La tecnología sale de la pantalla
La pregunta decisiva será qué debe transformar una empresa por dentro.
La tecnología está cruzando nuevas fronteras: desde hace un par de años, la innovación ya no ocurre solo en el universo digital, sino que transforma aceleradamente también el mundo físico. Desde las redes eléctricas y los semiconductores que sostienen los centros de datos hasta robots inteligentes, sistemas agénticos capaces de participar en descubrimientos científicos y miles de satélites en órbita, cambia cómo procesamos información y cómo producimos, transportamos, investigamos y utilizamos energía.
Esto tiene grandes implicaciones para los líderes. McKinsey acaba de publicar su Technology Trends Outlook2026, que analiza 14 tendencias en tres categorías: la revolución de la inteligencia artificial (IA), las fronteras de cómputo y conectividad, y la ingeniería de vanguardia.
Quizá el hallazgo más revelador es que las fronteras entre lo digital y lo físico comienzan a desaparecer, y que la innovación clave surge donde se cruzan tecnologías. Cuatro tendencias son de IA, pero la inteligencia artificial acelera también las otras 10, desde la robótica y el software hasta la ciberseguridad y los semiconductores.
Ampliar la conversación sobre IA: escalar la inteligencia artificial requiere infraestructura, chips, energía y talento. Las tecnologías energéticas atrajeron cerca de US$200 mil millones en 2025, y el gasto en infraestructura de IA se duplicó en un año. La capacidad tecnológica dependerá cada vez más de activos y recursos físicos que pueden volverse restricciones.
La energía es quizá el ejemplo más claro. Los centros de datos de IA en EE. UU. podrían consumir en 2030 tanta electricidad como California hoy, mientras más de dos mil 500 gigavatios de proyectos energéticos esperan conexión a la red y, en muchos mercados, los transformadores tardan más de dos años en llegar. Asegurar cómputo confiable puede ser una ventaja tan valiosa como el capital o el talento.
A los líderes les toca entender los patrones del cambio y preparar a sus empresas para actuar.
La velocidad genera otra paradoja. La IA descubre más rápido de lo que las empresas pueden absorber. En biopharma propone miles de candidatos a medicamentos, pero los ensayos clínicos y la regulación tienen su propio ritmo. En software genera código más rápido de lo que se puede revisar y probar con seguridad. Esa velocidad puede volverse su principal cuello de botella.
La ciberseguridad muestra el otro lado. Más de tres cuartas partes de las vulnerabilidades son hoy zero day: la IA ayuda a los defensores a corregirlas más rápido, pero también permite explotarlas a mayor velocidad. Para las empresas, adoptar tecnología y construir resiliencia dejan de ser agendas separadas.
¿Cómo tomar provecho en América Latina? Para nuestra región, la próxima ventaja no dependerá solo de adoptar las herramientas más avanzadas, sino de entender cómo se conectan tecnología, infraestructura, energía, talento, seguridad y modelos operativos.
A nivel global, cinco tendencias van camino a recibir en 2026 más del doble de inversión que en 2025, entre ellas desarrollo de software agéntico, infraestructura y arquitecturas de modelos de IA, tecnologías espaciales, robótica e IA para descubrimiento científico. Todas, salvo conectividad avanzada, apuntan a mayor financiamiento.
A los líderes les toca entender los patrones del cambio y preparar a sus empresas para actuar. Nadie puede predecir cada avance que vendrá, ni debería intentarlo. En 2027, la pregunta decisiva será qué debe transformar una empresa por dentro para convertir esa tecnología en valor sostenible.