Cómo las acciones de Estados Unidos impactan en la cooperación internacional y podrían provocar un nuevo orden mundial

Cómo las acciones de Estados Unidos impactan en la cooperación internacional y podrían provocar un nuevo orden mundial

El mundo observa con atención un contexto global que revive viejas tensiones de poder y plantea nuevos desafíos. En entrevista, el excanciller Gabriel Orellana analiza la crisis del multilateralismo y sus implicaciones para Guatemala.

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Resumen Automático

11/01/2026 06:00
Fuente: Prensa Libre 

Las recientes acciones de Estados Unidos en el escenario internacional han reavivado el debate sobre el futuro del orden mundial construido tras la Segunda Guerra Mundial.

El multilateralismo, que durante décadas sirvió como marco de contención y cooperación entre potencias, enfrenta hoy cuestionamientos profundos, en medio de una creciente disputa por la hegemonía global.

En este contexto, un análisis desde América Latina permite dimensionar las implicaciones de estos cambios para países como Guatemala. En esta entrevista con el excanciller Gabriel Orellana, se abordan las incertidumbres que plantea un mundo marcado por la concentración de poder, la imprevisibilidad política y el debilitamiento de las instituciones globales.

¿Cómo interpreta el impacto internacional de las acciones de Estados Unidos en Venezuela, tanto a nivel regional como en el orden jurídico internacional?

Desde mi perspectiva, el caso venezolano abre dos grandes vertientes que plantean múltiples incógnitas. La primera, centrada exclusivamente en Venezuela, es el retiro de un dictador —no puede hablarse de un derrocamiento—, ya que el grupo gobernante continúa y esto abre la puerta a una administración, o incluso una ocupación política, por parte de Estados Unidos.

La segunda, y posiblemente la más trascendente, es el impacto que esta acción tendrá en el ordenamiento jurídico internacional. Estados Unidos está proyectando una posición unilateral como potencia mundial, actuando al margen de normas que en gran medida ayudó a construir. El propio presidente Trump habló de una administración de Venezuela por tiempo indefinido, lo que podría extenderse por décadas.

El problema no es solo la salida del presidente Maduro, sino las consecuencias que esto puede acarrear. A ello se suma una preocupación mayor: que Estados Unidos busque constituirse en el amo del mundo, o al menos del continente americano, lo que plantea la interrogante de si América Latina, incluido Brasil, podría ser transformado en un eufemismo como estados libres asociados.

¿Y eso cómo podría afectar a las naciones?

Simplemente que ellos —Estados Unidos— van a decidir el destino de todos nuestros países.

¿Es posible que esto suceda en un mediano plazo?

Claro, lo estamos viendo nacer en este momento. Sin embargo, hoy no existen bases sólidas para para hacer más que cábalas ya que todo apunta a que estamos entrando en un período de incertidumbre que, eventualmente, podría despejarse hasta las elecciones de segundo término en Estados Unidos.

AME2694. CARACAS (VENEZUELA), 06/01/2026.- Mujeres participan en una marcha del chavismo este martes, en Caracas (Venezuela). Miles de mujeres chavistas marcharon para expresar su respaldo a Delcy Rodríguez, de quien dijeron
La relación entre Estados Unidos y Venezuela marca un precedente con implicaciones que trascienden el ámbito regional. (Foto Prensa Libre: EFE/ Ronald Peña R)

¿De qué manera puntual podría afectar a Guatemala que Estados Unidos se quiera posicionar como “el amo del continente americano”?

Basta con remitirnos a la historia. En 1954, el gobierno de Estados Unidos, con el apoyo e influencia de una multinacional poderosa en ese momento, la United Fruit Company, contribuyó a la expulsión del presidente Árbenz, quien había sido electo popularmente. El escenario que se perfila es que,tarde o temprano, Guatemala podría verse obligada a someterse a los intereses de las multinacionales y de Estados Unidos que operan en el país.

“Tarde o temprano, Guatemala podría verse obligada a someterse a los intereses de las multinacionales y de Estados Unidos que operan en el país”

-Gabriel Orellana

¿Cómo evalúa el impacto de este ataque en el sistema internacional?

El principal impacto es que está en juego el sistema internacional basado en el multilateralismo. Los tratados internacionales vigentes implicaban, con sus limitaciones, una autolimitación del poder de las grandes potencias, pero con esta actitud de Estados Unidos ese esquema se ha roto. Esto abre una serie de incógnitas cuyo alcance todavía no podemos dimensionar y deja al sistema internacional sujeto a las decisiones y caprichos de quien ocupe la presidencia de Estados Unidos.

¿Considera que estas acciones marcan un quiebre del sistema multilateral vigente y el posible surgimiento de un nuevo orden mundial?

Sí, y ese es precisamente el problema. Durante 80 años vivimos bajo un sistema multilateral que, con limitaciones, funcionó y al que nos acostumbramos. Hoy se abre la incógnita de hasta dónde continuará ese sistema o qué ocurrirá con él.

A esto se suma que el sistema legal de Estados Unidos está diseñado de tal forma que el poder presidencial puede escapar a los controles de su propio sistema legal, lo que coloca a ese país en una posición holgada para operar en el sistema internacional, amparándose en su marco legal interno y desconociendo el sistema internacional.

¿Cómo evalúa la legalidad de las acciones de Estados Unidos?

