un ingrediente clave en los fertilizantes nitrogenados, un pilar de la agricultura moderna que ha contribuido a que los rendimientos de los cultivos alcancen máximos históricos. Se estima que entre 30% y 40% de los fertilizantes nitrogenados comercializados en el mundo transitan por el estrecho.

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