Europa y Estados Unidos

Europa y Estados Unidos

Ya hay declaraciones de diferentes líderes europeos sobre la necesidad de enfrentar y modificar ese desequilibrio e irresponsabilidad en materia de seguridad.
11/03/2025 00:03
Fuente: Prensa Libre 

Paul Johnson, en su libro Tiempos modernos, reflexiona en diferentes capítulos sobre el Estado de bienestar. Cuando habla de su creación, dice: “En 1913, el ingreso total del Estado (incluido el gobierno local) como porcentaje del PBN, se reducía al 9 por ciento en Estados Unidos. En Alemania, que desde los tiempos de Bismarck había comenzado a construir una formidable estructura de medidas de bienestar social, representaba el doble, es decir el 18 por ciento; y en Gran Bretaña, que había seguido el ejemplo de Alemania desde 1906, era el 13 por ciento”.


Después de la II Guerra Mundial, Europa occidental comenzó a reconstruirse con ayuda del Plan Marshall. El gasto estatal en áreas sociales fue incrementándose y hoy alcanza endeudamientos nacionales cercanos al 90% del PIB en la zona euro, y superior al 100% en Francia, Bélgica, España, Grecia, Italia o Portugal. El porcentaje de impuestos que pagan sus ciudadanos por rendimiento de trabajo e IVA está cercano a 30/40%, los primeros, y entre 15/27% los segundos, según el país.


Europa disfruta de un Estado de bienestar aceptable que requiere del financiamiento de trabajadores que no nacen en sus países, de ahí la enorme migración que contribuye para permitir sistemas con pirámides de edades invertidas. Si antes un jubilado era sostenido por varios trabajadores, ahora lo habitual es que sean dos trabajadores quienes sostienen a cada pensionista, y va en aumento.


Trump y Vance han puesto sobre la mesa un viejo problema que habían ignorado tanto europeos como norteamericanos: el costo de la seguridad en el Viejo Continente. A pesar de un compromiso existente desde 2006 —renovado en 2014— por el que se comprometían a gastar mínimo el 2% del PIB en defensa, en 2014 únicamente dos países lo hacían, seis en 2022 y algunos más en la actualidad. Se acostumbraron a que fueran los EE. UU. quienes resolvieran los problemas, lo que ha terminado por enojar a la actual administración.

Si antes un jubilado era sostenido por varios trabajadores, ahora dos sostienen a cada pensionista.


Ya hay declaraciones de diferentes líderes europeos sobre la necesidad de enfrentar y modificar ese desequilibrio e irresponsabilidad en materia de seguridad, construido sobre la base de una política del avestruz, en la que escondían la cabeza, miraban a este lado del Atlántico, y solicitaban dinero, armas y ayuda. Tampoco por aquí había sido muy cuestionado, porque la mayor parte de créditos lo eran para comprar armas de fabricación norteamericana, ¡y felices los cuatro!


Lo que provocará una revolución moderna es cuando el liderazgo político europeo tenga que explicar a sus ciudadanos que para incrementar el gasto público en seguridad hay tres vías, y una está descartada de antemano: reducir los beneficios que ahora disfrutan —la desechada—, elevar los impuestos o endeudarse.


Es evidente que, por política, irresponsabilidad y comodidad, elegirán la de menor efecto inmediato, y lo transferirán a las generaciones venideras a través de nuevo endeudamiento que hará superar el 100% del PIB a aquellos países que todavía no lo hayan hecho. Deudas que serán pagada en un par de décadas por generaciones todavía no nacidas y aquellos otros que ahora se incorporan a la fuerza laboral. En resumen, se desplazará el problema a los ciudadanos alevines y que vean cómo lo resuelven cuando los actuales políticos irresponsables y vividores dejen de existir.


A pesar de sus malas formas, Trump —como buena institutriz malencarada— ha hecho ver a estos niños maleducados que hay que dejar de presumir de la buena vida, asumir responsabilidades de adultos, y dejarse de lloriqueos pueriles. Europa enfrenta un reto que la debe hacer madurar: ¿Habrá liderazgo y responsabilidad? Eso está por verse.