Depende del marco que se analice. Desde la perspectiva del Departamento de Justicia y del Departamento de Estado, Estados Unidos actuó dentro de su propia legalidad. En el sistema internacional, no.

Ese es el grave precedente que se está estableciendo, ya que lo mismo podrían hacer China o Rusia. Además, no debe pasarse por alto que Estados Unidos, China y Rusia son miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un órgano que, en este caso, se vio vulnerado.

“Está en juego el sistema internacional basado en el multilateralismo”

-Gabriel Orellana

¿Cuál es el impacto del “factor Trump” en el escenario internacional y cuáles podrían ser sus consecuencias a mediano y largo plazo?

Un analista venezolano señalaba que la mejor arma del presidente Trump es su impredecibilidad. Ha logrado concentrar una cantidad de poder sin precedentes en la historia de Estados Unidos y lo ha ejercido de manera imprevisible.

Lo más grave es que lo hace con controles limitados: cuenta con la administración pública, un Congreso que apenas empieza a intentar recuperar cuotas de poder y una mayoría en la Corte Suprema.

El resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos darán una pauta sobre su posición dentro de ese esquema de poder. Algunos analistas consideran que podría no salir bien librado, pero si ocurriera lo contrario y resultara fortalecido, Guatemala tendrá que retomar una política exterior basada en la capacidad de contemporizar y adaptarse a los cambios, sin bajar la guardia, aunque eventualmente deba hacer concesiones.

Pero, ¿Quién le dio este poder a Donald Trump?

Las masas. Los mismos votantes y sus seguidores.

La legalidad interna de los Estados no siempre coincide con las normas del derecho internacional vigente. (Foto Prensa Libre: EFE/EPA/BONNIE CASH / POOL).

¿Considera posible que Trump busque nuevamente una candidatura en las próximas elecciones?

No me extrañaría. Sin embargo, hay que considerar que la vida no está garantizada y que el señor Trump tiene una edad en la que sus expectativas de vida no son necesariamente optimistas.

Entonces, ¿Hasta qué punto las políticas impulsadas durante este período podrían tener continuidad en futuros gobiernos de Estados Unidos?

Una cosa es la política como cuerpo ideológico y otra la personalidad del candidato.

Se mencionan nombres como Vance, Rubio o incluso una fórmula conjunta, pero también hay que considerar que deberán enfrentar a candidatos del Partido Demócrata, entre los que se menciona al gobernador de California o al alcalde de Nueva York.

A estas alturas, y sin haber llegado siquiera a las elecciones de medio término, resulta aventurado pensar en una permanencia o continuidad asegurada. La política es dinámica y cambiante: lo que hoy es, puede ser distinto en muy poco tiempo.

¿Cómo describe el rumbo del mundo ante la crisis del orden internacional en este nuevo año?

El mundo está entrando en un proceso en el que el orden internacional basado en el multilateralismo, pese a sus defectos, funcionó durante décadas y hoy atraviesa una crisis.

Esta crisis está afectando a instituciones que han sido pilares del sistema internacional, como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y la Organización de la Aviación Civil Internacional.

No se trata de una crisis provocada deliberadamente, sino del resultado de la pugna entre las grandes potencias, como Estados Unidos, China y Rusia.

Esto ha disgregado sistemas que antes funcionaban a escala global y ha generado, para países como los nuestros, un escenario de inseguridad e incertidumbre.

La forma de paliar esa situación pasa por fortalecer la solidaridad entre Estados con niveles de desarrollo similares, aunque ese proceso tomará tiempo, exigirá un gran esfuerzo y un cambio de mentalidad. Estamos entrando en una crisis de desarrollo que demandará capacidad de adaptación, diálogo y creatividad para enfrentar transformaciones que apenas están comenzando.

“No se trata de una crisis provocada deliberadamente, sino del resultado de la pugna entre las grandes potencias, como Estados Unidos, China y Rusia”

-Gabriel Orellana

¿Cómo se origina esta crisis de desarrollo y qué efectos tiene en la relación y el avance entre las naciones, especialmente las más pequeñas?

El mundo se había acomodado a una lógica primero bipolar, entre Estados Unidos y Rusia, y luego unipolar, con Estados Unidos. Tras la Segunda Guerra Mundial, ese país fue el principal impulsor del sistema multilateral, con instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas y, posteriormente, la Organización Mundial del Comercio. Sin embargo, con la irrupción de China, el escenario cambia drásticamente y se reactiva una disputa por la hegemonía entre grandes potencias.

Esa pugna resiente el sistema multilateral, porque Estados Unidos, China y Rusia ya no se sienten vinculados por decisiones que antes se asumían como consensuadas.

Esta tensión, además, estaba latente desde el origen del sistema, con el Consejo de Seguridad de la ONU y el derecho de veto otorgado a las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. El uso reiterado de esos vetos ha vuelto nugatorias muchas decisiones colectivas de la Asamblea General y ha ido debilitando el orden internacional.

Para países como los nuestros, esto se traduce en una sensación de vacío e incertidumbre: de pronto hay que aprender a nadar contra la corriente y, sobre todo, a mantenerse a flote.

De cara al año, la salida pasa por fortalecer la cooperación con países homólogos y desarrollar capacidades de diálogo y creatividad para avanzar en un contexto que, por ahora, ofrece más incertidumbres que certezas.