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A 50 años del terremoto de 1976, Guatemala ensaya su preparación ante otro gran sismo
¿Guatemala está lista para otro sismo? A 50 años del terremoto de 1976, un experto evalúa la preparación del país en medio de un simulacro nacional.
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En el marco de los 50 años del terremoto de 1976, la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) llamó a la población a participar en el Simulacro Nacional por Sismo 2026, un ejercicio que busca reforzar la cultura de prevención en un país que sigue siendo altamente vulnerable ante eventos sísmicos.
El simulacro se realizará el miércoles 4 de febrero de 2026 y permitirá poner a prueba evacuaciones, activación de planes, coordinación interinstitucional y capacidad de respuesta, con base en los procedimientos establecidos en el Plan Nacional de Respuesta.
La actividad involucrará a 1 mil 600 edificaciones, 340 municipalidades y las 22 gobernaciones departamentales, así como a instituciones públicas, sector privado, centros educativos, comunidades organizadas y población en general.
En ese mismo contexto, la Municipalidad de Guatemala también anunció un simulacro coordinado para el lunes 3 de febrero a las 8 horas en el participaran en total ocho municipios, como San Miguel Petapa, Villa Canales, Villa Nueva, Amatitlán, Fraijanes, Mixco y Escuintla.
Guatemala, uno de los países más vulnerables
Para Alejandro Maldonado, exsecretario ejecutivo de Conred, este tipo de ejercicios siguen siendo indispensables porque la vulnerabilidad del país no ha disminuido, pese al paso del tiempo y a las lecciones que dejaron desastres como el terremoto de 1976.
“Guatemala realmente es uno de los países más vulnerables de todo el continente americano”, afirma Maldonado, al explicar que esta condición no se debe únicamente a la fuerza de los fenómenos naturales, sino a una combinación de factores estructurales.
“El riesgo no es solo el evento, sino la vulnerabilidad que tiene el país”, subraya, al señalar que Guatemala está expuesta a prácticamente todas las amenazas conocidas.

Maldonado explica que, aunque el país enfrenta múltiples riesgos, existen tres amenazas principales que históricamente han generado mayor impacto: inundaciones, deslizamientos y sismos.
“Históricamente los sismos han generado muchísimas pérdidas y daños, pero con una recurrencia menor que las inundaciones y los deslizamientos, que vemos prácticamente todos los años”, detalla. Aun así, advierte que la falta de preparación convierte cualquier evento en una emergencia de gran magnitud.
“Somos un país altamente vulnerable y no estamos preparados para los desastres. Entonces cualquier evento, aunque sea muy pequeño, va a generar un desastre”, enfatiza.
País no está preparado
El exfuncionario insiste en que muchos de los impactos que se registran en Guatemala podrían evitarse. “No hay una razón para que tengamos la cantidad de desastres que vemos si la infraestructura estuviera bien diseñada, con drenajes adecuados y protección de laderas”, explica.
La recurrencia de emergencias, añade, responde a la falta de prevención y a una gestión reactiva que se repite año con año, afectando casi siempre a las mismas poblaciones.
Maldonado recuerda que Guatemala fue líder regional en gestión del riesgo de desastres. “Guatemala fue ejemplo a seguir y asesoró a otros países, incluso en África, en temas de sistemas de alerta temprana”, afirma.
Uno de los principales avances fue la aprobación de las Normas de Reducción de Desastres (NRD). “Guatemala, siendo un país altamente sísmico, no tenía un código de construcción. No teníamos absolutamente nada”, señala al referirse a la situación previa a la NRD1.
- La NRD1 estableció criterios científicos para el diseño estructural, incluyendo estudios geotécnicos, geológicos e hidrológicos.
- Luego, se estableció la NRD2, muy relevante en tema sísmico al ser Normas Mínimas de Seguridad en Edificaciones e Instalaciones de Uso Público sobre rutas de evacuación, señalización y salidas de emergencia.
- Estas se complementaron con la NRD3, sobre la calidad de los materiales.
En diciembre del 2025 hubo una modificación importante a la NRD-2 y la Conred le transfirió a las municipalidades velar por su cumplimiento. A opinión de Maldonado para este cambio la Coordinadora tuvo que consultar a expertos en la materia, debido a que las modificaciones publicadas podrían generar inconvenientes para su aplicación.
“En particular, sería de analizar si todas las municipalidades del país tienen el personal técnico y la capacitación necesaria para evaluar el cumplimiento de la NRD-2”, puntualizó. De ello depende, según el experto, de la correcta verificación de seguridad de las infraestructuras.

