¿El principio del fin para la Otán?

¿El principio del fin para la Otán?

Lo que parecía impensable hace unos años hoy es una posibilidad real.
14/03/2025 00:04
Fuente: Prensa Libre 

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán), fundada en 1949 como escudo militar frente a la amenaza soviética, enfrenta hoy una crisis existencial. La Alianza, que alguna vez fue la piedra angular de la seguridad occidental, tambalea ante la posibilidad de su disolución. Estados Unidos, su principal pilar, amenaza con retirarse, mientras Europa busca fortalecer su autonomía defensiva.


La Otán nació en plena Guerra Fría, cuando 12 países liderados por Washington, se comprometieron a la defensa mutua ante cualquier agresión externa. Su artículo 5, que establece que un ataque contra un miembro es un ataque contra todos, ha sido su fundamento. Con la caída de la Unión Soviética, la organización se expandió hasta incluir 32 países.


Durante décadas, la Otán justificó su existencia argumentando la lucha contra el terrorismo, la estabilización de conflictos y la contención de Rusia. Sin embargo, la invasión de Ucrania expuso sus debilidades, tales como la fragmentación política, falta de recursos y excesiva dependencia de EE. UU.


Además, desde su regreso a la Casa Blanca, Donald Trump ha puesto en entredicho la estabilidad de la Alianza. El presidente estadounidense ha señalado que muchos de sus miembros no cumplen con el compromiso de destinar al menos el 2% de su PIB a defensa, y ha dejado claro que no garantizará la protección de los países que no contribuyan lo suficiente. Esto ha generado pánico en Europa. Sin el respaldo militar y financiero de Washington, la Otán quedaría en estado crítico, y sus aliados se preparan para un posible escenario en el que EE. UU. reduzca drásticamente su apoyo, o incluso abandone la Alianza.

Si EE. UU. se retira y la Alianza colapsa, Europa deberá asumir su seguridad de forma independiente.


La falta de avances en la guerra de Ucrania y la suspensión de la ayuda estadounidense han obligado a Europa a reaccionar. Esto ha reactivado la propuesta de un ejército continental, una idea que gana terreno en la Comisión Europea. La reciente visita de Zelenski a la Casa Blanca aceleró la respuesta de los líderes occidentales, que ahora contemplan una inversión de 800 mil millones de euros en rearme.
Ante la incertidumbre, este bloque ha comenzado a considerar seriamente una defensa propia.

Francia y Alemania han liderado la propuesta de la creación de un ejército europeo, capaz de garantizar la seguridad del continente sin depender de EE. UU. Sin embargo, este bloque carece de una estructura unificada de defensa. La cooperación militar entre sus miembros ha sido errática, y la falta de una visión común complica cualquier intento de reemplazar a la Otán. Aun así, el temor a su posible disolución ha acelerado los esfuerzos de rearme. Actualmente, alrededor del 78% del armamento de los ejércitos europeos, se adquiere en el extranjero, principalmente en Estados Unidos.


Si la Otán desaparece, el equilibrio geopolítico cambiaría radicalmente. Rusia podría aprovechar la fractura para expandir su influencia en Europa del Este, mientras China avanzaría en sus ambiciones globales sin temor a una respuesta occidental coordinada. Para el Viejo Continente, el panorama sería complejo sin el liderazgo de Estados Unidos. La defensa recaería completamente sobre sus hombros, obligándolo a construir desde cero una estructura de seguridad robusta. Mientras tanto, actores como Turquía, que ha jugado un doble papel dentro de la Alianza, y ha coqueteado con Rusia, podrían redefinir su rol en el tablero global.


La Otán atraviesa su momento más incierto en décadas. Si EE. UU. se retira y la Alianza colapsa, Europa deberá asumir su seguridad de forma independiente. Lo que parecía impensable hace unos años, hoy es una posibilidad real e inminente. La pregunta no es si la Otán cambiará, sino si logrará sobrevivir a los nuevos tiempos.