Huité: Caso clave queda en manos de la fiscalía distrital
Expertos indican que el análisis de cadáveres y las escenas del crimen debió ser más “robusto” y que, por seguridad, una fiscalía capitalina debió encargarse de la investigación de los crímenes en Huité.
Dos aspectos destacan en el manejo del caso de los ocho asesinatos en Huité, Zacapa, el pasado 27 de septiembre, a manos de un comando armado: que el análisis de los cuerpos de las víctimas duró menos de 24 horas, y que el caso está en manos de la Fiscalía Distrital de Zacapa, y no de una fiscalía en la capital, considerando la magnitud de las circunstancias en que ocurrieron los hechos.
La duración de una necropsia del cuerpo de una víctima de una muerte violenta depende de su estado, aunque por lo general dura entre cuatro y cinco horas, según Antonio Navas, encargado de prensa del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif). Agregó que el proceso puede durar semanas si el cuerpo está en avanzado estado de putrefacción.
Los cadáveres de las ocho personas asesinadas en Huité los analizaron en la Clínica de Tanatología en Zacapa, del Inacif. Navas dijo que los ingresaron en la madrugada del 28 de septiembre, y que alrededor de las 18:30 horas del mismo día recibió el último informe de necropsia realizado. Inicialmente, las autoridades registraron siete víctimas. Una más falleció en el hospital al día siguiente. A todas las identificaron por huellas dactilares.
El criminólogo Federico Reyes dijo que cuando el Inacif solicita análisis complementarios, de balística y genética, el proceso—además de la necropsia—puede durar entre cuatro y cinco días. “Sólo el procesamiento de un cadáver, más si tiene heridas provocadas por arma de fuego, puede llevar de seis a siete horas”, señaló Reyes. “Aunque haya crecido Inacif Zacapa, el análisis involucra balística (…); entonces, me parece muy extraño que lo hayan hecho tan rápido. Aun si lo hubieran hecho en 48 horas, es demasiado rápido para producir un dictamen y establecer causa y manera de muerte. Ahí entra balística identificativa y comparativa para determinar tipo y calibre de arma”.
El experto lo explica así considerando las circunstancias de los hechos y el posible uso de armas de fuego militares, y añade que el análisis de la huella balística (la huella irrepetible que un arma deja en una bala al ser disparada, y que está documentada si el arma está registrada) debía ser trabajado entre el Inacif y la Dirección General de Control de Armas y Municiones (Digecam)—aunque esta la administra una entidad señalada, el Ministerio de la Defensa (Mindef).
Más clave la escena del crimen
Alan Ajiatas, exfiscal del Ministerio Público (MP), afirmó que, si bien los cadáveres tienen indicios importantes en los casos de heridas provocadas por armas de fuego, como en Huite, se debió robustecer el procesamiento de las escenas de los crímenes.
“[Determinar] la trayectoria de los proyectiles, desde donde se dispararon, cómo ingresaron, me serviría para hacer otras diligencias en la escena como una trayectoria balística, de izquierda a derecha, de arriba para abajo”, explicó Ajiatas. “Eso me hace ver de dónde venía el tirador, qué tipo de casquillos, ojivas, o proyectiles deformados se encontraron adentro del cuerpo. Eso me puede servir”.
Desde un principio, las autoridades informaron que el caso estaba en manos de la Fiscalía Distrital de Zacapa, que al menos hasta el mediodía del 28 de septiembre trabajó en la escena del crimen donde fueron asesinadas tres mujeres. El punto es la entrada principal al casco de Huité, y el tráfico fue interrumpido.
“Históricamente las escenas de crimen más complejas por lo general se trabajan a través de la fiscalía central, porque tiene más insumos y experiencia en este tipo de temas que la localidad”, añadió el exfiscal. Ajiatas explicó que también se considera que un hecho así pone en riesgo al personal de la fiscalía local que participará en la investigación, así como a otros operadores de justicia, como los del juzgado.
“Por ejemplo, en el caso de Salcajá —la masacre de nueve policías en el 2013—, se conformó una unidad especializada dentro de la Fiscalía de Delitos contra la Vida, por un hecho que sucedió en Quetzaltenango y Huehuetenango —donde aparecieron los restos de otra víctima—”, relató Ajiatas. “Se utilizaron los insumos de la localidad, pero todo se manejó en la capital; el control de la investigación se centralizó para tener mayor efectividad basados en experiencia —de casos anteriores—”.
Según el exfuncionario, la falta de información por parte de las instituciones públicas, en el caso de Huité, ha suscitado más zozobra. “Aquí, el protagonista es el MP, y también, hasta la fecha, ha guardado silencio en algunos aspectos”, añadió. La semana pasada, después de hacer la consulta en el MP en tres ocasiones, su oficina de prensa no respondió si el caso permanecía en manos de la Fiscalía Distrital de Zacapa.