Los elefantes de marfil y la burocracia de oro con recursos inagotables

Los elefantes de marfil y la burocracia de oro con recursos inagotables

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29/09/2026 07:58
La Hora
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Resumen Inteligente

En las columnas de un matutino del día domingo pasado, dos conocidos comentaristas abordan materias diferentes entre las que encuentro un puente de coincidencia. En el desarrollo de sus respectivos temas ambos aluden a lo que yo califico como inoperancia, boato y despilfarro de muchas instituciones cuyos directores se han aprovechado de la buena intención […]
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En las columnas de un matutino del día domingo pasado, dos conocidos comentaristas abordan materias diferentes entre las que encuentro un puente de coincidencia. En el desarrollo de sus respectivos temas ambos aluden a lo que yo califico como inoperancia, boato y despilfarro de muchas instituciones cuyos directores se han aprovechado de la buena intención (acaso ingenuidad) de sus creadores. En efecto, a lo interior de las sociedades humanas germinan buenas ideas. nobles propósitos. Construcciones imaginarias que proyectan un mundo mejor. Esas intenciones son, realmente, buenas, dignas de ser aplaudidas.

Pablo Solares se refiere al caso de Conamigua, una institución con propósitos loables. Dice Solares que desde su creación, en los tiempos de la UNE “ha importado más a quiénes contratan que para qué son contratados”, léase: se crearon plazas para premiar y motivar a los “activistas” del partido. Denuncia Solares que más del 80% de su presupuesto se va a funcionamiento, en todo caso: “un caso grave de desproporción entre los recursos públicos que consume la institución y los resultados que produce”. ¿Resultados? ¿Cuáles Pedro Pablo? Yo no puedo detectar un efecto positivo de esa costosa institución. Critica el autor el listado de las atribuciones del ente; una extensión del abecedario. Muchos de esos encargos son fantásticos pero porque pertenecen al mundo de la fantasía. Utopías. Otras funciones colisionan con otros organismos: Ministerio de Salud, Minex, Educación, etc. Un abultado presupuesto del que nuestros sufrientes migrantes no perciben ningún beneficio. Solo los de la foto, entonces ¿para qué vamos a desmantelar un lugar donde disponemos de plazas?

Por su parte el doctor Wagner, como buen internacionalista, se refiere al escenario internacional. A la Organización de Naciones Unidas. La ONU, dice Roberto, arrastra una crisis de un par de décadas (casualidad de tiempo en ambos columnistas), crisis que se refleja “por la incapacidad de (…) no dar soluciones o al menos hojas de ruta a crisis internacionales entre el 2008 y el 2014 hasta que la pandemia terminó por desnudar a la organización como un ente burocrático, costoso e inservible” (en función de resultados). Algo más, el profesor Wagner dice que sus funcionarios, empezando por su secretario general Antonio Guterres, es el “vacacionista mejor pagado del mundo”. Coincido con Wagner y lo repito: “el vacacionista mejor pagado del mundo”. Y detrás de él los funcionarios de alta jerarquía son igualmente un círculo enquistado en esos puestos, con grandes sueldos y viáticos (primera clase y 5 estrellas) y viviendo en su propia fantasía de pompa y ostentación.

Y lo propio puede decirse de las hijas de la ONU. La Unesco pretende resguardar los tesoros culturales de la humanidad ¿Quién lo va a criticar? Pero, aprovechando esa buena disposición de los países del mundo han creado una burocracia ostentosa y derrochadora, salvo contadas excepciones. De acuerdo con Trump que anunció el retiro de EE. UU. de Unesco para fines de este año. De igual forma se puede hablar de la Unicef, lástima porque la idea de proteger a los niños es muy buena (vende bien, en todo caso). Lo mismo cabe respecto a la salud del mundo ¿qué resultado efectivo tuvo la OMS cuando la pandemia? Los culpables del deterioro de muchas de esas organizaciones son los propios funcionarios que, como parásitos succionan los presupuestos. ¡Qué pena!

Lo mismo pasa en el deporte, todos aplaudimos la iniciativa del Barón de Coubertin: el abrazo universal a través del deporte, pero alrededor de esa buena iniciativa olímpica se ha enquistado una burocracia de oro. Algo parecido en el fútbol, Jules Rimet estuvo picando piedra por más de 30 años para levantar a la FIFA. Vino luego Joao Havelange a recoger la cosecha; se perpetuó en el puesto, estuvo en el COI 48 años y 24 años, como presidente de FIFA (de manera simultánea). Su sucesor, Blatter quiso hacer los mismo y en la UEFA, Platini tenía similares pretensiones pero las investigaciones lo rebajaron. Algo parecido a Infantino quien, obviamente, quería seguir los pasos de sus antecesores. Se aseguraban el voto de los países por medio de cortesías y prebendas en favor de los directivos. Es fácil ganar una reelección. Cuando llegan al poder cierran todas las compuertas para no permitir que personas ajenas a la cuadrilla ocupen posiciones. Las mentadas FIFA, UEFA, CONCACAF, CONMEBOL, etc. son grandes montajes de beneficios particulares. Todo ello aprovechándose de una noble idea: el deporte y la competencia internacional. En nuestro deporte también pasa lo mismo.

Si Guatemala es una democracia ¿por qué no se escucha la voz del pueblo? Cualquier ciudadano exige que se elimine el Parlacen. ¿Qué pasa? Todos pedimos un plan de austeridad en las entidades de gobierno. También pedimos buena gobernanza y fiel aprovechamiento de los fondos públicos. ¿Qué pasa? Quienes apuestan a la lotería de cada cuatro años quieren que la piñata esté repleta de confites.

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