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Mon Laferte responde a 500 artistas en contra de su exposición de arte y revela abusos en su niñez
Cerca de 500 artistas visuales firmaron un carta en contra del tiempo de su exposición de arte, Mon Laferte publicó una respuesta en sus redes, en donde habla de su vida personal y abre un debate acerca de ¿cómo se gana una el derecho de llamarse artista?
Su nombre es Norma Monserrat Bustamante Laferte (1983) y se conoce en el mundo artístico como Mon Laferte.
Mon Laferte nació en Viña del Mar, Chile. Según información de Vogue, desde niña fue atraída por la música, participaba en concursos escolares y cuando cumplió 13 años consiguió una beca para estudiar música en el conservatorio de su ciudad localidad, aunque es un autodidacta en sus distintas fases de vida.
La cantautora que ha puesto entre las canciones más escuchadas Mi buen amor o Tu falta de querer en 2023 tuvo su primera exposición de pintura en el Museo de la Ciudad de México. La exposición tenía el nombre de Gestos.
Desde entonces sus exposiciones artística combinan con su vida de madre, esposa y su carrera musical. Una faceta más que ha despertado admiración y también incomodidades.
También en 2023, EFE publicó que inauguró en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), en Santiago de Chile, la exposición multidisciplinar Te Amo, una retrospectiva en la que repasó su carrera y dio rienda suelta a su faceta como poeta y pintora. Incluso fue comparada con la artista mexicana Frida Kahlo.
El 2025 arrancó con esta misma muestra que estará abierta hasta marzo 2025 en el Centro Cultural Parque Cultural de Valparaíso (PCdV). Debido a su éxito decidieron extenderla hasta marzo 16.
La polémica
Debido a la decisión de dejar más tiempo la muestra de Mon Laferte, más de 500 artistas escribieron una carta que explica la molestia por esta decisión. “Las y los abajo firmantes, artistas visuales y miembros de la comunidad cultural, expresamos nuestro profundo rechazo ante la injusta desvinculación de Alonso Yáñez Avendaño como Jefe de Programación del , ex Cárcel…Denunciamos que su desvinculación responde, en parte, a su firme defensa de los acuerdos pactados con los artistas seleccionados para exponer en el PCdV. En reiteradas ocasiones, Alonso exigió que se respetaran las fechas programadas y los tiempos de exposición comprometidos”, expresaron.
Luego se quejan acerca del espacio de programación que se extendió para Mon Laferte, quien consideran ha sido privilegiada y se denuncia el desplazo a artistas previamente programados y reduciendo los plazos de exhibición de sus obras.
Mon Laferte responde
La voz de Mon Laferte esta siendo un tema que ha llevado a cientos de reflexiones y comentarios a favor y en contra. También lleva a conocer otras interioridades de su vida.
“¿Cómo se gana una el derecho de llamarse artista? ¿Naces, te haces, lo compras?“, dice. Describe además, “yo no fui a la universidad y no tengo título de artista ni de catedrática ni de ná, pero la necesidad te enseña a ser mas creativa, arreglártelas y a no pedir permiso ¿se imaginan hubiera pedido permiso? Yo estaría muerta”.
En su publicación acompañada de sus obras entra a una de las partes más complicadas de su vida. “Fui violada a los 7 años, a los 11 empecé a tomar, fumar cigarro y consumir marihuana, probé la pasta base a los 13, estudié en la D.320, almorzaba en la escuela y solo llegué a octavo básico. Empecé a trabajar a los 13 años y desde esa edad hasta los 18 fui abusada por un tipo 20 años mayor que yo, quien me vendía como mi manager; él se quedaba con la mitad de la plata. Durante ese tiempo canté en la calle, en bares, en las micros, en circos.
A los 17 vivía sola con mi abuela, me tocó cuidarla después de un derrame cerebral que la dejó postrada, yo en las noches salía a cantar y con eso compraba pañales pa ella y a veces uno que otro vestido de la ropa usada pa cantar, aprendí a hacer maravillas cosiendo a mano.
A los 18 encontré una oportunidad en la tele, eso para mí fue la salvación de mi vida, ganaba 30 lukas a la semana, después empecé a tener pitutos y con eso ayudaba a mi familia. Durante los 5 años que estuve en la tele fui acosada por un productor musical, me besaron a la fuerza varias veces y me trataron de p… sin talento, me la creí y aguanté por necesidad, pero finalmente tuve el valor y me fui.
Con 23 años y 4 palos que había juntado me fui a México, sin pitutos, sola con ganas de salir adelante. Cuando llegué a Mexico me tocaron los años más difíciles del crimen organizado, salí escapando un par de veces de algún antro en Veracruz, canté covers en bares durante 8 años. Ganaba 300 lukas al mes. Con eso a veces le podía mandar plata a mi familia en Chile”, expresó la cantante.
PCdV también publicó un mensaje de apoyo a la cantante. “Lamentamos que desde algunos sectores se intente afectar la imagen de una artista tan destacada como Mon Laferte; una creadora que no sólo valoramos, sino que hemos declarado nuestra Embajadora Cultural para el mundo. Reiteramos nuestro reconocimiento a su obra y nuestro compromiso con todos los artistas nacionales que requieren apoyo constante para visibilizar sus obras y aportar al país desde un ámbito tan relevante como la cultura y a quienes hemos albergado y seguiremos apoyando con la misma convicción de siempre“, dijeron en su página web.
¿Qué simboliza esta polémica?
Un artículo de Galo Ghigliotto, escritor y guionista chileno, en la revista Santiago, de la Universidad Diego Portales comparte que Mon Laferte ha contado que visitó un museo por primera vez a los 30 años, en México. “A partir de esa experiencia comenzó a desarrollar una producción que hoy supera las mil obras”, explica.
“Es posible que algunas personas que nunca han pisado un centro cultural lo hagan por primera vez gracias a esta exposición. La pregunta entonces es: ¿qué significa para un espacio cultural exhibir el trabajo de una artista masiva? La respuesta es paradójica: la posibilidad de ofrecerle a otros artistas un espacio continuo en el que puedan mostrar sus obras. Circula por ahí la leyenda de que un editor argentino a punto de quebrar le pidió a Neruda un libro que le ayudara a salvar su editorial. Neruda le habría entregado Odas elementales, título que propició el reflote de la editorial y de ese modo seguir publicando otros libros. Y eso no es infrecuente en las editoriales, incluso tiene un nombre: se llama perecuación cuando un libro exitoso financia la publicación de otros títulos menos comerciales. Lo mismo ocurre con las galerías, cines, centros culturales: mientras más visitas, mientras más ingresos, mayor espacio para artistas a veces más radicales, a veces simplemente minoritarios. Desconocer esto es parte de la ignorancia de los indignados”, dice Ghigliotto.
Otro punto de su artículo lleva a poner en mesa la discusión sobre el acceso a espacios culturales. “Es legítima, pero cuando la crítica se concentra exclusivamente en quién está ocupando el espacio, más que en el valor o impacto de la obra, queda en evidencia que lo que molesta no son solo las pinturas de una cantante, sino su éxito, su visibilidad y, en última instancia, su derecho a estar ahí”, agrega el editor y guionista.