Arévalo, un presidente “nagüilón, un tipo sin carácter 4ª parte
“El error de muchos políticos consiste en olvidar que han sido elegidos y creer que han sido ungidos…” El 14 de enero de 2024, en nosotros renació la esperanza, cuando Bernardo Arévalo de León, ganó la aplastante victoria con un total de 2.4 millones de votos a su favor (58 %), con el respaldo popular […]
“El error de muchos políticos consiste en olvidar que han sido elegidos y creer que han sido ungidos…”
El 14 de enero de 2024, en nosotros renació la esperanza, cuando Bernardo Arévalo de León, ganó la aplastante victoria con un total de 2.4 millones de votos a su favor (58 %), con el respaldo popular y asumió la conducción de la Nación. Éramos todavía con Arévalo, creímos en su lucha y batallar contra la corrupción y la venalidad en el ámbito político y con el respeto al hombre y sus intrínsecos derechos. Pero ahora, con 34 años, nos despertamos de sus equivocaciones y desaciertos y ahora sabemos que Arévalo tiene más errores que aciertos y más de sombras que luces en la política, todavía no ha logrado por vías correctas, se necesita la depuración al Ejecutivo y el organismos Judicial, porque seguimoscon la impunidad, la violencia, el crimen institucional y la corrupción.
Y creíamos para encaminarnos por los derroteros de la verdad, el desarrollo y la justicia, nuestro resquebrajado sistema institucional, y saber sobre los derechos humanos, por el respeto al hombre, a su vida y su dignidad, con la idea medular de la ideología cristiana. Porque Arévalo y su gobierno, siguen con equipo obsoleto, porque nunca se han esforzado para prepararse y habilitarse en el entendimiento de la democracia; son individuos que se han inmovilizado en sus concepciones, mientras que los pueblos avanzan en la conquista de sus derechos. Porque la democracia y la libertad debe ser defendida con su vida. Porque quienes escribimos y criticamos con verdad y objetividad, tenemos libertad, independencia y autodeterminación.
Debemos reafirmar y rescatar el Valor y la Dignidad de cimientos de probidad y decencia, con acendrado patriotismo y civismo, ciudadanos ecuánimes, justos, honrados y totalmente íntegros, hombres que en los momentos de crisis hayan demostrado valor, coraje, templanza y talento personal que le otorgue a Guatemala la justicia social y la libertad que todos los hombres democráticos anhelamos, para las nuevas generaciones.
Necesitamos dirigentes reales, un adalid, pero siempre estamos igual de mal. La ausencia de liderazgos verdaderos y auténticos del país, es parte medular del gravísimo problema de nuestra situación como Nación. En Guatemala, las diversas coyunturas sociales y políticas han propiciado el surgimiento de personajes, algunos de valía moral e intelectual; pero otros, la gran mayoría, con escasos niveles culturales y repleto de ambiciones, codicia, oportunismo, posiciones indecorosas y conductas punibles.
Debemos estar sumamente claros que hay una diferencia abismal entre lo que es un dirigente y lo que en verdad es un líder nacional. Dirigentes los hay por montones, es un mercado de muchos colores, posiciones y conductas. Hay dirigencia política, popular, empresarial, profesional, la hoy reconocida guía de las etnias mayas, dirigencia militar, religiosa etcétera. Dentro de la dirigencia de los diversos sectores hay de todo: están los idealistas, los pícaros, los arribistas, los honestos y probos y los ladrones y corruptos. Estén los que manejan una verborrea propia de campeones de oratoria y ejemplos de cinismo y algunos fanfarrones presuntuosos, falsos predicadores y violadores de la ley, ignorantes dolosos de la dignidad del hombre y sus derechos naturales. Hay bravucones, glandulares, viscerales y hombres ineptos y corruptos.
La democracia como expresión política y sistema de vida, no es solamente un círculo de teoría y pensamiento, sino movimientos políticos de acción, cuyos miembros, si vamos al plano de la discusión teórica, deben restaurar el humanismo, optar por los pobres y desposeídos; implementar la auténtica democracia y la cultura democrática y, tener como principios fundamentales la dignidad de la persona humana, la primacía del bien común y la perfectibilidad de la sociedad civil. Al ser nominados los partidos como democráticos, únicamente se acentúa una posición de filosofía y de actitud en la vida. La democracia es un concepto abstracto, pero es una forma de vida y repito cómo dice Humberto Cerroni, «la única esperanza de convertir nuestro planeta en una comunidad humana«. Una forma de vida que se sustenta en la comprensión, la cooperación y la solidaridad. La democracia como un principio que legitima el poder, pero con virtud e integridad. Todos los políticos deberían ser forjadores y sostenedores de la primacía de lo moral sobre lo inmoral, de la inteligencia sobre la ignorancia, de lo bueno sobre lo malo, de lo digno sobre lo abyecto. De lo ético como norma siempre de su conducta. Por ello debemos, exigimos y urgimos tener partidos políticos con un fondo ético, no con las oscuridades de bajeza, abyección y servilismo como hasta ahora se han manejado. Porque en política se debe actuar correcta y éticamente; así lo distinguen los tratados de la ciencia política, así lo enseñan los libros y los politólogos. Pero, ¿cómo actúan nuestros líderes políticos nacionales? Todo lo contrario. Desfasan la ética, atropellan la moral, conculca el derecho, pisotean la justicia, abusan de la libertad y mantienen comportamientos y actitudes intransigentes, con el orden social que debe privar en comunidades civilizadas, porque no aceptan jamás, que el problema social de nuestros pueblos es antes que todo un problema moral.
Hoy vemos que de años para acá ningún político y partido político han variado su estilo de hacer política y de gobernar. Todos han demostrado que les interesa más el dinero que el Bien Común, porqueArévalo que es un mediocre e inepto.
Dejamos ya hasta aquí la crítica y el análisis, y nos preguntémonos, ¿a dónde nos conduce hoy el cogobierno del Partido Semilla, el gobernante de Arévalo. Seguimos con las élites oligárquicas y lo que es peor, cooptados por el crimen organizado. Y termino mi columna de hoy, todos los partidos políticos y los políticos han agotado un sistema político naciente, un sistema político que no merece que la falta de escrúpulos, la avaricia, la deshonestidad, la desvergüenza y la ignominia de sus dirigentes hundan a la Nación, y continúen resquebrajando el débil edificio institucional de una democracia, que apenas empezamos y principiamos a construir hace 40 años. Lo que se inició a reconstruir para las futuras generaciones, ¡SE HA DESTRUIDO!