Cuaresma

Cuaresma

La Cuaresma es ejercicio abreviado e intenso del sentido de la vida cristiana.
15/03/2025 00:04
Fuente: Prensa Libre 

Estamos en pleno tiempo cuaresmal. La liturgia y la piedad se mueven en dos niveles complementarios. La piedad popular concibe la Cuaresma como tiempo de procesiones. Las hermandades de cada parroquia recorren las calles, en los días que les corresponde, con las imágenes de sus Nazarenos y Dolorosas, sus Sepultados y Resucitados, sus Magdalenas y Santos Juanes. Es un modo de recordar que la salvación de Dios se realizó a través del sufrimiento de Jesucristo, pero que también su Madre, sus discípulos y sus seguidores la compartieron. Los que llevan a hombros las respectivas imágenes unen sus propios dolores y esperanzas a los de Jesús. Se sienten imitadores de aquellos primeros discípulos que compartieron con Cristo su pasión para alcanzar plenitud en su resurrección. Así reciben redención y sentido desde la fe para sus vidas mortales, con la confianza de que alcanzarán la plenitud en Dios.


La liturgia de la Iglesia se mueve en otro registro, pero con un significado semejante. El nombre cuaresma viene del número 40, en alusión a la cantidad de días que, según narran los evangelios, Jesús pasó en el desierto, muy al inicio de su ministerio. Allí ayunó y se sometió a las pruebas con las que Satanás lo quiso doblegar. Cuando se configuró el tiempo de cuaresma, por los siglos III y IV, el énfasis estaba puesto en imitar los 40 días de ayuno de Jesucristo, como preparación para celebrar la pascua de resurrección. Como los domingos nunca son días penitenciales, para que el día cuadragésimo de ayuno fuera el sábado santo, la práctica debía comenzar en lo que después de llamó Miércoles de Ceniza.

Apenas algunas personas observan la disciplina penitencial oficial.


En aquellos siglos, el ayuno durante esos 40 días era bien radical. El consumo de carne estaba proscrito, lo que dio lugar a que surgiera después un festival para despedirlo: el carnaval, del latín carnes levare, es decir, quitar la carne o también carnes tolendas, con el mismo significado. La idea del ayuno era imitar a Jesús y demostrar con la práctica que el alimento importante no es el que nutre el cuerpo, sino el que nutre el espíritu para la vida eterna. “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”, había sentenciado Jesús. Hoy día la disciplina cuaresmal en lo referente a alimentos está muy mitigada y prácticamente no se observa.


Los 40 días del antiguo ayuno más los domingos constituyen hoy un tiempo litúrgico que se llama cuaresma hasta el sábado antes del Domingo de Ramos, Semana Santa a partir del Domingo de Ramos y especialmente Triduo Pascual, el Viernes y Sábado Santos, más el Domingo de Pascua. Durante este tiempo, la Iglesia fomenta e invita a la conversión a Dios, a las prácticas de austeridad y penitencia, a la oración y al servicio al prójimo necesitado en nombre de Dios. Se pretende así fomentar un estilo de vida enfocado en Dios y en Jesucristo como meta de la existencia temporal del creyente. Apenas algunas personas observan la disciplina penitencial oficial. La conversión cuaresmal a Dios la hace cada fiel según su piedad y devoción. En las parroquias se proponen días de retiro, charlas, tiempos de confesión y de oración para facilitar a los fieles la práctica cuaresmal.


La idea es que, así como transitamos de las cenizas del miércoles a la luz pascual del Domingo de Resurrección, así también entendamos que nuestra vida se mueve del polvo de la muerte que nos amenaza desde que nacemos hasta la plenitud radiante de vida y gloria a la que Dios nos conduce de la mano de Jesucristo muerto y resucitado por nosotros. La Cuaresma es ejercicio abreviado e intenso del sentido de la vida cristiana a la luz de la muerte y resurrección de Jesucristo.