Editorial

Comisaría 13, parte del sistema

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Comisaría 13, parte del sistema
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La semana pasada el Director de la PNC habló de la Comisaría 13, afirmando que es conocida por actos de corrupción que se cometen con frecuencia. Las palabras de David Custodio Boteo al referirse a una de las dependencias de la Policía simplemente reflejan una realidad del aparato del Estado en Guatemala y tenemos que […]
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La semana pasada el Director de la PNC habló de la Comisaría 13, afirmando que es conocida por actos de corrupción que se cometen con frecuencia. Las palabras de David Custodio Boteo al referirse a una de las dependencias de la Policía simplemente reflejan una realidad del aparato del Estado en Guatemala y tenemos que entender los efectos que ha tenido la destrucción del sistema de justicia y en ese marco hasta peca de baboso el que no le saca raja a su papel de empleado público, en cualquier instancia o nivel.

Lo que manosearon las mafias de la corrupción para garantizar que nadie los fuera a perseguir no se limitó en absoluto a los que montaron la maraña, sino que terminó pudriendo a la administración de justicia y alentando a los ladrones y al crimen organizado, tanto así como para que nadie tenga que sentir el menor temor a que pueda ser objeto de alguna investigación, no digamos de alguno de los castigos contemplados en la legislación. Si el sistema está hecho para sacarle raja, para robar descaradamente, no podemos pretender que el servicio público se oriente a la atención que necesita la población. Lo que pasa en las comisarías de la PNC ocurre en el aparato del Estado porque se estableció ya como norma elemental que el objetivo esencial de la función pública no es el servicio sino el saqueo inmisericorde de los recursos del Estado y el chantaje o extorsión como el que puedan realizar los policías que en vez de aplicar la ley se embolsan mordidas.

En ese contexto y luego del desengaño que se llevó la población tras haberse ilusionado con la emisión de votos que fueron un claro mandato para cambiar las cosas, debemos hacer muchos deberes para no perder las ilusiones sobre el futuro. No es fácil, pero si no queremos caer en un narcoestado pleno, debemos hacer lo necesario para alcanzar acuerdos efectivos que nos permitan encontrar un mejor rumbo.

De hecho, está más que demostrado a qué se dedican muchos de los funcionarios y empleados públicos, de todos los niveles, y la principal motivación que hay para aspirar a cargos no es la de preocuparse por servir a la población sino la mayoría va con la intención de participar de esas jugosas ganancias que han enriquecido a tanta gente.

Los ciudadanos tenemos que hacer un alto en el camino y reflexionar seriamente sobre lo que está ocurriendo y cómo este viciado sistema puede empeorar, aunque parezca imposible, puesto que la voracidad no tiene límite y con tantas facilidades y garantías de impunidad, es natural que crezca estrepitosamente el nivel de corrupción y la influencia del narco que ha afectado a millones que se resisten a dejar ir las grandes oportunidades que tiene la patria.

Buscar un gran acuerdo nacional entre los distintos sectores para cambiar la hoja de ruta es una necesidad imperiosa, pues estamos comprometiendo a la patria y se está afectando a todos sus habitantes.

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