Jorge Surqué, la Pulga Mixqueña que hizo historia al conquistar la primera Vuelta a Guatemala
De albañil a leyenda del ciclismo nacional, el mixqueño escribió una página dorada en 1957 al convertirse en el primer campeón de una competencia que nació para quedarse. Su legado permanece vivo en la memoria deportiva del país.
La Vuelta a Guatemala es fiesta, algarabía y, sobre todo, historia pura. Desde hace casi siete décadas, sus carreteras guardan hazañas inolvidables, pero ninguna podrá borrar aquella que escribió un hombre de la casa, cuyo nombre quedó grabado en letras de oro en el ciclismo guatemalteco: Jorge Surqué Canel, la eterna Pulga Mixqueña.
El 4 de abril de 1957 comenzó a pedalear una leyenda. La primera edición de la Vuelta a Guatemala reunió a 64 corredores y 16 equipos de Guatemala, México, El Salvador y Costa Rica, dispuestos a conquistar un recorrido que pondría a prueba su resistencia, valentía y determinación.
Entre ellos sobresalía Jorge Surqué, nacido el 19 de abril de 1930 en la aldea Lo de Coy, Mixco. Su historia comenzó lejos de los reflectores, cuando su trabajo como albañil lo llevaba a recorrer distintos puntos de la ciudad en bicicleta. Lo que nació como una necesidad terminaría convirtiéndose en una pasión capaz de cambiar su destino y el del deporte nacional.
Su talento pronto encontró recompensa. En 1953 conquistó su primer campeonato nacional de ruta y, tres años después, sorprendió en la Vuelta a México al ganar una etapa y finalizar cuarto en la clasificación general. Aquellos resultados anticipaban que Guatemala tenía en casa a un ciclista capaz de desafiar a los mejores.
El nacimiento de una leyenda
Bajo la dirección del francés Blas Quaglieri, Surqué integró la Selección de Guatemala A y encontró en aquella primera Vuelta la oportunidad de inmortalizarse. Mientras Jorge Armas ganó la etapa inaugural y vistió el primer suéter Quetzal, la Pulga Mixqueña comenzó a construir su camino hacia la gloria.
Sus victorias entre Antigua Guatemala y Sololá, y posteriormente entre Sololá y Quetzaltenango, resultaron decisivas. Con cada pedalazo, el guatemalteco alimentaba la ilusión de una afición que empezaba a descubrir en el ciclismo una pasión capaz de unir al país.
El 13 de abril de 1957, miles de aficionados aguardaron el desenlace en el estadio Mateo Flores, hoy Doroteo Guamuch Flores. Allí, después de recorrer las carreteras nacionales, Surqué selló su consagración con un tiempo acumulado de 25 horas y nueve minutos, por delante de su compatriota Jorge Armas y del mexicano Román Teja Sánchez. También conquistó el premio de montaña.

Su historia fue breve: falleció el 7 de julio de 1961, a los 31 años. Sin embargo, el tiempo no pudo borrar su hazaña.
Hoy, recordar a Jorge Surqué Canel es regresar al origen, honrar al primer campeón de la Vuelta a Guatemala y comprender que cada edición de la máxima fiesta del ciclismo nacional lleva consigo la memoria de aquel hombre que pedaleó hasta convertirse en leyenda.