TGW
Guatevision
DCA
Prensa Libre
Canal Antigua
La Hora
Sonora
Al Día
Emisoras Unidas
AGN

Francisco y su sucesión. ¿Qué rumbo tomará la Iglesia?
Según profecías de San Malaquías, el próximo papa podría ser el último, señalando un tiempo de tribulaciones antes del tiempo final.
La salud del papa Francisco ha sido motivo de especulación durante los últimos días. Sin embargo, a sus 88 años, los problemas pulmonares, su dificultad para caminar y recientes complicaciones renales han generado un debate sobre su capacidad para seguir liderando la Iglesia católica. Francisco no ha ocultado su situación y, en 2022, reveló que había firmado una carta de renuncia en caso de impedimentos graves, como lo hiciera su predecesor, Benedicto XVI.
La elección del nuevo papa no será solo una cuestión religiosa, sino un evento que tendrá incidencia e impacto global.
Este escenario abre la puerta a un cónclave, que podría marcar el futuro de la Iglesia en el siglo XXI. La renuncia del papa Benedicto XVI en 2013, un hecho sin precedentes en más de seis siglos, sentó un antecedente que Francisco no descartó seguir. Benedicto XVI dejó el pontificado alegando “falta de fuerzas” para continuar, pero su figura permaneció en el Vaticano, generando una situación inédita de convivencia entre dos papas. Francisco, en cambio, ha afirmado que no desea una “estructura paralela”, lo que deja abierta la posibilidad de que, si renuncia, se retire por completo de la vida pública de la Iglesia.
Si Francisco dimitiera o falleciera, se activaría el mecanismo para elegir a su sucesor. El proceso es riguroso y comienza con la convocatoria de los cardenales electores al Vaticano. Se celebran reuniones previas para discutir el perfil ideal del nuevo pontífice, y luego se inicia la votación en la Capilla Sixtina, bajo estricta confidencialidad. Para ser elegido, un candidato debe obtener al menos dos tercios de los votos. Cuando se alcanza el consenso, se anuncia con la tradicional “fumata blanca”. Actualmente, Francisco ha nombrado a la mayoría de los cardenales con derecho a voto, lo que podría favorecer la continuidad de su línea reformista. No obstante, los sectores conservadores aún tienen peso y podrían impulsar un cambio de rumbo en la Iglesia.
Varios nombres destacan entre los favoritos para suceder a Francisco. Entre ellos, algunos representan la continuidad de su legado, mientras que otros podrían marcar un giro hacia el tradicionalismo. El candidato natural es el cardenal Pietro Parolin, italiano y actual secretario de Estado del Vaticano, uno de los hombres más poderosos en la Santa Sede. Su perfil moderado y su conocimiento de la estructura de poder en Roma lo hacen un candidato fuerte. También suena el cardenal Luis Antonio Tagle, de Filipinas, muy cercano a Francisco y promotor de una Iglesia más inclusiva.
En el ala conservadora, el cardenal Robert Sarah, de Guinea, es una figura clave. Crítico con muchas de las reformas de Francisco y defensor de la tradición litúrgica. Si el cónclave gira hacia la restauración del catolicismo más clásico, Sarah podría ser una opción fuerte. Por otro lado, el cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y aliado de Francisco en sus reformas sociales, ha trabajado en misiones de paz y es visto como un candidato que podría mantener un equilibrio entre progresistas y conservadores.
El Vaticano se encuentra en un punto de inflexión. La eventual renuncia de Francisco podría abrir un período de transición pacífica, o desatar una lucha entre los sectores progresistas y conservadores dentro de la Iglesia. Si el próximo papa es un reformista, la línea de Francisco continuará, con una Iglesia más abierta al mundo. Si es un conservador, podríamos ver un retorno al dogmatismo tradicionalista.
Sea cual sea el desenlace, la elección del nuevo papa no será solo una cuestión religiosa, sino un evento con impacto global. La Iglesia católica sigue siendo una de las instituciones más influyentes del planeta, y su líder tendrá un papel clave en los desafíos políticos, sociales y espirituales del siglo XXI.