Qué desafíos y oportunidades enfrenta la literatura infantil y juvenil en Guatemala, según escritores

Qué desafíos y oportunidades enfrenta la literatura infantil y juvenil en Guatemala, según escritores

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29/06/2026 08:00
Prensa Libre
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Resumen Inteligente

La literatura infantil y juvenil en Guatemala vive un auge impulsado por nuevos autores y editoriales. Sin embargo, el sector aún enfrenta varios desafíos

La curiosidad de niños y jóvenes es el aliciente para los autores de literatura infantil y juvenil. En Guatemala, este género experimenta un auge que abre camino a nuevos títulos que buscan satisfacer la necesidad de leer nuevas historias.

“Creo que la literatura infantil siempre está en un buen momento. Tiene una conexión con un grupo lector que, por lo menos en la historia contemporánea, es muy activo y goza de gran salud, porque las infancias, aun en medio de las carencias del sistema educativo, siguen siendo curiosas y buscan lecturas”, asegura Julio Serrano Echeverría, poeta y autor de literatura infantil.

En esa línea, el escritor destaca el trabajo de la industria editorial que publica literatura infantil guatemalteca y centroamericana, el surgimiento de nuevos proyectos que la han impulsado, así como la participación de ilustradores, mediadores de lectura y cuentacuentos, quienes cumplen un rol esencial en la promoción de este género.

“Si nos comparamos con hace algunos años, incluso con una década atrás, hoy tenemos muchos más autores nuevos y editoriales independientes que han empezado a producir literatura infantil. Con el auge de la tecnología y la autopublicación, hoy es posible publicar con un clic en plataformas como Kindle de Amazon”, coincide Jessica Pérez, escritora e ilustradora.

Agrega que antes la producción estaba más cerrada a editoriales grandes y tradicionales, pero gracias a las nuevas oportunidades tecnológicas y a los sistemas de impresión que permiten tirajes más pequeños, hay un auge en la producción de literatura infantil y juvenil.

Los desafíos

Sin embargo, la realidad educativa y cultural del país también impone diversos desafíos a la literatura infantil y juvenil, comenzando con el escritor.

Según Serrano, el primer reto es personal: querer escribir una historia y hacerlo. El segundo es profesional, pues un texto necesita el acompañamiento de un editor, no solo como corrector, sino para que aporte una visión del mundo. El tercero requiere una formación profunda del escritor.

“Para escribir literatura infantil hay que ser escritor o escritora. Cualquiera puede escribir un cuento bello para regalar a sus hijos, y ojalá todos lo sigamos haciendo, pero cuando se coloca un texto en manos de miles de niños existe un alto grado de responsabilidad. Esa ética de la escritura implica profundidad, conocimiento y seriedad respecto de lo que se coloca en el espacio de las infancias. Uno no escribe simplemente “para niños”. La responsabilidad de un creador o creadora es profunda y requiere esfuerzo, trabajo y una ética de la poética. Eso significa formarse, prepararse, ser responsable y pertinente”, agrega.

A esto, el poeta suma el reto de contar a los niños y jóvenes 3,500 años de historia, de aprender a leer en los idiomas maternos y mayas, de conectar con la memoria de los pueblos y de lograr que los libros sean un espejo de la realidad nacional.

“Tenemos muy pocos libros de memoria histórica, sobre migraciones, sobre la historia de las mujeres que nos han traído hasta acá, sobre las luchas de las personas de a pie, de quienes trabajan todos los días, de las abuelas que trabajaron en el campo o en la maquila. Tenemos pocas historias sobre quiénes somos como país”, asegura.

Asimismo, afirma que mucha de la literatura infantil es moralizante, cuando no debería decirle a alguien qué debe ser, sino, más bien, abrir el mundo y liberar el ser.

“Seguimos viendo a los niños y niñas como depositarios de valores. Por supuesto que los valores importan, pero no son costales donde se depositan. La literatura debe ser una conversación y un aprendizaje con ellos”, reflexiona.

A estos retos, Pérez añade la idea de que en Guatemala no se lee y que es muy difícil publicar. “Tenemos índices bajos de lectura, no solo en alfabetización, sino también entre la población que sabe leer y escribir, pero no lee. Producir material con el que los niños de Guatemala y Centroamérica se identifiquen puede ayudar a enfrentar ese problema”.

Asimismo, resalta que el consumo de material extranjero hace que los niños no siempre se sientan identificados con los tonos de piel, los contextos o las experiencias de los personajes, lo cual provoca que pierdan interés en el contenido.

