No soy sancarlista, pero vaya si no quisiera ver que la única universidad pública y autónoma del país recupera su protagonismo.
En el marco de las elecciones históricas de segundo grado que estamos viviendo en el país, lo que está pasando y pasará en las próximas semanas en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) es fundamental. No soy sancarlista, pero vaya si no quisiera ver que la única universidad pública y autónoma del país recupera su protagonismo en la definición de nuestra historia, en la reconstrucción de una academia sin mafias, en la sólida formación de las nuevas generaciones que tienen en sus manos volver a imaginar el presente y el futuro de Guatemala, y en la renovación de una educación superior pública de calidad.
Al pacto de corruptos solo lo acabará un pacto de lucha y esperanza.
La cooptación de la Universidad de San Carlos no es nada nuevo. Allí se incubaron, por décadas, las mafias que han llegado hasta el Consejo Superior Universitario (CSU), que cuenta, entre sus miembros, a veintitrés que aún ostentan sus cargos a pesar de estar vencidos, desobedeciendo incluso una orden constitucional. Pero ¿por qué las mafias han secuestrado a la Usac? Está claro que los Q3,500 millones que recibe esa universidad anualmente del presupuesto nacional siempre serán un motivo para que los corruptos se relaman los bigotes y actúen como los tiburones que son: mordiendo y salpicando. Sin embargo, mucho de esa cooptación también tiene que ver con el hecho de que, gracias a la Ley de Comisiones de Postulación y a la función de la Usac como entidad asesora del Estado, el voto de esta universidad cuenta significativamente en las elecciones de magistrados para todas las cortes, fiscal general del Ministerio Público, contralor General de Cuentas, y procurador de Derechos Humanos, entre más. Dicho fácil, la Usac influye en la selección de altos cargos estratégicos estatales.
La política universitaria y la política guatemalteca se espejean; lo que pasa adentro pasa afuera, y viceversa. Hay que recuperar esa universidad, y veo que hay un movimiento de estudiantes, docentes y profesionales graduados que está luchando fuerte por ese cambio. Pero las cosas no suceden de un día a otro, todo es un proceso. Recuerdo en el 2015, cuando comenzamos a ver un movimiento fuerte de las distintas asociaciones estudiantiles de la Usac por la recuperación de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), secuestrada también por largo tiempo. Luego, en el 2017, comenzaría para la AEU un nuevo periodo de “limpia” liderado por Lenina García, la primera secretaria general electa.
La elección de rector de la Usac se está llevando a cabo este año y hay que poner los ojos en ello. Recordemos que, en el 2022, Walter Mazariegos, mejor conocido hoy como Mafiariegos o el usurpador, llegó a la rectoría por medio de fraude. Y parece que quiere seguir allí por razones de inmunidad e impunidad. Para elegir al siguiente rector, la Usac está pasando por un proceso complejo que se inició hace pocos días y terminará en marzo: las y los estudiantes, docentes y profesionales graduados o incorporados están eligiendo a quienes elegirán, en su representación, al próximo rector. Primero, todos los cuerpos electorales convocados por el CSU eligen a las personas que integrarán el Cuerpo Electoral Universitario (CEU); luego, es ese CEU es el que elige a quien ocupará el cargo de rector.
Hace dos días, los seguidores de Mazariegos habían logrado ganar en solo 5 cuerpos electorales (14.7%), mientras que la resistencia que se opone a Mazariegos había conseguido la victoria en 11 cuerpos electorales (32.4%). Sin embargo, las anomalías en ciertos procesos dieron como resultado 4 elecciones retrasadas (11.8%) y aún quedaban pendientes las elecciones de 14 colegios profesionales (41.1%). Ayer, un cuerpo más en resistencia se sumó contra Mazariegos, por lo que ya van 12.
Es tiempo de unidad. Los estudiantes, docentes y profesionales están quitándole el respirador artificial a la Usac, para que comience a respirar sola y viva trescientos años más. Estoy convencida de que al pacto de corruptos solo lo acabará un pacto de lucha y esperanza.