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El principal objetivo electoral de Donald Trump para 2024 es salvarse así mismo
Después de fruncir el ceño en silencio con los brazos cruzados cuando se convirtió en el primer expresidente en ser acusado de delitos por el gobierno federal, Trump rápidamente hizo la transición a un café cubano, en Miami, donde se deleitó con la adulación de los seguidores que cantaban “Feliz cumpleaños”.
El expresidente de Estados Unidos Donald Trump pasó de la corte a la campaña electoral en un abrir y cerrar de ojos, este martes, subrayando cómo las elecciones de 2024, que deberían abordar los problemas más apremiantes del pueblo estadounidense, se han convertido en una mera herramienta de su estrategia de defensa en un caso criminal.
Más tarde, en su club de golf en Nueva Jersey, el expresidente acusado dos veces y favorito para la candidatura republicana de 2024 se presentó falsamente como una víctima inocente de un Gobierno tiránico, ignorando los 37 cargos federales en su contra relacionados con presunto mal manejo de documentos clasificados.
“Hoy fuimos testigos del abuso de poder más malvado y atroz en la historia de nuestro país. Algo muy triste de ver, un presidente en funciones corrupto hizo arrestar a su principal oponente político por cargos falsos y fabricados de los que él y muchos otros presidentes serían culpables, justo en medio de una elección presidencial en la que está perdiendo por mucho”, dijo Trump, una vez más ignorado los hechos.
El expresidente, quien intentó robarse las elecciones de 2020, acusó al presidente Joe Biden y a una banda de inadaptados y marxistas de injerencia electoral de montar una persecución política propia de una nación fascista o comunista. También insistió falsamente en que tenía derecho a guardar en secreto documentos que eran propiedad del Gobierno de Estados Unidos.
Sus comentarios estuvieron entre los más escalofriantes y demagógicos jamás pronunciados por una figura importante en la historia estadounidense moderna. Y en un día sombrío en la historia del país, esos comentarios dijeron todo sobre el expresidente y el espectáculo divisivo que se avecina mientras se postula para la Casa Blanca bajo la sombra de dos acusasiones penales de las que se declaró inocente, y es posible que haya más por venir.
El desafío de Trump reforzó la impresión de que ve la ley con desprecio. Al ignorar la gravedad de una situación que creó, una vez más antepuso las necesidades personales y políticas inmediatas al interés nacional, una tendencia que se refleja en su almacenamiento desordenado de documentos clasificados en un baño, un salón de baile y una ducha. El material incluía secretos sobre el programa nuclear de Estados Unidos y planes militares clave y, según la acusación, supuestamente obstruyó los esfuerzos del Gobierno para ponerlos a salvo.
El talento para el espectáculo de Trump reforzó una estratefua de poner sus problemas legales en el centro de una campaña ya arraigada en afirmaciones de que es la víctima inocente de un sistema de justicia politizado.
“Vaya cumpleaños, tenemos un Gobierno que está fuera de control”, se oyó decir a Trump en el restaurante cubano horas antes de cumplir 77 años. Este es el tipo de tema de victimización que ha estado durante mucho tiempo en el centro del atractivo populista basado en la queja de Trump. Una vez más, trata de deslegitimar a las instituciones que le piden cuentas, buscando encender un fuego bajo los votantes del Partido Republicano e incluso dar forma a un eventual jurado en Florida.
Pero la coreografía política de este martes mostró que este enfoque es más que una estrategia política. Reveló una realidad emergente más profunda sobre la campaña 2024. La estrategia de defensa legal de Trump ahora está completamente fusionada con la electoral. Su apuesta por recuperar la Casa Blanca ya no es una mera campaña política, sino que ahora se ha convertido en una cuestión de autoconservación. A medida que avanzan sus batallas judiciales, su mayor objetivo parece ser recuperar la autoridad presidencial que podría darle el poder de hacer que desaparezca su posible responsabilidad penal, e incluso la amenaza de ir a la cárcel, si es declarado culpable.