Basura orgánica e inorgánica: qué es, ejemplos y por qué separarla

Basura orgánica e inorgánica: qué es, ejemplos y por qué separarla

Clasificar la basura no solo protege el medioambiente, sino que también previene enfermedades y facilita el reciclaje. Es un paso esencial hacia un futuro sostenible.
06/02/2025 15:00
Fuente: Prensa Libre 

Desechar una botella de plástico, la cáscara de una fruta o una mascarilla quirúrgica no tiene el mismo impacto en el medioambiente. Tirarlos en un mismo espacio puede generar efectos irreversibles en el ecosistema.

Utilizar una sola vez una botella de plástico y desecharla en un basurero común representa un reto ambiental de 450 años, pues es el tiempo que tarda en degradarse. Si llega al mar, se convierte en una amenaza para la fauna marina, siendo responsable de la muerte de al menos 100 mil animales marinos cada año. Clasificar correctamente este desecho puede evitar esta tragedia ecológica.

La simple acción de separar y valorizar los desechos sólidos según su naturaleza y composición reduce la contaminación, protege los recursos naturales y previene enfermedades relacionadas con una mala gestión de residuos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos muere una persona en el mundo a causa de enfermedades derivadas del mal manejo de los desechos sólidos. Es urgente iniciar el cambio para evitar alcanzar un punto crítico en la sostenibilidad ambiental.

En esta nota le explicamos cómo se clasifican los desechos, qué tipos existen y cómo crear el hábito de separación.

Desechos y su clasificación

Para clasificar de manera eficiente los desechos sólidos, primero es fundamental entender que estos se dividen según su origen, ya sea natural (biodegradable) o generado por el ser humano (no biodegradable).

Existen tres criterios principales para clasificar los desechos:

  1. Por biodegradabilidad: clasifica los residuos en biodegradables (descomponen naturalmente) y no biodegradables (permanecen en el ambiente por largo tiempo).
  2. Por origen: Clasifica los desechos según su procedencia, como domésticos, industriales o agrícolas.
  3. Por nivel de riesgo: Agrupa los residuos en peligrosos (tóxicos, radiactivos, infecciosos) y no peligrosos.

Comúnmente, en las escuelas se enseña una clasificación básica de los residuos, dividirse en orgánicos e inorgánicos, lo que se conoce como la primera línea de separación de residuos y son parte fundamental para entender la clasificación de desechos. Sin embargo, una clasificación más detallada permite mejorar el manejo de los desechos y reducir su impacto ambiental.

Desechos orgánicos

Los desechos orgánicos son residuos de origen biológico, es decir, provienen de organismos vivos como animales, plantas o microorganismos.

Estos residuos se generan diariamente en los hogares, especialmente en la cocina, y pueden reintegrarse al medioambiente mediante compostaje o reciclaje orgánico, un proceso que los transforma en abono natural para la tierra y las plantas.

Ejemplos de desechos orgánicos:

  • Desechos de origen animal: Pellejos de pollo, huesos y otros restos biodegradables.
  • Restos de alimentos: Cáscaras de frutas y verduras, sobras de comida.
  • Materiales naturales: Papel y cartón sin tintes ni plastificados.
  • Hojas y residuos vegetales: Hojas secas, ramas pequeñas.

Efectos

Aunque se suele creer que los desechos orgánicos son inofensivos para el medioambiente, esto no es del todo cierto. Si bien pueden ser un recurso renovable, su mala clasificación y disposición inadecuada pueden generar graves daños ambientales.

Cuando los residuos orgánicos se mezclan con desechos comunes y terminan en vertederos, se produce un proceso que contribuye al efecto invernadero. Al exponerse al sol y descomponerse junto con otros materiales, liberan metano (CH₄), un gas que es responsable del 30 % del calentamiento global.

Además, si estos desechos se filtran en cuerpos de agua o en la superficie terrestre, pueden contaminar recursos naturales, deteriorando su calidad. Su acumulación también genera malos olores y atrae plagas, lo que representa un riesgo para la salud pública.

Por ello, clasificar correctamente los residuos orgánicos y reutilizarlos como abono natural evita la pérdida de nutrientes y los convierte en una fuente de energía renovable para la naturaleza.

Desechos inorgánicos

Los desechos inorgánicos son residuos provenientes de la producción industrial o comercial del ser humano. Se consideran no biodegradables, ya que no pueden reincorporarse al ecosistema de forma natural y tardan años o incluso siglos en degradarse, generando graves efectos negativos en el medioambiente.

Aunque los avances tecnológicos han permitido el desarrollo de materiales biodegradables, la mayoría de los desechos inorgánicos aún liberan sustancias contaminantes, lo que puede provocar impactos irreversibles en la salud y el ecosistema.

Por ello, clasificar correctamente estos residuos es fundamental, ya que muchos de ellos pueden ser reciclados y reutilizados, reduciendo su impacto ambiental.

