Alerta por tos ferina en Guatemala: ¿Por qué es tan grave en bebés y puede durar hasta por 100 días?

Alerta por tos ferina en Guatemala: ¿Por qué es tan grave en bebés y puede durar hasta por 100 días?

Guatemala está en alerta por nuevos casos de tos ferina. Conozca los síntomas, riesgos y cómo se diagnostica la también conocida como ‘enfermedad de los 100 días’.
05/03/2025 13:57
Fuente: Prensa Libre 

La tos ferina es una infección respiratoria causada por una bacteria —Bordetella pertussis— sumamente contagiosa y que puede llegar a ser mortal, especialmente en bebés recién nacidos.

Desde 2020, los casos sospechosos de tos ferina en Guatemala han variado cada año, y se registran pocos confirmados.

Sin embargo, en 2024 se registraron 65 sospechosos y 9 confirmados, la mitad en el departamento de Guatemala.

En este 2025, entre el 1 de enero y el 1 de marzo de 2025, hubo 14 casos sospechosos y 7 confirmados, principalmente en Pastores, Sacatepéquez y el área central.

Aunque el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social no considera que la cifra es elevada, emitió una alerta epidemiológica el 14 de febrero de 2025 para prevenir su expansión.

Cuáles son los síntomas de la tos ferina

La doctora Lesly Jacinto, infectóloga pediatra del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), detalló cuáles son los síntomas de la enfermedad, sus factores de riesgo y las mayores complicaciones que puede producir.

Jacinto explicó que si la enfermedad no se detecta a tiempo, la tos se intensifica y puede provocar complicaciones graves.

“Es una enfermedad grave en niños muy pequeños y no vacunados. En los menores de seis meses, incluso puede ser mortal”, confirmó.

Se trata de una infección respiratoria que evoluciona en tres fases: catarral, paroxística y convalecencia.

Un punto importante, señaló, es que cuando se presenta la enfermedad, en la fase catarral, los síntomas iniciales son similares a los de un resfriado común, lo que dificulta su diagnóstico temprano.

Una vez hay un contagio, los signos y síntomas demoran unos 7 a 10 días en aparecer, aunque en ocasiones puede ser más tiempo.

Por lo general, los síntomas son leves al principio y se parecen a los del resfriado común:

  • Moqueo
  • Congestión nasal
  • Ojos enrojecidos, llorosos
  • Fiebre
  • Tos

A medida que avanza la enfermedad (fase paroxística) , aparece una tos seca intensa, que en muchos casos se acompaña de un sonido agudo al inhalar, conocido como “tos de gallo”.

En algunos casos, los pacientes pueden colapsar y presentar cianosis, es decir, una coloración azulada en los labios y la nariz debido a la falta de oxígeno. Esta tercera fase suele durar entre dos y cuatro semanas.

Esto puede llevar a una falta severa de oxígeno y colapso pulmonar, lo que requiere atención hospitalaria especializada y, en algunos casos, tratamientos invasivos.

Los ataques graves y prolongados de tos pueden provocar:

  • Vómitos.
  • Volver el rostro enrojecido o azulado.
  • Causar fatiga extrema.
  • Terminar con un sonido silbante y chillón agudo cuando el bebé trata de inhalar aire.

Conocida como enfermedad de los ‘100 días’

En bebés prematuros o con factores de riesgo, la tos ferina puede progresar rápidamente, afectando los pulmones, la tráquea y los bronquiolos.

“Puede invadir los pulmones, la tráquea y los bronquiolos, afectando las partes más pequeñas del pulmón y causando falta de oxígeno. Esto puede llevar a colapso pulmonar y requerir hospitalización”, explicó Jacinto.

Conocida como la “enfermedad de los 100 días”, se caracteriza por una tos persistente y difícil de curar. Esto se debe a que la bacteria produce toxinas que, además de afectar el sistema respiratorio, pueden hacerlo en el sistema nervioso central, generando neurotoxicidad.

Estas toxinas prolongan los síntomas y dificultan su tratamiento con antibióticos.

“Se convierte en una tos que cuesta curar y no se quita inmediatamente, por eso está descrita como la enfermedad de los 100 días, porque la bacteria tiene algunas características que hacen que haya daño a nivel de las células”, añadió la experta.

Fases de la enfermedad

  1. Fase catarral: Se asemeja a un resfriado común, con síntomas leves.
  2. Fase paroxística: Se desarrolla la tos característica, en episodios intensos y repetitivos (tos de “gallo”), que puede llevar a hipoxia (coloración morada en labios y nariz). Esta fase dura de 2 a 4 semanas.
  3. Fase de convalecencia: La tos persiste, pero con menor intensidad, pudiendo prolongarse hasta 100 días.

Cómo se detecta la tos ferina y quiénes son más vulnerables

El diagnóstico puede realizarse mediante pruebas conocidas como ‘PCR’, que detectan material genético de la bacteria en las vías respiratorias.

En laboratorios públicos y privados, existen pruebas capaces de identificar hasta 20 patógenos, incluyendo virus y bacterias, lo que permite obtener resultados en término de 4 a 6 horas y confirmar la presencia de la enfermedad.

Los grupos de mayor riesgo incluyen a los bebés, los adultos mayores y las personas no vacunadas.

Los niños en edad escolar pueden actuar como portadores y transmitir la enfermedad a personas vulnerables, como aquellos con inmunosupresión. En adultos mayores, la infección suele ser menos grave, pero aún representa un riesgo.

Cómo prevenir la tos ferina: vacunación indispensable

Uno de los principales problemas en la actualidad es la disminución de la vacunación debido a los movimientos antivacunas a nivel mundial.

La médica destacó que en países como México se han detectado más casos por la falta de inmunización en niños. La vacunación es clave para reducir el riesgo de contagio y evitar casos graves.

“Es importante estar atentos a las alertas epidemiológicas sin caer en alarmismo. Los niños vacunados están protegidos, pero es necesario recordar que la tos ferina es una enfermedad grave que puede ser letal”, afirmó la médica.

Por ello, todas las mujeres embarazadas deberían recibir la vacuna entre las 28 y 32 semanas de gestación, lo que les permite generar anticuerpos que pasarán al bebé y lo protegerán en sus primeros días de vida.

  • Vacunación: Es la medida más efectiva. Se administra en la pentavalente a los 2, 4 y 6 meses, con refuerzos a los 18 meses y 4 años.
  • Vacunación en embarazadas: Entre las 28 y 32 semanas para proteger al bebé.

Tratamiento

Si se confirma un caso de tos ferina, el tratamiento debe iniciarse de inmediato para reducir la capacidad de contagio del paciente.

Con la administración de antibióticos, la transmisión disminuye y, después del quinto día de tratamiento, el paciente ya no es contagioso.

Durante este periodo se recomienda que los enfermos permanezcan en casa y se aísle a las personas vulnerables hasta completar el tratamiento.

Además, es fundamental reforzar medidas de higiene, como el lavado de manos, la desinfección de superficies y una adecuada ventilación en los espacios cerrados.

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