«Evidentemente, la bandera rusa no puede estar en los Juegos de París, creo que eso genera consenso», indica en esta entrevista, «porque Rusia como país no tiene hueco en un momento en el que ha cometido crímenes de guerra y en el que deporta a niños».
«La auténtica cuestión que el mundo olímpico deberá decidir es qué lugar dar a esos deportistas rusos que a veces se han preparado toda una vida y que pueden también ser las víctimas de ese régimen», añade.
¿Pero cómo diferenciar a los deportistas rusos afines a su gobierno con los que están en contra del mismo o son víctimas de él? «Esa es la auténtica cuestión y es ahí donde el mundo olímpico tiene, en conciencia, que dar su opinión y precisar las garantías», subraya Macron. «Es necesario que sea algo que los ucranianos comprendan (…) He ahí el ejercicio de equilibrista que tenemos que hacer», asegura.