Economía de luces macroeconómicas y sombras en la calle

Economía de luces macroeconómicas y sombras en la calle

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02/10/2026 07:57
La Hora
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Resumen Inteligente

Creo que, en estos momentos, una indagación a nivel nacional mostraría que los beneficios de las empresas nacionales del narcotráfico y el contrabando están en auge, mientras que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) están y enfrentan costos operativos elevados y menor margen de ganancia. Las remesas no saldrían victoriosas y para un hogar […]
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Creo que, en estos momentos, una indagación a nivel nacional mostraría que los beneficios de las empresas nacionales del narcotráfico y el contrabando están en auge, mientras que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) están y enfrentan costos operativos elevados y menor margen de ganancia. Las remesas no saldrían victoriosas y para un hogar bajo su dominio, serían calificadas de insuficientes, aunque a nivel macroeconómico sigan siendo el principal motor y salvavidas de la economía nacional. La inflación acumulada encontraríamos que ha erosionado el poder adquisitivo del salario real y de esa cuenta, el aumento al salario mínimo no alcanza para cubrir la canasta básica alimentaria y ampliada y el sector informal, el más gigantesco de los grupos económicos, la calificaríamos en condiciones de alta precariedad, vulnerabilidad y bajos ingresos.

Si esos resultados son ciertos –cosa que es muy posible– lo que están reflejando es la existencia de una gran desigualdad: una economía formal concentrada en pocos sectores; economías ilícitas muy visibles y dinámicas, y una clase trabajadora (formal e informal) sintiendo el peso de la carestía de la vida. La salvación y transformación de tal estado, podríamos resumirlo fundamentalmente en dos acciones: empleo y producción.

En cuanto al mercado laboral actual, este presenta una paradoja: las tasas de desempleo abierto oficial suelen reportarse como bajas, en gran medida porque la gente no puede darse el lujo de estar desempleada y tiene que inventarse algo para subsistir; pero la calidad del empleo está profundamente deteriorada y para la mayoría de población, el salario que deviene de este, está siendo neutralizado rápidamente por la inflación, especialmente en productos de primera necesidad, la salud, la vivienda y los energéticos y acá la mayor contradicción en un sistema laboral como el nuestro: Mientras las grandes empresas o sectores altamente tecnificados pueden trasladar el incremento de sus costos al consumidor final o mantener márgenes sólidos, el trabajador dependiente de un salario fijo absorbe directamente el golpe de la desaceleración o de la carestía.

Si nos concentramos en el aparato productivo y la estructura del país, el aspecto más urgente –y el mayor detonante de esta desconexión de economía sociedad– es la profunda exclusión estructural de la economía informal y de la microempresa frente al modelo formal y acá de nuevo contradicciones. Cerca de 7 de cada 10 trabajadores y una enorme cantidad de unidades productivas operan en el sector informal. Aunque este sector genera una parte importante de la producción nacional y mueve la economía de la calle, está completamente desatendido por las políticas públicas de desarrollo y no tienen acceso fácil a créditos bancarios formales a tasas competitivas, carecen de asistencia técnica, no pueden escalar sus negocios y estos operan al margen de la innovación tecnológica. Se habla mucho de atraer inversión extranjera o de grandes megaproyectos de exportación, pero se discute y trabaja muy poco sobre cómo integrar, formalizar y elevar la productividad de ese tejido masivo de pequeños negocios que sostienen el día a día de la gran mayoría de familias. ¡Contradictorio no!

En otras palabras, el crecimiento económico guatemalteco vive y opera hiperconcentrado y es desigual. En departamentos del interior o rurales, las opciones productivas son extremadamente limitadas: o se depende de una agricultura de subsistencia cada vez más golpeada por el cambio climático, o se depende estrictamente de que llegue una remesa del extranjero. No hay un tejido de industrias locales intermedias que ofrezcan empleo local digno.

Solo dejo una reflexión final: A nivel estadístico, las cuentas nacionales registran el gasto de los hogares como un indicador de «dinamismo» o «salud» económica. Sin embargo, ese análisis frío pierde de vista que detrás de una caja registradora activa o de centros comerciales con movimiento no hay necesariamente bienestar, sino una dinámica de supervivencia bañada de anestesia emocional que propicia intensificación del trabajo y alto consumismo, y detrás de ello se sacrifica el potencial de desarrollo y bienestar de las nuevas generaciones. Entonces cabe preguntarse ¿Qué ofrecen al respecto los partidos y los candidatos?

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