Normas y planes que existen, pero no se cumplen
Pese a contar con estos instrumentos, Maldonado advierte que su aplicación ha sido deficiente. “El gran reto es que ni siquiera el propio Estado cumple al cien por ciento con la normativa”, señala.
A esto se suma la falta de planes de ordenamiento territorial. “Es obligación de las municipalidades tener estos planes, pero es mínimo el número que los tiene, y muchos no consideran la reducción de riesgos”, indica.
El exsecretario de Conred explica que el índice de riesgo del país también considera factores sociales y estructurales. “La capacidad de respuesta está directamente relacionada con el sistema de salud, el acceso al agua, la educación y el saneamiento”, afirma.
“Si en tiempos normales ya tenemos deficiencias en estos sistemas, en un desastre esas debilidades se multiplican”, añade, al señalar que la pobreza, la desigualdad y la dependencia de un solo ingreso por familia incrementan la vulnerabilidad.
Corrupción y falta de prevención
Maldonado identifica la corrupción como uno de los factores más graves. “Es uno de los principales disparadores de desastres en Guatemala”, afirma.
Relata que durante emergencias como el terremoto de San Marcos se evidenció infraestructura escolar sin refuerzos adecuados. “No era falta de conocimiento técnico, era irresponsabilidad y corrupción”, subraya.

A su juicio, la corrupción permite obras de mala calidad y el incumplimiento de normas, pese a que el país cuenta con profesionales capacitados y marcos técnicos adecuados.
El experto señala que la gestión del riesgo enfrenta un obstáculo político. “La prevención no genera votos porque es invisible”, explica.
“Inaugurar un puente rápido da votos; invertir en hacerlo bien hecho y menos vulnerable no se ve”, añade, al advertir que muchas obras priorizan la ejecución presupuestaria sobre la calidad y la seguridad.
“Si el que toma las decisiones no tiene un incentivo de invertir y de trabajar en prevención de desastres, entonces ahí ya tenemos un enorme obstáculo”, afirmó Maldonado.
El alto costo de no invertir en prevención
Maldonado advierte que no invertir en prevención tiene consecuencias humanas y económicas severas. “No solo se pierde infraestructura o vidas humanas, también se pierde productividad, empleos y se afectan cadenas de suministro”, indica.
Cita estudios del Banco Mundial que señalan que “por cada quetzal que se invierte en prevención y mitigación, el país puede ahorrarse entre siete y doce quetzales en la respuesta”.
Finalmente, considera que el Simulacro Nacional por Sismo 2026 es una oportunidad para transformar la memoria del terremoto de 1976 en acciones concretas.
“La prevención no es un trámite. Es practicar, identificar fallas y corregirlas antes de que ocurra un evento real”, afirma.
En su opinión, Guatemala no podrá avanzar en sus objetivos de desarrollo “si no se implementa de forma real y sostenida una política integral de reducción de riesgos de desastres, que existe, pero que se ha quedado en el papel”.
Conred invita a la población a informarse y participar a través del minisitio oficialhttps://conred.gob.gt/simulacro2026/, donde también está disponible el formulario de inscripción para empresas interesadas en realizar evacuaciones durante el simulacro.
Además, convoca a la ciudadanía a compartir fotografías históricas del terremoto de 1976 al correo [email protected], como parte del fortalecimiento de la memoria histórica y la cultura de prevención en el país.