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La primera marcha fúnebre de Guatemala: Cómo una pieza del siglo XVI rinde homenaje al Cristo de los Reyes que se venera en la Catedral
¿Cuándo fue escrita la primera marcha fúnebre en Guatemala? Expertos hablan de documentos que registran que en el siglo XVI se encuentra una pieza especial dedicada a una imagen todavía en veneración.
La Semana Santa fue declarada, en noviembre del 2022, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con el objetivo fundamental de proteger, divulgar y salvaguardar una de las actividades más emblemáticas del mundo.
Se trata de un patrimonio cultural intangible o patrimonio vivo, que es una herencia transmitida de generación en generación, a través de todo el entorno que conlleva su práctica en el conglomerado social guatemalteco, entre muchos elementos más que la conforman, lo cual nos hace sentirnos orgullosos como guatemaltecos, expresa Walter Renato Izeppi Ramírez, músico y compositor nacional, encargado de bandas de música procesionales.
Izeppi agrega que la Semana Santa distingue a Guatemala de otros países, y que está profundamente enraizada en nuestra cultura, nuestra fe, nuestra devoción y nuestra tradición. Sin duda, dentro de los elementos más sobresalientes de nuestra Semana Santa —por ser un género muy propio— están las marchas fúnebres procesionales guatemaltecas y las bandas de música que las interpretan.
“La música siempre ha sido un vínculo especial de acercamiento entre los seres humanos y Dios a lo largo del tiempo. Se ha creado música para agradar al Señor; ha sido el instrumento perfecto de acercamiento a través de las notas musicales, teniendo una forma eficaz de comunicación, muy efectiva con nuestro Creador. De tal forma que las marchas fúnebres procesionales son esa forma en que el compositor guatemalteco pone su talento al servicio del prójimo, a través de las más sublimes creaciones musicales que van directamente al alma y al corazón del devoto”, agrega el artista.
Cuando el devoto cargador recibe su turno para llevar en hombros a su Imagen de devoción, ve el número de turno que le tocará cargar, la dirección exacta, e inmediatamente busca en el programa de marchas fúnebres. La marcha fúnebre que le tocará en su turno será un momento especial para llevar en hombros a la imagen de su devoción, agrega Izeppi.
El Cristo de los Reyes
Cada marcha tiene un origen, algunas podrían haber sido por un agradecimiento especial, por un milagro recibido, una alegoría o adorno del anda procesional, un momento de fe, vivencias o anécdotas, por una enfermedad, o la muerte de un ser querido o algún amigo, o por motivos especiales como personajes bíblicos, por una efeméride también”, dice Izeppi.
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En registros de la Catedral se explica que es la primera imagen de tamaño natural para culto que llegó de España, como obsequio del rey Carlos V al inicio de la evangelización de nuestras tierras, en aquel lejano siglo XVI. Se le llamó “de los Reyes” porque estuvo en la capilla de ese nombre en la segunda catedral del Valle de Panchoy, entre 1680 y 1773, cuando los terremotos de Santa Marta la destruyeron.
Algunas de las marchas tienen nombres o advocaciones de las imágenes como Cristo Rey, Jesús de San Bartolo, Jesús del Consuelo, Jesús Nazareno del Perdón, entre otras obras del pentagrama fúnebre guatemalteco. Lo importante es que esas notas musicales plasmadas en el pentagrama sacro, se transmiten a través de la inspiración de cada compositor.
El maestro de educación musical y compositor de marchas, Nery Racancoj explica que la primera imagen a quien se considera se dedicó una marcha fue al Cristo de los Reyes, actualmente venerado en la Catedral Metropolitana.
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Una investigación del antropólogo Celso Lara (1947-2019) refiere que “la más antigua marcha de la que se tenga noticias fue la compuesta para la procesión del Cristo de los Reyes, en 1595. De autor anónimo, la partitura incompleta puede consultarse en el Archivo Arquidiócesano. De clara procedencia veneciana, las primeras marchas fúnebres fueron compuestas por los maestros de capilla de los templos donde hubiese, además de un cura evangelizador, un maestro de capilla. Hubo varios maestros de capilla de ascendencia indígena”, explica.

Racancoj dice que la partitura dedicada a esta imagen es para órgano. “Probablemente es porque en su momento se hacía una procesión intramuros”, explica el académico.