Padres, tutores y maestros cumplen un papel importante en el fomento de la lectura en niños y jóvenes. (Foto Prensa Libre: Freepik)

“Ese contexto es un reto para el escritor, porque venimos influenciados por lo que vemos en series y consumimos del extranjero, especialmente por la cercanía con Estados Unidos y México. Hay que quitarse parte de ese bagaje y darle una voz propia a nuestra región: a nuestra identidad, cultura, casas, pieles y formas de ser guatemaltecas”, explica.

Además, no hay que pasar por alto la importancia de la presentación. La autora asegura que los materiales deben ser visualmente atractivos para los niños, porque están pensados para ellos. También señala que debe existir una mediación adecuada sobre las edades a las que va dirigido cada libro, pues el hecho de que diga “para niños” no puede abarcar todas las edades.

“Probablemente el reto más grande de la literatura infantil lo tienen los adultos: no hemos aprendido a aprender con los niños y las niñas. No hemos aprendido a desaprender la idea de que un niño o una niña no son humanos a medias. Son humanos totales que necesitan acompañamiento, pero tienen todas las herramientas para que su espíritu sea lo que quieran ser”, concluye Serrano.

Nuevas oportunidades

Los autores coinciden en que la oportunidad más grande para este género literario son las redes sociales, pues abren espacios para la comunicación con los autores y, además, se convierten en medios para difundir diversas publicaciones.

“Cualquier persona puede escribirle a un autor de literatura infantil y, probablemente, recibirá respuesta. Es el primer momento de la historia en que eso es posible de manera tan directa”, asegura el poeta.

La revolución tecnológica en la impresión también representa una gran oportunidad para la impresión bajo demanda. Hoy se puede imprimir incluso un solo ejemplar.

Asimismo, actividades culturales que acercan los libros y los autores al público, como las ferias del libro, también se convierten en espacios esenciales para autores, lectores, ilustradores y editoriales, pues no solo permiten la difusión de las obras, sino también la formación de los autores por medio de diversos talleres.

“He visto muchos autores independientes que se autoprodujeron y autopublicaron, y llegan a esos espacios no solo con un manuscrito, sino con un libro armado para presentarlo o buscar editoriales que quieran publicarlo”, cuenta Pérez.

“La oportunidad que más ilusión me hace es formarnos y acompañarnos: ir a talleres, asistir a charlas, hablar con autores, pedir una pequeña retroalimentación”, agrega Serrano.

Aliados y difusores

El esfuerzo de los maestros por enseñar y promover la lectura ha sido indispensable en este proceso, pues, en medio de la escasez de recursos, han encontrado maneras de acercar los libros a los niños.

“En cualquiera de sus circunstancias están haciendo magia y sacando agua de las piedras. He conocido maestros de regiones muy remotas que hacen verdaderas maravillas con muy poco. A pesar de la ingratitud del sistema educativo, del sistema social, de la indiferencia de algunos padres y de muchas limitaciones, ellos y ellas siguen ahí”, cuenta Serrano.

“Pensemos en el libro infantil como en la tortilla: que alcance para todos”.

Asimismo, asegura que medios de comunicación como Prensa Libre también han sostenido alianzas y esfuerzos para difundir la literatura infantil y juvenil, pues con la publicación de diversos fascículos se han convertido en canales de distribución masiva de los textos.

“Necesitamos que haya libros para todos y todas. Pensemos en el libro infantil como en la tortilla: que alcance para todos. Si algún libro puede haber en las casas de todas las familias guatemaltecas, que sea un libro de literatura infantil. La difusión masiva es clave”, asegura el autor.

Encuentro centroamericano

Como parte de las Jornadas Profesionales de la Feria Internacional del Libro Filgua 2026, se celebrará el Segundo Encuentro de Literatura Infantil “Centro de América”, que reunirá a más de 40 autores, ilustradores, investigadores, bibliotecarios, mediadores de lectura, editores y gestores culturales de Centroamérica, México, España, Argentina y Colombia para reflexionar sobre el papel de la literatura infantil y juvenil en la formación de nuevas generaciones de lectores.

El evento tendrá lugar del 4 al 6 de julio del 2026 en el Centro Cultural de España en Guatemala, Paseo de la Sexta, zona 1, Ciudad de Guatemala. Para inscribirse es necesario llenar un formulario proporcionado por los organizadores.

El encuentro también incluirá dos exhibiciones: “Territorios y Raíces”, una muestra que reúne el trabajo de ilustradores de la región, y una exhibición de editoriales centroamericanas de literatura infantil y juvenil que permitirá conocer a los actores que impulsan la creación, publicación y circulación de estas obras en Centroamérica.

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