Clasificación de desechos inorgánicos reutilizables:

  • Vidrio: Reciclarlo ahorra energía y recursos naturales.
  • Papel y cartón: Reutilizar este recurso reduce la deforestación.
  • Envases de plástico: Reutilizarlos disminuye la contaminación de mares y ríos
  • Metales: Reusarlos evita la sobreexplotación de minerales y reduce la huella de carbono

Desechos como el vidrio, aluminio y cartón aunque son parte de los residuos inorgánicos pueden ser reciclados en su totalidad y convertirse en nuevos productos sin perder calidad.

Efectos ambientales

El manejo adecuado de los desechos es fundamental para la conservación del ecosistema, ya que su disposición inadecuada puede generar daños irreversibles.

Cuando estos residuos se desechan en vertederos comunes, pueden contaminar el suelo, ya que liberan toxinas que afectan su fertilidad, impidiendo la reproducción de especies y alterando el equilibrio del hábitat.

Si los desechos terminan en espacios públicos o cuerpos de agua, pueden afectar la vida acuática y la salud humana. Su acumulación en la tierra y el agua libera químicos volátiles, lo que deteriora la calidad del aire y aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias y otras afecciones en las personas

Tiempo estimado de degradación de distintos residuos:

Así como una botella de plástico puede tardar 450 años en degradarse, otros desechos pueden necesitar siglos o incluso milenios para descomponerse por completo.

  • Botellas de vidrio: Más de 4 mil años (prácticamente indestructibles en condiciones normales).
  • Latas de aluminio: 200 a 500 años (Material que si puede reciclarse).
  • Plásticos (bolsas, envases, envolturas): 150 a mil años, dependiendo del tipo de plástico.
  • Pilas: Más de mil años, liberando metales pesados y contaminando agua y suelo.
  • Desechos tecnológicos (electrónicos): Hasta mil 500 años, emitiendo sustancias tóxicas.
  • PVC (policloruro de vinilo): Hasta mil años, con un alto impacto contaminante.
  • Basura sanitaria (pañales, toallas femeninas, mascarillas, colillas de cigarro): 300 a 600 años, afectando al ecosistema, principalmente fuentes de agua.

¿Por qué clasificar la basura?

La clasificación de los desechos es fundamental a nivel global, ya que contribuye a reducir la contaminación progresiva, protege la salud pública al disminuir la presencia de contaminantes y genera beneficios económicos a nivel local.

Actualmente, los desechos tienen un gran impacto ambiental y sanitario. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la generación de residuos sólidos urbanos podría aumentar de 2 mil 100 millones de toneladas en el 2023 a 3 mil 800 millones de toneladas en 2050 si no se implementan estrategias globales de reducción y reciclaje.

Beneficios del reciclaje

  • Protege el medioambiente: Reciclar evita la acumulación de residuos en vertederos, reduce la contaminación del suelo, el agua y el aire y disminuye la degradación de ecosistemas.
  • Disminuye la extracción de recursos naturales: Al reciclar, se evita que las industrias deban extraer nuevos materiales como papel, vidrio, plástico y metales, lo que reduce el impacto en los ecosistemas.
  • Reduce emisiones contaminantes: Uno de los principales beneficios es la disminución de gases de efecto invernadero, generados por la descomposición de residuos orgánicos en vertederos.
  • Minimiza riesgos para la salud: Una adecuada gestión de residuos previene la proliferación de plagas y enfermedades relacionadas con la contaminación, que afectan a millones de personas en el mundo.
  • Promueve la economía circular: Fomentar la filosofía de las 3R (Reducir, Reutilizar y Reciclar) impulsa el desarrollo de una industria sostenible, genera nuevas oportunidades de empleo y fortalece el mercado del reciclaje.

¿Cómo y dónde clasificar los desechos?

Para reciclar no es necesario comprar grandes contenedores ni invertir en nuevos utensilios. Basta con utilizar cajas o botes divididos por colores, lo que facilitará la separación de residuos y ayudará a reducir la contaminación.

Clasificación de residuos por colores:

Verde – Desechos orgánicos

  • Cáscaras de frutas y verduras
  • Aserrín
  • Restos de café o comida

Azul – Plásticos

  • Botellas y envases de plástico
  • Tapaderas y pajillas
  • Film plástico

Celeste – Vidrio

  • Envases de alimentos
  • Botellas y vasos
  • Vidrios sin quebrar

Naranja – Envases multicapa

  • Envases de comida
  • Cartones de jugo o leche

Gris – Metales

  • Latas de aluminio
  • Tornillos y herramientas metálicas

Amarillo – Papel y cartón

  • Hojas, revistas y libros
  • Cajas de cartón

Negro – Desechos inorgánicos no reciclables

  • Residuos que no pueden reciclarse ni reutilizarse